En un acto masivo en Plaza de Mayo por el Golpe de Estado en Argentina de 1976, los organismos de Derechos Humanos leyeron un documento con fuertes definiciones y el testimonio de nietos restituidos.
A 50 años del golpe, Abuelas y Madres renovaron el reclamo: "Son 30 mil y que nos digan dónde están" A 50 años del golpe, Abuelas y Madres renovaron el reclamo: "Son 30 mil y que nos digan dónde están"
En el marco de los 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo encabezaron el acto central en Plaza de Mayo, donde leyeron un documento con duras consignas y renovaron el pedido de memoria, verdad y justicia.
Con la presencia de Estela de Carlotto y Adolfo Pérez Esquivel en primera fila, los organismos reafirmaron su histórica consigna: "Son 30 mil y que nos digan dónde están".
También te puede interesar:
Durante la lectura, remarcaron la vigencia de la lucha: "Estamos nuevamente en esta plaza y en todo el país con la convicción de que la memoria se defiende luchando". Además, insistieron en la caracterización de los crímenes de la dictadura como genocidio y subrayaron: "No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos".
En el documento también se hizo hincapié en la necesidad de reconstruir las historias de las víctimas. "Queremos que todos sepan qué sueños tenían y por qué luchaban los 30 mil", señalaron, al tiempo que apuntaron contra los sectores que según expresaron buscaban y buscan condicionar el rumbo del país.
Uno de los momentos más emotivos se dio con la participación de nietos e hijos de desaparecidos, quienes leyeron parte del texto desde el escenario. Allí, destacaron el trabajo de las Abuelas en la restitución de identidades y recordaron que ya son más de 140 los casos resueltos.
"Somos nietas y nietos restituidos, historias que nuestras abuelas reconstruyeron con lucha, perseverancia y el acompañamiento de la sociedad", expresaron. En ese sentido, remarcaron que la apropiación de bebés durante la dictadura formó parte de un plan sistemático para borrar identidades y cortar la historia familiar de las víctimas.
"La dictadura nos robó como botín de guerra, intentando que olvidáramos nuestros orígenes. Pero la organización y la lucha pudieron más", afirmaron.
El acto volvió a reunir a miles de personas en una fecha clave para la historia argentina, con un mensaje claro: sostener la memoria colectiva y continuar la búsqueda de los nietos y nietas que aún no recuperaron su identidad.








