La audiencia de hoy, en dudas. Sí serán indagados, Toledo y Villarreal. Ambos, heridos, se encuentran internados. Crónica de un despertar de pesadilla.
Reconstrucción de la muerte de Malena: 150 motos sin control en la ruta 157 y tres presos internados Reconstrucción de la muerte de Malena: 150 motos sin control en la ruta 157 y tres presos internados
Malena Denise Sayavedra falleció la madrugada del 1 de mayo. Habría sido socorrida por dos jóvenes motociclistas, pero ajenos al llamado "Jueves de Locos". Luego, en el Hospital hubo esa noche pasiones opuestas: familiares de ella desesperados y jóvenes heridos con fuerte desapego a la Ley.
EL LIBERAL reconstruyó en Frías esta historia que aún duele a toda la comunidad. Voceros policiales confirmaron que la adolescente cayó al asfalto y fue embestida por otras dos motos. En segundos, los "motoqueros" que la acompañaban, se escaparon. La menor habría sido socorrida por M.G.H. "Con un amigo la colocamos entre ambos cuerpos y la llevamos al hospital".
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A los cinco minutos, la víctima fue ingresada al predio. Faltaban pocos minutos para las 4. Un sereno confió: "La chica se les cayó en la calle. La levantaron y así la pasaron a una camilla. Estaba llena de sangre. Creo, ya muerta". El relato no es antojadizo. Los médicos y enfermeros corrieron presurosos, pero era tarde. Malena yacía sin vida.

Gritos y fugas
Los policías alertaron al fiscal Alfonso Arce, y éste, a la coordinadora, Natalia Lorena Simoes. Un enfermero detalló que todo era un caos. "Un chico tenía sangre en una mano; otro, gritaba por dolores en un pie. Y sus familiares exigían atención, inmediata".
En minutos, habría arribado Matías José Jalil (16), novio de Malena. Habría señalado que venía de su casa (bañado y con ropa limpia). También su padre preguntó al fiscal "¿Qué hago con la moto que está en casa?"
Ahí nomás, en dos camillas los fiscales se encontraron con Fabricio Nicolás Toledo (19), y Bruno Daniel Villarreal (17). Entonces, advirtieron que la muerte de Malena guardaba estrecha relación con los heridos.

Rápido, los fiscales habrían indagado en la policía y elaboraron una teoría pragmática: los heridos literalmente también "volaron" al asfalto o a la banquina como Malena, pero ella murió. "Yo venía detrás, porque presté mi moto a un amigo", habría señalado Villarreal. "Otro subrayó: "No vi casi nada porque todo fue rápido". "O porque circulaba sin luces", clarificó un policía.
Secuestros
Lo que vino después, fue dolor inmenso y búsqueda de pruebas. Éstas eran las motos que al menos Jalil, Toledo y Villarreal guardaron (¿u ocultaron?) en sus casas.
Siempre sobre la base de la reconstrucción de aquel amanecer, trascendió que los fiscales enviaron patrulleros a las tres casas. Los adultos entregaron las motos y ahora permanecen en el playón de la Seccional 23.
Al mismo tiempo, los expertos extrajeron sangre a los jóvenes y el laboratorio judicial enviaría las conclusiones hoy o mañana. Asoman claves para las imputaciones, más allá de que éstas partirán de un presunto "homicidio simple con dolo eventual", reprimido con mínimas de 8 y máximas de 25 años de prisión.

¿Audiencia?
Al cierre de la presente edición todo era relativo. Según la grilla, a las 10 de hoy debería iniciarse la audiencia presidida por la jueza Roxana Cejas Ramírez. Jalil y Villarreal permanecen aprehendidos, con custodia policial, en el Hospital. La defensa recaerá en los abogados, Abel Mauas, Juan Frías y Alejandro Sarría Fringes, quienes no comulgarían con las imputaciones.
Uno adelantó su oposición. "No es mi intención que se lleven preso a mi cliente. ¿Cómo puede la Justicia acreditar que 150 motociclistas se juntaron para salir a chocar y matar? Es doloroso el final de Malena, pero inadmisible esta acusación desde el aspecto penal", sintetizó.
Como sea, la batalla es imprevisible. Sopesará la muerte de Malena o la fría letra de las leyes y la osadía, ¿más no culpa? de tres sospechosos.
Ahora habrá una ordenanza para "proteger a los chicos"

El intendente, Humberto Salim, enviará al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza denominado, "Malena Sayavedra", adelantó ayer a EL LIBERAL. "Lamentamos esta pérdida porque representa una tristeza durísima y vamos a recibir a sus padres al igual que a otros de instituciones, porque los padres son clave".
Al referirse a la futura ordenanza, indicó que tiende "a la instalación de cámaras en los ingresos y egresos a la ciudad. No pensamos que vaya a haber un choque de facultades con el rol de la policía. Nuestro objetivo es trabajar en forma conjunta para proteger a nuestros jóvenes".
Detalló: "Serán penalizados con multas, retención de vehículos y hasta inhabilitados, quienes incurran en maniobras peligrosas, con piruetas (willy) y acrobacias en motos sin escapes, sin cascos, patentes, y fuera de condiciones de circulación". Reconoció que la ruta 157 "es nacional", pero subrayó: "Trabajaremos fuerte, en especial los fines de semana. Y la ordenanza extiende la responsabilidad "en forma solidaria, a los padres. Casi todos los infractores son menores de 14 años para arriba. Urgen medidas inmediatas en protección de toda la comunidad", enfatizó.
Post Covid: primero, el "Domingrau", ahora "Jueves de Locos"

Los "Jueves de Locos" suplieron al "Domingrau", iniciados post pandemia. Hoy, la "tribu" motoquera se comunica a través de grupos de WhatsApp y redes sociales. Se deduce que tienen claro que la convocatoria bordea la ilegalidad.
Igual, todos se camuflan detrás de un grupo de "compraventa" o "clasificados". Se ofrecen repuestos como carburadores, caños de escapes, cilindros "tocados" para que "tu moto mejore la velocidad".
Los más osados arriesgan, por lo bajo, que también la venta de droga se canaliza utilizándose ciertas "palabras claves" para marcar domicilios o "comercios" donde se puede conseguir. También es cuestión de divertirse un rato con la policía (o la "gorra", la "yuta", los "zorros", los "gatos"). Saben que hay pocos móviles (entre motos y autos) y atraparlos es improbable.
Irrumpen con una caravana en las calles. De 80 motos, el número va ampliándose con el correr de las cuadras. Primero ocupan media calzada y luego, cuando llegan a 100, se apropian de todo el ancho de la calle.
La concentración se inicia en el Monumento a la Bandera, en el acceso norte de la ciudad. Ingresan por calle Uruguay a paso lento y escapes amenazantes. Avanzan generalmente por San Martín, hasta el microcentro.
Un bramido amenazante de los caños de escapes con toquecitos cortos al acelerador, conforman un coro gigantesco. Un detalle, no es show, es "marcar presencia", tal vez enviar un mensaje al tránsito de 4 ruedas: "Nosotros tenemos el control". Con un par de vueltas a la plaza 9 de Julio, en la zona de bancos, la columna enfila de nuevo hacia la ruta. Chau al descanso del hombre común, hola al bramido y ruido impresionante de motos en la ruta 157.
Cuando los móviles de la policía arriban e intercepta a la "manada", ésta se mueve hacia el centro. Hay ocasiones en que las motos se aproximan a los policías y giran en "U", con una que otra carcajada.
"Coqueteo" con la muerte
El común denominador es ausencia de cascos, motos sin identificación ni medidas de seguridad, de todo tipo de cilindradas y escapes libres. Es un "coqueteo" con la muerte con "wheelie" de uno o dos. El show final es en la ruta, cerca de la estación de Servicio Axion. Más velocidad, más adrenalina; chicos pecho contra el asiento y los pies como una bandera, otros en una rueda y el resto hasta lo que el acelerador dé.
Burlistos, atrevidos y en zigzag
Cuando la policía bajó la guardia, el "Domingrau" volvió a las calles y rutas, cual prolongación del "Jueves de Locos". La modalidad es ubicarse delante de los autos hacer zigzag, burlistos y atrevidos. Desde el viernes la policía impuso controles sorpresivos en distintos puntos de la ciudad y en la ruta sin horarios fijos. Los escapes bajaron su intensidad, pero los policías desconfían y sospechan que las "motos" no se rendirán.








