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EL LIBERAL . Santiago

Pablo Teodoro Fels: el Ascenso del Arrestado

Por Eduardo Lazzari, historiador.

07/06/2026 00:32 Santiago
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Pablo Teodoro Fels: el Ascenso del Arrestado Pablo Teodoro Fels: el Ascenso del Arrestado

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La historia de la aeronavegación en la Argentina reúne a personajes únicos que lograron llevar adelante episodios extraordinarios que merecen ser relatados, porque constituyen hazañas y proezas que enorgullecieron a los ciudadanos y cimentaron la fe en la Argentina del progreso. Estos protagonistas, algunos de los cuales sacrificaron su vida, se erigen como una legendaria cadena de acciones plenas de heroísmo y valentía que pusieron al país entre los más avanzados en el desarrollo de los vuelos tripulados.

Vale recordar que el primer vuelo de un avión en la historia fue el 17 de diciembre de 1903 por parte de los hermanos Wilbur y Orville Wright, y a sólo cuatro años de ese episodio extraordinario en Buenos Aires se funda el Aeroclub Argentino, la segunda institución de su tipo en el mundo. La discusión sobre las ventajas del avión, artefacto que podía ser dirigido, sobre los globos aerostáticos, que dependían de la orientación del viento, estuvo presente desde la creación de ese ingenio mecánico que cambió la vida de la humanidad. 

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Hemos recorrido en estos tiempos desde las páginas de "El Liberal" historias de vida como las de Eduardo Olivero, Vicente Almandos Almonacid, Amalia Figueredo de Pietra y Carola Lorenzini, quedando pendientes las de Kennet. Charney, Aarón de Anchorena, Benjamín Matienzo, Antonio De Marchi y Ángel M. Zuloaga. También este diario ha dado cuenta de las instituciones y los hombres que hicieron de Santiago del Estero la "madre de la aviación argentina en el noroeste".

Hoy, la figura señera de Pablo Teodoro Fels permitirá recorrer un tiempo de pioneros en la que todos los avances eran posibles y todos los sueños realizables. Sin duda un pasado glorioso sirve de inspiración para un futuro venturoso y progresista.

Su infancia y su formación

   Pablo Teodoro Fels nace en una estancia de Colonia del Sacramento, en la República Oriental del Uruguay, el 8 de mayo de 1891, en el hogar formado por don Máximo Fels y doña Marta Meinville, y tuvo al menos tres hermanas que lo sobrevivieron. Al año siguiente fue naturalizado argentino y en su adolescencia viajó para estudiar ingeniería en Zurich. Esa estadía fue providencial porque lo hizo testigo del nacimiento de la aviación y siguió las hazañas de los franceses Louis Bleriot, Arthur Latham y Georges Chávez y el italiano Bartolomeo Cattaneo.

   A principios de 1911 regresa a Buenos Aires e inmediatamente se incorpora al ambiente aeronáutico local. Eran los tiempos del Aeroclub Argentino y de los "campos de volación" pioneros del país: Villa Lugano y Longchamps. Julio Víctor Lironi relata en su excelente "Génesis de la Aviación Argentina" acerca del espíritu de nuestro personaje de hoy:   

"Una tarde, Fels preguntó a Paillette: 

- ¿En cuánto tiempo aprenderé a volar? 

- En dos o tres meses - le respondió aquél…

- ¿Quién anda con mi Sommer? - exclamó Marcel Paillette al llegar una mañana a Villa Lugano y observar su avión en el aire.

- Fels - dijo alguien. ¿Fels? - bramó el famoso maestro: "Mais il est fou!" (¡Pero está loco!) subrayó… El audaz alumno sólo había recibido dos lecciones hasta ese momento. Su vocación, su fogoso entusiasmo no exento, por supuesto, de audacia, había impulsado a Fels a sacar por su cuenta y riesgo el avión de su instructor para lanzarse al espacio".

El servicio militar y su vocación aérea

   El 24 de octubre de 1911 Fels se asocia al Aeroclub Argentino. Al año siguiente, ya poseía un Bleroit XI, que le presta al gran aviador francés Roland Garros (el piloto que da nombre al famoso torneo de tenis). El 3 de mayo de 1912 Fels ya integra, con sólo 20 años, la Subcomisión Técnica dependiente de la Comisión Pro - Flotilla Militar, que es el origen de la Aeronáutica castrense, por entonces dependiente del Ejército. El 23 de mayo de 1912 recibe el brevet N° 11 de aviador internacional, siendo el piloto más joven del mundo. Estaba entonces cumpliendo con el servicio militar en el Batallón 1 de Ingenieros en Campo de Mayo, bajo el mando de dos legendarios oficiales: Enrique Mosconi y Alejandro Pastor Obligado, convirtiéndose así en el segundo conscripto aviador, luego de Adolfo René De Bruyn. 

   El 10 de agosto es creada, con la presencia del presidente Roque Sáenz Peña, la primera flotilla militar de Latinoamérica, con siete aviones donados por la comisión arriba mencionada. Fels participa del acto, es ascendido a dragoneante y se incorpora como piloto de la novel Escuela de Aviación Militar. El 6 de octubre obtiene el récord nacional de altura al llegar en sólo 32 minutos a los 1280 m. despegando del aeródromo de El Palomar, que sería hasta hoy el asiento de la I Brigada Aérea. Jorge Newbery realiza el 24 de noviembre el primer cruce del Río de la Plata en avión. En declaraciones al periodismo dice el gran prócer de la aviación: "Un vuelo como este da fuertes emociones, tan grandes que compensan el peligro que pueda tener. Lo he hecho, porque deseo levantar el espíritu nacional y despertar el entusiasmo que es necesario para que la aviación viva y triunfe en el país". Estas palabras no pasaron desapercibidas para el soldado Fels.

Su atrevida decisión y su popularidad

   Sigilosamente, Teodoro preparó la expedición que lo haría entrar para siempre como leyenda de la historia aeronáutica mundial. El 30 de noviembre de 1912 por la noche en la confitería "La Helvética" de la porteña calle Corrientes 502, Fels se reunió con sus compinches, los periodistas Alfredo F. Calisto, Juan Francisco Zuanich y Carlos Borcosque para ultimar detalles. Al día siguiente, durante la madrugada se convocaron los cuatro en la casa de Fels en el barrio de Flores, donde en un carro lechero recogieron combustible y lubricante, y se dirigieron a El Palomar. 

   Con la complicidad del mecánico Eduardo Bordone, sacaron el avión Bleriot XI-Gnôme de 50 caballos de fuerza, lo abastecieron y a las 5,10 hs. de ese 1° de diciembre Pablo Teodoro Fels despegó con sólo un mapa de la vieja guía Kraft, un salvavidas, un paquete de sándwiches y según su propia declaración "un susto de novela". A las dos horas y veinte minutos, el audaz hombre del Plata aterrizaba en el Carrasco del Soldado, sede del Regimiento 1 de Artillería del Ejército uruguayo en Montevideo. 

   El historiador uruguayo Carlos Pedemonte lo relata muy bien: "Un somnoliento sargento… que estaba destacado allí…, creyó estar viendo visiones. ¡A pocos pasos de él, terminaba de descender un inmenso pájaro del que surgió un hombre! Vestía uniforme, aunque no el uniforme oriental. El sargento abrió desmesuradamente los ojos. No le cabía la menor duda. Aquello era un avión. ¡Aquello no era una pesadilla sino una sorprendente realidad! Un aeroplano estaba allí, al alcance de su mano… Resueltamente, …se acercó al aparato. Y, sin dar muestras de cordialidad, preguntó al tripulante de dónde venía. Fels respondió lacónicamente: "Soy Teodoro Fels, conscripto argentino, vengo de Buenos Aires". El sargento creyó no ser comprendido, y refutó: "Yo no le pregunto de dónde es Ud., sino de dónde viene ahora con 'esto'…". Fels rio de buena gana. Y (lo) convenció que venía efectivamente volando desde Buenos Aires y que avisara a sus superiores el hecho. El sargento lo hizo, pero casi convencido de que aquel hombre estaba chanceando de lo lindo..."

   Fels fue agasajado cordialmente en Montevideo y su hazaña, que lo convertía en el piloto del vuelo más largo del mundo sobre aguas abiertas, se difundió por todo el orbe. Se organizó una colecta a su favor que alcanzó cifras extraordinarias, que por supuesto rechazó. Sí aceptó la medalla de oro que le brindó el Aero Club del Uruguay. Se contaron por miles los brindis que protagonizó esa tarde. Todos querían saludar al "Cóndor del Plata". Fels quiso regresar ese día, pero una falla mecánica se lo impidió. Lo hizo el lunes 2 y al llegar a la orilla argentina prácticamente sin combustible, debió aterrizar en Berisso. Fue llevado en andas hasta La Plata acompañado por miles de personas, y se dirigió a Buenos Aires en un tren de línea, siendo recibido por una multitud entusiasta en la estación Plaza Constitución. 

 

Su arresto y su ascenso (militar)

  El martes 3 de diciembre regresó a Berisso para volver con su avión a El Palomar, y en un accidentado viaje llegó a las 19,15 hs. Fue inmediatamente llevado a Campo de Mayo, sede de su regimiento, porque "la superioridad le había aplicado un castigo de treinta días de arresto por haberse ausentado sin permiso a territorio extranjero". Sin embargo, fue recibido como un héroe por oficiales y conscriptos. El miércoles 4, el presidente Roque Sáenz Peña lo llamó a su despacho en la Casa Rosada y en mérito al récord obtenido, le conmutó el castigo y lo ascendió a cabo. 

   En el parte militar 3426 del 5 de diciembre de 1912 se lee: "Se da por cumplida la sanción impuesta al Cabo conscripto Pablo Teodoro Fels 'Por ausentarse del territorio de la República sin la licencia reglamentaria' en consideración al cruce del Río de la Plata efectuado en un monoplano Bleriot XI, resaltando su intrepidez como aviador y felicitando al mismo poniendo este hecho de manifiesto ante sus pares por el acto de arrojo evidenciado". El Aeroclub Argentino, el 26 de diciembre decidió: "Otorgar el primer premio "Cross Country" al aviador Teodoro Fels quien efectuó el viaje en aeroplano El Palomar - Montevideo, volando sobre agua 198,832 kilómetros según dato oficial del Ministerio de Marina, computándosele el vuelo con un total de 220 kilómetros desde el punto de partida al descenso". Muchas de estas anécdotas han sido brillantemente relatadas por Eloy Martin, a quien agradecemos su trabajo.

   (Continuará el próximo domingo, si Dios quiere)

 

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