ANALISIS Por Enrique Zuleta Puceiro.
¿A DÓNDE VAN LAS CIUDADES? ¿A DÓNDE VAN LAS CIUDADES?
Especial para EL LIBERAL
Toda Nación nace de la red de ciudades que la componen. Y el encadenamiento de esas ciudades es la materia principal de la política contemporánea.
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De allí la importancia del triunfo de características hegemónicas logrado por el Frente Cívico inspirado por Gerardo Zamora. Más allá de la aritmética electoral que importa, de aquí en más la geometría electoral debe ser expresada en planos y volúmenes, en dinámicas y pesos específicos.
De allí la dificultad extrema. Transformar la visión general que inspira la victoria del domingo en un conjunto de políticas efectivas requiere mucho más que infraestructura, inversiones y políticas sociales. Requiere ante todo pensamiento estratégico, consensos integradores y sobre todo una comprensión profunda del modo cómo las ciudades generan nuevas oportunidades de vida.
De lo que se trata es de generar capacidad de gestión estratégica, por lejos la principal necesidad en tiempos de cambio. Es algo que supone articular componentes de arquitectura, economía, tecnología, planificación ambiental y desarrollo cultural para crear estrategias a largo plazo para ciudades que enfrentan junto a condiciones de crisis en el contexto, las exigencias propias de cambios económicos y de una urbanización acelerada y desigual. Ésta es la noción que expresa en el concepto de ciudades inteligentes, perspectiva privilegiada por los gobiernos provinciales en los últimos veinte años.
Es decir, dotar a las ciudades de capacidad de retención y atracción de talentos, fomentar la innovación y ofrecer una alta calidad de vida. Capaces por lo tanto de avanzar en la economía del conocimiento, cultivar la identidad cultural, garantizar la sostenibilidad ambiental y su ecosistema de innovación.
Este enfoque ha influido en gobiernos, municipios y promotores privados que buscan crear ciudades que sigan siendo competitivas en un mundo cada vez más interconectado.
Ha llegado así la hora de reimaginar ciudades con la tradición de La Banda, una tarea que compromete necesariamente políticas de consenso. Eso muestra que las ciudades prósperas requieren más que infraestructura física. Necesitan una visión compartida que integre las políticas públicas, la inversión privada, la innovación, la cultura y las aspiraciones de la comunidad.
Como suele expresar el gran urbanista español Alfonso Vegara: "Las ciudades no se construyen con hormigón. Las ciudades se construyen con inteligencia, cultura y gente". La infraestructura crea oportunidades, pero en última instancia, son las personas, la creatividad, la educación y la innovación las que determinan si una ciudad prospera a largo plazo.
La victoria electoral no solo da derechos, impone también responsabilidades. Y en el caso de Santiago responsabilidades también inéditas.








