La Justicia "zarandea" entre lo pasional, deudas, enemigos, desencuentros por el agua, entre otras probables teorías.
El brutal homicidio de González en La Costa tiene tres hipótesis El brutal homicidio de González en La Costa tiene tres hipótesis
La Justicia de Añatuya, General Taboada, investiga al entorno del encargado de campo asesinado de un disparo de escopeta el 12 de agosto último, guiándose por amigos, enemigos, potenciales deudas, vínculos efectivos y hasta desencuentros por el agua, en la región.
Julio Daniel González fue ejecutado de un tiro en el pecho en el paraje La Costa, a 12 kilómetros de Icaño, Avellaneda, y ahora la fiscal Cecilia Rímini "peina" el escenario rural.
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Lo que se sabe hasta ahora es que González permanecía en un tractor en el momento del hecho. Conocido, o no, él o la homicida abrió fuego desde no más de diez metros, especulan los voceros en un proceso que comanda el personal de la División Homicidios y Delitos Complejos.
Intuitiva, la fiscal indagaría en varios frentes: económico, pasional y convivencial. En ese trípode, Rímini depositaría su optimismo, sin descuidarse de quienes hayan cambiado su rutina tras el crimen: por ejemplo, alguien que haya emprendido algún viaje.
Por lo pronto, los policías se adentraron en la rutina laboral. Y a tal fin, habrían tomado testimonios a la "peonada" de la estancia "La Costerita", ámbito laboral de González en los últimos 17 años.
Pragmáticos a más no poder, los obreros habrían puesto una literal brújula a los policías, guiándolos sobre las últimas semanas de González. En ese abanico de pistas, subyace una usina de rumores: ésta atribuiría el homicidio a una motivación pasional, destacaron ayer.
Mientras, la familia despidió a la víctima con una sencilla ceremonia. Y ahora la Fiscalía tomaría testimoniales a todos sus integrantes directos, esposa e hijos especialmente.
Buscan perfilarlo, a partir de su celular
La Fiscalía analiza el celular de González. En principio, los expertos obtendrían un perfil rutinario, a partir de sus comunicaciones diarias.
De acuerdo con los policías, la víctima no distaba mucho de la media laboral en la región. Encargado de un campo, tres hijos y una vida común, más allá de un vehículo usado adquirido meses atrás.
Desde ese escenario, González no habituaba verse envuelto en problemas, conflictos, de allí que su asesinato generó perplejidad a su núcleo familiar y amigos: "Era antiproblemas y se adentraba solo en la familia y el trabajo", lo describió un amigo de los últimos años.
El largo fin de semana, la policía seguirá con las testimoniales y no se descarta una reunión con la fiscal Rímini, en pos de entrecruzar información y fijar prioridades.








