El sociólogo y editor de la revista Crisis analizó el complejo presente del país, advirtió sobre una lógica política "bélica" impuesta por el Gobierno y reflexionó sobre la manipulación digital en las democracias. Además, a 50 años del golpe militar, reivindicó el "espíritu de lucha" de la generación de su padre, Mario Roberto Santucho.
Mario Santucho: "La ultraderecha logró sintonizar con el malestar social" Mario Santucho: "La ultraderecha logró sintonizar con el malestar social"
El sociólogo, periodista e investigador Mario Antonio Santucho brindó un profundo análisis sobre la actualidad política y social de la Argentina, advirtiendo sobre los riesgos sistémicos que atraviesa la democracia y la necesidad de buscar nuevas herramientas para transformar la realidad.
Durante una reciente entrevista, el editor de la revista Crisis evaluó el escenario nacional y aseguró que el país atraviesa "un momento crítico, en un momento bisagra, muy difícil, en cierto modo inédito". Ante este panorama, instó a la dirigencia y a la sociedad a "pensar con riesgo" y "con creatividad en serio". En ese sentido, enfatizó que "hay que salirse del molde que veníamos utilizando hasta ahora para pensar la política, para pensar el país, para pensar el desarrollo", con el objetivo final de poder "recrear un horizonte posible".
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Entrevistador: Mario Antonio Santucho ¿de qué manera hay que pensar la Argentina de hoy?
Mario Antonio Santucho: Bueno, hay que pensar que estamos en un momento crítico, en un momento bisagra, muy difícil, en cierto modo inédito, y por lo tanto hay que pensar con riesgo, hay que pensar con creatividad en serio. Hay que salirse del molde que veníamos utilizando hasta ahora para pensar la política, para pensar el país, para pensar el desarrollo, y hay que animarse a... a... yo diría ideas, pero no solo ideas, sino a... a recrear un horizonte posible. O sea, con eso alcanzaría: poder recrear un horizonte posible, que significa pensar cómo puede ser el futuro. ¿Qué necesitamos modificar, qué necesitamos cambiar para que el futuro sea posible, sea incluso viable? Porque estamos realmente ante el riesgo, ante un riesgo no solo de retroceso fortísimo de la convivencia, de la lógica social, de la lógica comunitaria, sino ante ya riesgos más más sistémicos, más antropológicos.
Entrevistador: En la charla hablabas de la democracia plena. ¿Hay una democracia plena actualmente con el contexto en que se vive?
Mario Antonio Santucho: No. Yo creo que... yo creo que democracia plena implica otro modo, otro sistema social, otro sistema político, otro modo de vida. Implica efectivamente el ejercicio de una soberanía popular real y significa también, sobre todo, democracia en el plano económico, democracia en el plano material. Eso yo creo que nosotros prácticamente no hemos conocido experiencias todavía de ese tipo. Hay algunas que se pueden reivindicar, pero que son efectivas... que hoy ya no existen. No sé, yo por ejemplo viví en la Cuba de los años 70 y 80 y era una sociedad para mí muy igualitaria desde el punto de vista económico. Bueno, acá se pueden pensar en experiencias como la del peronismo entre el 45 y el 55, que creo fue una imagen que todavía pervive como como algo que, bueno, realmente logró niveles de soberanía nacional, de soberanía popular y, sobre todo, de acceso, ¿no?, a la ciudadanía, digamos, en el sentido material y simbólico de la mayoría del pueblo.
Pero, dicho esto, yo creo que ni siquiera hoy estamos viviendo el pleno ejercicio de las... de la democracia formal, de lo que se llama democracia formal. Estamos experimentando, asistiendo a reglas de juego de lo político que tienen que ver mucho más con lo bélico que con lo democrático, a partir de la emergencia y de la consolidación de un sujeto de ultraderecha que básicamente repone los términos de la enemistad, la lógica política del enemigo y que repone prácticas bélicas concretamente, ¿no? Físicas, efectivas, por ejemplo, en guerras que están sucediendo en este momento en el planeta y acá cerca en Venezuela, o actos de guerra que hubieron. En Argentina estamos empezando también a entrar en toda esta lógica, pensando en el Atlántico Sur, las Malvinas; empieza vuelve a haber este este tipo de de perspectivas. Pero, además, es una lógica bélica en el plano narrativo y en el plano de la conversación, ¿no? El gobierno nacional claramente, desde que asumió, lleva adelante una permanente descalificación de los oponentes como enemigos, o calificación de los oponentes como enemigos. O sea, no son gente que está en desacuerdo, no es gente que protesta; son enemigos, son inclusive, él dice, terroristas, ¿no?
Volvemos a ver esta dinámica, esta prédica del terrorismo como justificación de la imposición de un modelo económico, de un modelo social y de una forma de convivencia que va a ser muy duro. O sea, en el fondo lo que está es eso: lo que se quiere hacer es disciplinar a la Argentina para que no tenga horizonte, para que no tenga futuro, someterla absolutamente como ya está a poderes imperiales, con lo cual yo creo que no no podemos decir que estamos viviendo en un en un marco de soberanía nacional. Y además, incluso, como acabo de decir, está en cuestionamiento o en en suspenso la propia... el procedimiento electoral para definir al interior de la democracia, ¿no? Acabamos de ver cómo hay cada vez más presidentes, expresidentes que no reconocen los resultados electorales: Trump, Bolsonaro y ahora Petro, por primera vez un gobierno de izquierda...
Entrevistador: ¿Te sorprendió que un gobierno de izquierda tenga esa metodología propia de Trump y de...?
Mario Antonio Santucho: Sí, es que no... yo diría que no es la misma metodología, pero sí pone en evidencia que hay una discusión sobre cómo se están definiendo y cómo se están desplegando las elecciones, que ya no es solo lo que, desde mi punto de vista, son más bien descalificaciones no atendibles como las de Trump o Bolsonaro. Aunque tampoco conozco del todo, ¿no?, las críticas que hacen Trump y Bolsonaro. Lo que sí sé es que Petro está planteando ya algo que tiene que ver con la manipulación del procedimiento electoral, que yo la verdad que no sé si tiene razón o no tiene razón, pero él está muy convencido, lo está planteando, y eso ya genera otra lógica respecto a las elecciones.
Hay un segundo elemento que para mí es bastante clave, que es el tema de... que es el tema de la manipulación de la opinión pública y de las subjetividades colectivas, ¿no?, a través de procedimientos de manipulación de la conversación digital, digamos, o de intervención en la mente colectiva a través de de las herramientas digitales de la cual no tenemos conciencia absolutamente, pero que están siendo muy efectivas, evidentemente. Porque nosotros estuvimos siguiendo muy de cerca, investigando muy de cerca todo lo que salió a la luz a partir de que Cerimedo fue detenido y está siendo procesado a partir de un intento de femicidio de su novia, digamos, ¿no? Pero a partir de ahí se vio todo lo que estaba en juego ahí. Y son procedimientos que han definido elecciones recientemente. O sea, Cerimedo tuvo una participación muy importante en las elecciones de Honduras y de Bolivia recientes, el año pasado. Las dos las ganaron por muy poco margen, así como ganaron en Colombia por muy poco margen, y Cerimedo estuvo interviniendo ahí. Y lo que nosotros hemos visto de cómo se manipula a a la mente colectiva es bastante preocupante, ¿no?, con empresas, sobre todo venidas de Estados Unidos, que tienen dispositivos, al manejar las plataformas digitales, tienen dispositivos muy fuertes. Eso me parece que es un segundo punto para tener bien en cuenta y hasta qué punto eso no constituye una violación de la lógica democrática.
Y lo tercero es la injerencia externa, ¿no? La injerencia externa total de por parte de Estados Unidos, del gobierno de Trump, con un artilugio muy prepotente, pero también muy creíble porque es efectivamente la potencia más grande de Occidente, que directamente le dice a la gente lo que tiene que votar y si votan otra cosa amenaza. Y en Brasil hoy, que estamos viendo el proceso electoral, directamente han tomado medidas en contra del presidente electo. O sea, es una violación total a la soberanía y un nivel de injerencia que no habíamos visto hace mucho. Con lo cual, yo creo que sí, estamos en en un momento de puesta entre paréntesis, de interrogantes sobre la consistencia de la democracia.
Y un último puntito, que tiene más que ver con nuestra realidad, y que es el hecho de que la principal dirigente de la oposición en Argentina esté proscripta con fallos bastante cuestionables, por lo menos, muy sospechados de tener una parcialidad muy grande para... el principio, ¿cómo se llama esto?, no favorecer, sino desfavorecer a a la oposición o a un partido político determinado.
Entrevistador: En la charla también hablabas acerca del porqué la juventud adopta lo que la extrema derecha promueve y, al mismo tiempo, no sé si es autocrítica o no, el porqué de la izquierda o el campo popular quedó como relegado.
Mario Antonio Santucho: Sí. Yo creo que lo que trataba de plantear, lo que estamos tratando de pensar, es que es evidente que ante un sistema injusto como es como el que vivimos, que no logra dar respuesta a las mayorías populares, que no logra con- construir o... dinámicas de democracia real, digamos, ¿no?, de mejoría, no digo de de igualdad o de democratización de los de los recursos, de la riqueza, ni siquiera digo eso, digo por lo menos mantener viva la promesa de que con la democracia no solo se vota, sino que se cura, se educa y se come. Por lo menos mantener mantener viva esa promesa para la mayoría de la población.
Yo creo que frente a esa realidad, lo que se genera... esa esa esa realidad... se habla de disconformidad... e inconformidad con la democracia; es muy claro que la democracia no ha logrado dar respuestas a las mayorías populares. Frente a eso, crece un malestar muy grande. La gente se siente infeliz, la gente se siente enojada y se enoja con los representantes del orden existente, digamos, los que... Y el problema que que hemos tenido es que quienes han sintonizado con ese malestar y representan ese malestar y representan una voluntad de ruptura con lo existente es la ultraderecha. Y eso es lo que han perdido, creo yo, los movimientos de transformación más ligados, uno podría decir, a la izquierda a nivel histórico o a los movimientos realmente democráticos, por ejemplo movimientos como el peronismo en Argentina, que en su momento expresaron esa sensación de insatisfacción con las élites, con las oligarquías, ¿no?, con los modos de de tramitar la la cuestión pública que todo el tiempo construían una una una exclusión muy grande, digamos, ¿no?
Entonces, estamos en ese momento. Estamos en el momento en que la ultraderecha logra expresar ese malestar. Y yo creo que la única forma de reconstruir un proyecto histórico de transformación democrática de verdad, de construir un un un horizonte histórico en donde se pueda vivir de otra manera, más justa, más equitativa, en donde la felicidad efectivamente sea el el objetivo, digamos, de nuestras instituciones y demás, bueno, hay que... es inevitable sintonizar con ese malestar y conducir ese malestar, o no sé si conducir, pero por lo menos traducir o o construir a partir de ese malestar no el odio entre nosotros, no el odio a los a los a los compatriotas que vienen o o extranjeros que vienen de otro de otro país, supuestamente que son los culpables; no el odio a quienes luchan por justicia social, por ejemplo, que supuestamente es una aberración, sino convertir no ese dolor... como se dice muchas veces, ese odio en en amor...
Entrevistador: En amor.
Mario Antonio Santucho: No, no necesariamente eso. Ese, por ejemplo, es el propósito de la Iglesia, que me parece muy bien. Ahora viene el Papa León y quiere... efectivamente la Iglesia hace un esfuerzo muy grande por sintonizar con ese malestar, pero desde mi punto de vista con eso organiza algo así como una, como podría decir, una misericordia, digamos, colectiva, una una lógica más bien de pacificación. Me parece muy bien, no digo que no, pero yo creo que además las fuerzas políticas transformadoras y democráticas deberían convertir ese ese malestar en una fuerza de cuestionamiento y de lucha contra los poderes que realmente construyen nuestra infelicidad. Esa es la tarea para mí importante, y tratar de dejar claro, o sea, poder visibilizar, construir una pensamiento político que señale a quiénes son los poderes que no nos... que que que claro, que que que se alimentan de la desigualdad y de la infelicidad.
Entrevistador: A 50 años del golpe, eh... ¿cuánta vigencia tiene el legado de tu padre, Mario Roberto Santucho?
Mario Antonio Santucho: Eh, bueno, yo creo que el... yo creo que el legado de mi papá y de todos sus compañeros y compañeras eh siempre fue muy importante, ¿no? Porque significaba... significaba la... la voluntad de una generación eh de comprometerse con un... con un proyecto de transformación social como el que yo añoro eh y con el que me parece que que necesitamos seguir construyendo una fidelidad con con esa... con esa... con ese deseo, ¿no? Con esas... con ese sueño. Eh, y yo creo que eh nosotros siempre, desde que... en mi caso volví a la Argentina o en el caso general de que desde que crecimos, digamos, nuestra generación, siempre intentó mantener vivo ese... nosotros le decíamos ese espíritu de lucha, ¿no? Teníamos... teníamos una discusión que era: ¿hay que reivindicar la lucha o hay que reivindicar el espíritu de lucha? Y nosotros decí-... decidimos: «Vamos a reivindicar el espíritu de lucha». Porque tampoco se trata de, obviamente, repetir las cosas tal y como se hicieron en esa época. Nuestra... nuestra intención nunca fue el calco y la copia; nuestra intención siempre fue tratar de recuperar lo esencial, la... lo vital de esa generación, para mí tan... tan respetable, tan... [risas de fondo] Eh, pero hacerlo de otra manera, porque hoy las... las condiciones y la realidad es muy distinta.
?Entrevistador: Eso te iba a preguntar justamente.
Mario Antonio Santucho: Y nosotros necesitamos, así como ellos intentaron y y se comprometieron con ese inventar las formas, en este caso, un cambio social, nosotros tenemos que también inventar. Y eso se crea y eso no lo crean cuatro o cinco ilumi-... iluminados, sino que lo crea... lo crea el pueblo, lo creamos multitudinariamente en la experimentación viva de cómo se... de cómo se puede construir, de cómo se puede con-... construir comunidad, colectivos, luchas, herramientas de luchas. Así que yo creo que ese es el desafío. Ahora, lo que yo sí creo, cada vez más veo con más claridad, y a 50 años me parece que, por lo menos para mí, hoy... hoy por hoy yo estoy eh recuperando eso, es que ellos tuvieron la capacidad de, efectivamente, construir un compromiso, una forma del compromiso a la altura del sueño que tenían. Eh, eso los llevó a a morir, ¿no? Los llevó a a ir hasta las últimas consecuencias, el famoso «todo o nada». Eh, y yo creo que eso es muy válido. Yo creo que eso es... Me... me pregunto a mí mismo si estaría... si si soy capaz de de eso, y capaz que no lo soy incluso. Pero eso, en lugar de eh llevarme a cuestionarlos a ellos... Porque eso me parece que es uno de los principales valores que tuvieron: tener el... la capacidad de construir un compromiso, una forma de vida de familia, de co-... de colectivo, de afecto, eh de pensamiento, de ruptura con las propias biografías para construir un un... para para construir un desafío al poder y para construir un sueño. Eh, en momentos como estos, para mí la pregunta es si somos capaces o no de algo parecido; no igual, sino algo que pueda como recuperar lo más interesante de toda esa experiencia, que no es solo la de ellos, sino que es la de muchos momentos de la historia.








