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Valentín Yankelevich denunció el calvario de maltratos que vivió con Darío Giordano tras la muerte de Romina Yan: "Mi abuelo me salvó la vida"

El piloto de TC2000 rompió el silencio sobre los años de violencia física y psicológica que padeció junto a su hermano por parte de su padre biológico, el rescate judicial encabezado por Gustavo Yankelevich y el cambio de apellido a sus 18 años.

El piloto dio una entrevista donde contó detalles de su vida (Foto Infobae)

El piloto dio una entrevista donde contó detalles de su vida (Foto Infobae).

11/10/2026 09:10 Espectáculos
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Valentín Yankelevich denunció el calvario de maltratos que vivió con Darío Giordano tras la muerte de Romina Yan: "Mi abuelo me salvó la vida" Valentín Yankelevich denunció el calvario de maltratos que vivió con Darío Giordano tras la muerte de Romina Yan: "Mi abuelo me salvó la vida"

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A los 23 años, Valentín Yankelevich decidió hacer público el doloroso calvario familiar que atravesó durante su niñez. El actual piloto de TC2000, hijo de Romina Yan y nieto de los productores Gustavo Yankelevich y Cris Morena, brindó una extensa entrevista donde expuso los episodios de violencia física y daño psicológico perpetrados por su padre, el empresario Darío Giordano, tras la muerte de la actriz el 28 de septiembre de 2010.

El automovilista explicó que guardó silencio durante más de una década para no interferir en las actuaciones judiciales de tenencia y para resguardar a su hermana menor, Azul. Ahora que ella reside en el exterior, consideró oportuno visibilizar su experiencia: "A eso vine, a contar mi historia", afirmó, y detalló: "Siempre quise hablar, siempre quise que fuera público, desde el primer día que me fui". Además, remarcó la importancia de advertir estas situaciones a tiempo: "Alguien los va a escuchar siempre. Y si la primera persona no te escucha, vas a otra. Y a los adultos, que escuchen a los niños, porque los niños te dicen la verdad, te cuentan lo que les está pasando".

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La pérdida de su madre y el inicio de los abusos

Valentín tenía apenas 7 años cuando falleció Romina Yan. En su relato, recordó que la dinámica familiar era afectuosa mientras ella vivía, destacando su rol presente y contenedor. Sin embargo, la situación cambió de manera drástica al poco tiempo, especialmente tras mudarse de vivienda alrededor de un año después del deceso.

Entre los 9 y 10 años comenzaron los maltratos continuos, padecidos tanto por él como por su hermano Franco: "Cuando yo tenía 10 años, 9 años, empecé a sufrir violencia física y psicológica de parte de Darío. Mi hermano también. Era un dolor incomprensible. Realmente era un infierno vivir en esa casa", describió.

El joven detalló la hostilidad cotidiana a la que estaban expuestos: "A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa. Yo sabía que volvía y se desataba el infierno. Era constante. Sabía que no tenía escapatoria. Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, 'tomá, comé'. Más allá de los golpes y la violencia, la persona que supuestamente nos tenía que cuidar después de perder a nuestra mamá… Era todo durísimo".

A las agresiones corporales se sumaron descalificaciones verbales sistemáticas: "vos no vas a hacer nunca nada en tu vida, no servís para nada", le repetía, mientras que frente a terceros simulaba ser un padre ejemplar. Valentín explicó que no lo llama padre "porque él no cumplió ese rol" y admitió que la falta de contención lo llevó a pensamientos autodestructivos: "Llegó un momento que realmente no tenía ganas de vivir, tuve muchos pensamientos con la muerte. Hasta decía 'voy con mi mamá, voy a estar mejor que acá'".

El pedido de auxilio y la intervención de Gustavo Yankelevich

Al buscar ayuda, los hermanos recurrieron en primera instancia a sus abuelos paternos mientras los trasladaban en auto, pero recibieron una respuesta evasiva: "su papá está pasando un mal momento también, sepan entender". Una profesional psicológica a la que asistía tampoco logró ser un canal seguro, ya que Giordano se enteraba de lo conversado, lo que desencadenaba nuevas represalias.

El punto de inflexión llegó a través de los almuerzos semanales que Gustavo Yankelevich compartía individualmente con cada uno de sus nietos. Al tomar conocimiento de la gravedad de los hechos, el productor organizó el rescate inmediato. Un viernes, cuando Valentín tenía 12 años, guardó algo de ropa en la mochila del colegio sabiendo que no regresaría. Tras salir de la escuela, su abuelo los llevó a realizar la denuncia correspondiente ante las autoridades judiciales.

Frente a las funcionarias que tomaron la declaración, Valentín rogó: "Por favor no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí". A partir de ese momento, los dos hermanos no regresaron a la vivienda paterna y comenzó un proceso en la Justicia que se extendió por varios años —con pericias e intervenciones de psicólogas y magistrados— hasta que se otorgó la tenencia definitiva a su abuelo materno.

La contención recibida marcó un renacer para el joven: "Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida. No solo por el hecho de que nos acompañó, nos escuchó, se encargó de que podamos salir de esa casa, sino porque nos dio lo único que necesitábamos como dos nenes que habían perdido a su madre, y en este caso a su padre, porque si vos me preguntás a mí, fue como perderlo... yo no tenía padre. Nos dio lo único que necesitábamos que era amor. Amor y contención. Nada más. Eso es lo que nos dio mi abuelo". En ese acompañamiento también destacó la presencia cercana de su abuela, Cris Morena.

Disputa judicial, secuelas y el cambio de identidad

Durante el litigio, Giordano intentó revincularse y negó las acusaciones frente al entorno escolar y social, alegando que le habían quitado a sus hijos por influencias externas. En una audiencia ante una profesional judicial, el joven reafirmó su postura: "no lo puedo ver, me hace mal, me da miedo. No me pidas que me relacione con alguien que me hizo tanto daño". La Justicia llegó a dictar una orden de restricción de acercamiento luego de que Giordano se presentara en la puerta de la escuela.

Con el tiempo, la relación con su hermana menor se consolidó sobre bases de afecto y comprensión mutua, mientras que el vínculo con la familia paterna quedó interrumpido, salvo por el contacto aislado de un tío.

Al alcanzar la mayoría de edad a los 18 años, el piloto decidió oficializar el corte legal con su progenitor tramitando la modificación de su apellido para llevar el de su madre y su abuelo. "Fui, hice los trámites, me cambié el apellido. Fue un lindo momento", recordó. Más tarde, mientras cursaba estudios en Economía, Gustavo Yankelevich lo incentivó a retomar su pasión por el automovilismo —iniciada a los 5 años en cuatriciclos y karts—, consolidando su actual carrera deportiva en el TC2000 con el respaldo incondicional de quien considera su verdadero padre.

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