Por la Dra. Yanina Cangelosi Alba.
Diabetes tipo 2: los genes no escriben solos nuestra historia Diabetes tipo 2: los genes no escriben solos nuestra historia
Durante décadas aprendimos a pensar la diabetes tipo 2 como una enfermedad inevitablemente progresiva: primero alimentación, después comprimidos, luego más comprimidos y, eventualmente, insulina.
Hoy sabemos que esa historia no necesariamente tiene que escribirse así.
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La diabetes tipo 2 sigue siendo una enfermedad crónica capaz de producir enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal, pérdida de visión, neuropatía y amputaciones. Pero también en algunas personas, la diabetes tipo 2 puede entrar en remisión.
Remisión no significa curación definitiva. Significa conseguir que la hemoglobina glicada HbA1c vuelva a valores inferiores a 6,5 % durante al menos tres meses sin necesitar medicación para bajar la glucosa. Esa es la definición consensuada por la Asociación Americana de Diabetes, Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes y otras organizaciones internacionales.
Una epidemia que sigue creciendo
La Organización Mundial de la Salud estima que 830 millones de personas vivían con diabetes en 2022, frente a unos 200 millones en 1990. Argentina tampoco escapa a esa tendencia.
La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo ya había mostrado que el autorreporte de glucemia elevada o diabetes aumentó de 9,8 % en 2013 a 12,7 % en 2018. Y entre quienes decían no tener diabetes, un 5 % presentó glucemia capilar elevada durante las mediciones realizadas por la encuesta.
En nuestra región el problema es especialmente cercano. Un mapa nacional de prevención vascular presentado por el Ministerio de Salud en octubre de 2026 sitúa la diabetes alrededor del 12 % en el NOA y el NEA, y muestra además que la mitad de la población del NOA es sedentaria.
¿Heredamos la Diabetes 2 o heredamos formas de vivir?
Es habitual escuchar: "Mi mamá era diabética." "Mi papá también." "En mi familia somos todos diabéticos."La genética importa.
Existen cientos de variantes genéticas asociadas con el desarrollo de diabetes tipo 2 y algunas personas nacen con mayor susceptibilidad que otras.
Pero compartir una familia significa compartir mucho más que ADN.
También heredamos recetas. El tamaño de las porciones. La costumbre de acompañar cada comida con gaseosa. El pan en todas las comidas. El modo de celebrar. El uso cotidiano de alimentos ultraprocesados. El sedentarismo. Comer frente a una pantalla. E incluso la percepción de qué significa comer "normal".
Un estudio publicado en 2026 que siguió a más de 332.000 personas encontró que tanto el riesgo genético como el estilo de vida se asociaban independientemente con el desarrollo de diabetes tipo 2. Lo más interesante es que un estilo de vida desfavorable aumentaba fuertemente el riesgo incluso entre quienes tenían una predisposición genética baja, mientras que mantener hábitos saludables reducía el riesgo en todos los estratos genéticos.
Otros estudios llegan a una conclusión similar: incluso entre personas con alto riesgo genético, un estilo de vida saludable puede reducir sustancialmente la probabilidad de desarrollar diabetes.
¿Qué ocurre realmente en la diabetes tipo 2?
La insulina es la hormona que permite que la glucosa circulante pueda ser utilizada adecuadamente por los tejidos.
En la diabetes tipo 2 suelen coexistir dos problemas: Por un lado, los tejidos se vuelven menos sensibles a la acción de la insulina: aparece resistencia a la insulina.
Como respuesta, el páncreas necesita producir cantidades cada vez mayores. Durante un tiempo consigue compensarlo. Hasta que las células beta pancreáticas ya no alcanzan a cubrir esa demanda y comienza a aumentar la glucosa. Este proceso puede desarrollarse silenciosamente durante años.
La resistencia a la insulina también participa en el síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) .La hiperinsulinemia puede estimular la producción ovárica de andrógenos y favorecer alteraciones de la ovulación y del ciclo menstrual.
Por eso mejorar alimentación, actividad física y composición corporal puede beneficiar tanto la salud metabólica como la función reproductiva. El SOMP recuerda que la resistencia a la insulina no afecta solo la glucemia: también puede modificar la función hormonal y ovárica.
La remisión es posible
Uno de los estudios que cambió la manera de pensar la enfermedad fue el ensayo británico DiRECT. Incluyó personas con diabetes tipo 2 relativamente reciente y aplicó un programa intensivo de reducción de peso desde la atención primaria.
Al cabo de un año, el 46 % de los participantes del grupo de intervención había conseguido la remisión, frente a solamente el 4 % del grupo control.
Aún más reveladora fue la relación con la pérdida de peso. Entre quienes perdieron:menos de 5 kg, alrededor del 7 % entró en remisión; entre 5 y 10 kg, aproximadamente 34 %; entre 10 y 15 kg, 57 %; y entre quienes consiguieron perder 15 kg o más, 86 % entró en remisión al año. No significa que todas las personas tengan que perder 15 kilos.
Significa que en muchas personas la adiposidad almacenada, especialmente en hígado y páncreas, desempeña un papel central en la enfermedad y que modificar profundamente ese entorno metabólico puede permitir recuperar la función.
A los dos años, aproximadamente 36 % de quienes habían recibido la intervención continuaban en remisión.
Y el seguimiento a cinco años mostró que quienes continuaron recibiendo apoyo, un 13 % seguía en remisión, frente a aproximadamente un 5 % de los controles.
La remisión existe, pero requiere mantenimiento.

No hace falta esperar a tener diabetes
El Grupo de Investigación del Programa de Prevención de la Diabetes estudió personas con alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La intervención buscaba aproximadamente 7 % de reducción de peso y al menos 150 minutos semanales de actividad física.
El resultado fue una reducción de alrededor del 58 % en la aparición de diabetes tipo 2 comparada con placebo. Es difícil encontrar un mensaje de prevención más optimista.
Alimentación: el problema no essolamente "el azúcar"
Cuando alguien recibe un diagnóstico de diabetes suele escuchar inmediatamente:"No comas azúcar." Pero la enfermedad es bastante más compleja.
Importa la calidad global de la alimentación, el exceso energético sostenido, la cantidad de fibra, la densidad calórica, la presencia de bebidas azucaradas y ultraprocesados y, en muchas personas, el exceso de grasa corporal y visceral.
Verduras. Legumbres. Frutas enteras. Cereales integrales. Frutos secos. Semillas.
Son alimentos que permiten construir patrones alimentarios con más fibra, mayor saciedad y menor densidad energética.
Una intervención aleatorizada publicada recientemente que combinó alimentación basada en alimentos vegetales integrales con ejercicio consiguió una reducción adicional de aproximadamente 1,3 puntos de HbA1c en 12 semanas respecto del manejo estándar. Entre los participantes medicados, un 63 % pudo reducir la medicación hipoglucemiante, frente al 24 % del grupo control, siempre bajo supervisión médica.
Esto no convierte una única dieta en obligatoria ni reemplaza medicamentos cuando están indicados. Demuestra que la alimentación puede ser una intervención metabólica potente.
Músculo: un órganometabólico que solemos olvidar
Moverse no sirve solamente para "quemar calorías". El músculo es uno de los principales tejidos encargados de retirar glucosa de la sangre.
Cuando se contrae durante el ejercicio aumenta su capacidad para captar glucosa y mejora la sensibilidad a la insulina.
Por eso caminar es útil.
Pero también lo es entrenar fuerza.
Preservar y aumentar masa muscular, especialmente a medida que envejecemos, es una herramienta metabólica extraordinaria.
No necesitamos convertirnos en atletas. Necesitamos dejar de considerar el movimiento como algo opcional.
Medicación y estilo de vida no compiten
Decir que la diabetes tipo 2 puede entrar en remisión no significa recomendar que una persona suspenda su medicación.
Metformina, inhibidores SGLT2, agonistas del receptor GLP-1 y otros tratamientos pueden tener indicaciones que van mucho más allá de bajar glucosa, especialmente cuando existe enfermedad cardiovascular, renal u obesidad.
Los cambios importantes de alimentación o peso incluso pueden hacer necesario reducir medicación para evitar hipoglucemias, razón por la cual una intervención intensiva debe acompañarse de controles médicos.
El objetivo no es "ganarle" a los medicamentos. El objetivo es necesitar únicamente los tratamientos que realmente aporten beneficio.
No podemos elegir nuestros genes, pero sí podemos influir en la historia que escribimos con ellos.
Acercar la ciencia a todos mejora la salud pública. Podés hacerme llegar tus comentarios y propuestas de temas a @tucardiologavegana.








