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Expertos aconsejan cómo enfrentar el ataque de un perro peligroso

Cada vez más hogares tienen canes de razas consideradas peligrosas por motivos de seguridad. Generalmente, los dueños no suelen tener el conocimiento ni la responsabilidad suficientes para manejarlos y ocurren los ataques.

- 04:30 Santiago

La muerte de una niña de dos años como consecuencia del brutal ataque de un perro de raza Pitbull volvió a poner sobre el tapete la existencia cada vez mayor de canes de razas peligrosas en las casas de familia y la absoluta falta de control en el cumplimiento de las normas vigentes.
Veterinarios y criadores consultados por EL LIBERAL señalaron que buena parte de los ataques registrados tienen como víctimas a los niños, y por lo general no se trata de animales callejeros sino que son propiedad de las familias de las personas atacadas.
Los expertos en el comportamiento de los perros han observado que ellos responden al “lobo alfa” es decir, al jefe de la manada, y de no ser educados convenientemente, los perros ven al niño como una competencia. Sobre todo cuando los pequeños no comprenden las señales de advertencia del can, como los ladridos o gruñidos.
Las zonas del cuerpo más lesionadas son la cabeza y el cuello, de ahí el peligro para la vida del niño, pues la presión de la mandíbula de un perro adulto es de más de 31 kilos de fuerza por centímetro cuadrado, y en determinadas razas como el Pitbull, el Dogo Argentino, el Rottweiler, el Bull Terrier o el Staffordshire Bull Terrier, esa presión suele ser mayor.
Los especialistas señalan que ante un ataque “hay que tratar de actuar fríamente, algo que suele ser difícil pero que puede salvar una vida”.
“Cuando este tipo de perros está mordiendo, no es conveniente tirar de la víctima para que la suelte; eso no suele ocurrir y, al contrario, no sólo puede producir desgarros a la persona atacada sino también enfurecer más al animal”, remarcaron.
Tampoco recomiendan golpear al animal con algún objeto contundente en el cuerpo, ya que ello aumentará la agresividad del perro. Sólo es conveniente aplicar un fuerte golpe en la cabeza del can, con la intención de aturdirlo y que suelte su presa.
“En algunas razas, un baldazo de agua suele dar resultado. También se puede intentar asfixiar al animal tomándolo de la garganta hasta que suelte a la presa. Sucede que los ataques ocurren en un segundo, nos agarran por sorpresa y no estamos preparados para enfrentar una situación tan dramática”, añadieron los especialistas consultados.
Prevenir
Para evitar que ocurran ataques de perros peligrosos se deben tener en cuenta una serie de aspectos a los que los propietarios no suelen darle mucha importancia. El primero de ellos es corregir la tendencia frecuente de humanizar al perro. La mayoría de las personas tienden a humanizar al animal, sin observar que cuando ingresa a la familia el perro entra a una “jauría”. Pero el concepto del hombre de jauría es más amplio que el del animal. Es decir, el dueño del perro permite que a su casa entren personas que para él forman parte de su grupo, pero que para el animal son extrañas. Este es uno de los principales motivos de ataque.
“Siempre se debe enseñar al animal que es el último componente de la familia, que debe obedecer. Pero esto no se le enseña con violencia, porque sino aprenderá que el código es la agresión. La educación del perro debe ser con firmeza, pero no con agresividad”, sostienen los especialistas.
Además, es recomendable elegir al perro cuidadosamente, y buscar las razas que son menos agresivas genéticamente. Hay que observar cómo interactúan los chicos con los animales. Los padres deben evaluar la conducta de ambos. Si advierten en el perro gestos de agresión se debe consultar al veterinario inmediatamente.
Impedir que los chicos se acerquen a un perro que está encadenado, atado o detrás de una reja. También se debe evitar dejar a un perro atado o encerrado mucho tiempo. Evitar que los niños anden en bicicleta o corran delante de un animal desconocido. El perro puede creer que es una presa a cazar.
Alertar a los chicos si en el barrio hay perros peligrosos. No se les debe permitir ingresar en una casa donde se sepa que hay perros bravos.
Cuidado al relacionarse con alguien que tenga un perro peligroso. Aun un abrazo o un apretón de manos, puede ser entendido por el perro como un ataque a su dueño. l

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