Viceversa EDUCACIÓN

Un libro del Instituto Cervantes despeja 500 dudas sobre la lengua

18/05/2014 - El volumen, editado por el sello Espasa, funciona como un antídoto frente a las dudas acerca de la utilización de la lengua, que a lo largo de 510 páginas aparecen clarificadas con precisión en una estructura en forma de un catálogo de preguntas y respuestas.
¿Es un vulgarismo decir quizás? No, según el manual esta forma del adverbio es válida: la formulación preferida por la Academia sería “quizá”, pero por analogía con otros adverbios como “además” se creó la versión que le agrega a la palagra una “s”, ya legitimada.
Algunos pronuncian o escriben “adecue” y otros “adecúe” y se aceptan como válidas ambas opciones, al igual que el término “periodo”, cuya utilización está recomendada con acentuación llana, aunque también se acepta que lleva tilde en la “i” al igual que aeróbic/aerobic, cartel/cártel, haiku/haikú, entre otros.
Entre los cambios está el del vocablo “solo”, que hasta hace un tiempo admitía un acento diacrítico cuando era empleado como adverbio (solamente) para diferenciarlo del adjetivo que funciona como sinónimo de solitario: ahora no lleva tilde en ningún caso.
Se escribe como en el primer ejemplo cuando puede sustituirse por “todavía”, mientras que no lleva acento cuando equivale a “hasta”, “incluso”, “también” o (ni) “siquiera”.
Un error frecuente cometido por quienes utilizan teclados es el de no acentuar las mayúculas, que de acuerdo al manual deben llevar tilde siempre que los exijan las reglas de acentuación, una regla que se aplica tanto a las que van en posición inicial en los nombres propios (África) como las que aparecen al comienzo de un enunciado (“Él lo determinó”).
El surgimiento de la red trajo también algunos dilemas: ¿se debe escribir internet con minúscula o con mayúscula? El diccionario de la Real Academia presenta la entrada de esta palabra en minúscula, aunque admite que también se puede escribir con mayúscula inicial y puede estar precedida de un artículo femenino como masculino. Los usos de una palabra sufren alteraciones con el tiempo: así ocurre con el prefijo “ex” que antes escribía separado del sustantivo -por un espacio o por un guión- y ahora se prescribe la escritura en una sola palabra (exempleado, exministro).
El volumen alerta también sobre el hábito de confundir sexo con género, dos elementos que pertenecen a ámbitos diferentes: el primero alude a un término que señala una propiedad gramatical de algunas palabras (los sustantivos y los pronombres) mientras que el sexo es una característica biológica de los seres vivos.
Así, la palabra “antílope” tiene género (es masculino) pero el animal al que alude puede ser tanto macho como hembra. En ese sentido, alerta el manual, la marca de género es inherente al sustantivo y se aplica a seres asexuados (el otro, la hormiga, el álamo) y a entidades asexuadas (el sol, las estrellas, el camino).
Algunos sustantivos son de género ambiguo -por ejemplo azúcar, águila o mar- y se pueden utilizar tanto en masculino como en femenino sin que implique un cambio en el significado, mientras que otros solo contemplan un uso: calor o puente, que antes admitían el femenino pero hoy solo el masculino.
Los ordinales compuestos correpondientes a la primera o segunda decena suelen escribirse hoy en una sola palabra (decimosexto, vigesimocuarto), pero se permite su escritura en dos tramos (décimo sexto). Si se escribe todo junto el primer elemento pierde la tilde, y si se escribe en dos palabras, la conserva.
Otra duda pasa por dar con el número correcto cuando el sustantivo es un compuesto integrado por un verbo y un nombre: e caso de paraguas o quitamanchas, utilizados con “s” sea plural o singular.
Hay palabras del español que no se suelen emplear en plural -como sed, caos, cenit, oeste, relax, salud- y otras que no se usan en singular, como víveres, entrañas, enseres, bártulos o cosquillas.
Por otra parte, es lo mismo decir “me duele la nariz” que “me duelen las narices”, ya que son sustantivos que refieren a objetos compuestos de dos partes simétricas que pueden usarse en singular o plural sin que el cambio supongao una alteración en el significado, como calzoncillo o calzoncillos.
La ambigüedad signa algunas expresiones como “El equipo viene de jugar un partido”: bien usada cuando el verbo venir conserva su significado pleno como equivalente de movimiento (“Juan viene de ver un partido de fútbol”) pero se debe evitar en expresiones como “El equipo viene de jugar un partido la semana pasada”, hay que decir “El equipo acaba de jugar un partido la semana pasada”.
Las correcciones se multiplican en esta guía amena que desactiva los equívocos más habituales en la utilización de la lengua: es incorrecto formular “Los despachos se encuentran en lo que es el centro del edificio” (lo correcto es “Los despachos se encuentran en el centro del edificio”), es decir, se intenta que prescindir de lo que carece de contenido y función dentro de la oración. l

 
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