Miguel Martín cuenta los secretos de "El Oficial Gordillo"

Se dedicó 9 años al estudio, tres como Analista de Sistemas; 3 como Administrador de Redes y 3 en un curso de Ingles. Pero terminó eligiendo el humor.

28/06/2014 - Miguel Martín, el humorista tucumano, famoso por su interpretación de “El Oficial Gordillo”, se presentará hoy, a las 21, en el teatro 25 de Mayo de Santiago del Estero. Antes habló con EL LIBERAL.
¿Cuándo se dio cuenta que podía hacer del humor un negocio?
Hubo dos momentos de mi vida que me valieron para hacerme humorista. El primero fue cuando en las fiestas familiares me pedían que imite a mis tíos o cuente chistes. Y el segundo fue cuando tenía 17 años y una vecina me dijo: “Venite a mi cumpleaños contate un par de chistes y te pago 50 pesos”. Si alguien estaba dispuesto a pagar por lo que yo hacía como hobby, eso me daba un indicio de que podía dedicarme al humor como un trabajo “serio”.
¿Cómo surgieron sus personajes?
Se confeccionan como si fuera la receta de una comida. Por ejemplo; una vivencia o anécdota ajena, más idiosincrasia, más chistes o gags o gestos, más nombre o apodo gracioso. Después puede o no tener éxito. Eso depende del azar y de la llegada al público. Por eso dicen que la fórmula del éxito no existe. Y te doy dos ejemplos de mis personajes: “Gordillo” nació de cuando fui a sacar la cédula y Escobero de una idea de mi hermano que me dijo: ‘Los changos se machan y empiezan a hablar en colombiano’
¿Cuál le dio más satisfacciones?
Sin duda el “Polesia Gordillo” ya que resume chistes de policías, anécdotas que son experiencias propias contadas con humor lo que hoy se llama Stand Up y porque además puedo explayarme contando chistes e historias lo que hacen que le dé al show mucha variedad.
Si bien ya ganó el Martín Fierro Federal, ¿le gustaría consagrarse a nivel nacional a través de la tele?
Si claro me gustaría, pero también tengo claro que para triunfar en Buenos Aires (en la mayoría de los casos) hay que vivir allá. A mí me encantaría poder triunfar en la TV nacional, pero desde Tucumán.
¿Cuánto le sirvió en su popularidad su participación en Peligro sin Codificar y Bendita TV?
Ya había sido convocado a La Cumbre de la Risa - que es un show muy fuerte en todo el Norte Argentino, y un espectáculo que todo Artista/Humorista quiere estar. Es una vidriera especial y significativa, sin TV nacional, pero con una presencia firme por la cantidad de público que convoca y por ello tiene mucho más valor. Lo de la tele me sirvió de mucho, me hizo conocido en lugares que jamás me imaginé que entenderían o les gustaría mi manera de hacer humor. El aparecer en la TV nacional valida el trabajo del humorista, podes ser bueno, pero si al de Buenos Aires le gusta sos “más mejor”. Y te da más trabajo.
¿Adónde está la clave de su éxito?
Creo que soy un laburante del humor y que aunque sean chistes y rutinas graciosas lo hago con mucha seriedad y responsabilidad. Por eso creo que en todos los ámbitos de la vida la persona que trabaja duramente no puede andar mal toda la vida, en algún momento le toca la varita de la suerte, pero la tiene que encontrar laburando para que el hechizo surta efecto.
¿Qué cosas lo hacen reír?
La gente me hace reir mucho, su espontaneidad, los tucumanos con su forma de hablar y sus apodos. Los santiagueños contando historias. De todo eso me gusta “chorear” para ponerlo en mis monólogos y hacer lo cotidiano en gracioso para que la gente se identifique y se ría de si mismo.
¿A quiénes admira dentro del ambiente humorístico?
Flaco Pailos, Cacho Buenaventura, Negro Alvarez, Landriscina, Pochi Chávez, Capuchón González, Dady Brieva y muchos mas y de todos los humoristas siempre saco algo.
Cómo será el show que ofrecerá hoy...
“Mi vida en chiste” es un show nuevo que combina stand up y chistes con acento tucumano y norteño. Me considero parte de una generación “complicada” es así que intento relatar en un divertido monólogo los sucesos que marcaron nuestra niñez en un pueblo del interior del país hasta mi conflictiva adultez de actor-comediante-
humorista con un padre que no era “open minded“. El recorrido está plagado de anécdotas e historias donde el público se verá reflejado y que sin duda lo divertirán.

 
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