Santiago ZITA CORREA DE CARABAJAL

Una madre que amasó la vida con sacrificio, amor y esperanza

18/10/2015 - "Las manos de mi madre saben qué ocurre por las mañanas, cuando amasa la vida hornos de barro pan de esperanza". (Carlos "Peteco" Carabajal en Las manos de mi madre). Y es con esperanza, con sacrificio, trabajo y, sobre todo, mucho amor que doña Zita Correa de Carabajal, la mamá de Carlos Oscar "Peteco" Carabajal, que crió a sus hijos y forjó una familia que hoy es referente indiscutible en el mundo de la canción folclórica. Esposa del legendario Carlos y madre de la consagrada Graciela y el encumbrado Raúl Fernando "Demi" Carabajal, esta mujer bandeña, oriunda del barrio Villa Juana, donde vivió hasta que se trasladó a Los Lagos, disfruta hoy de la vida junto a su gran familia. "Mi vida ha sido muy feliz, pero muy pobre", supo contarle a EL LIBERAL doña Zita, una mujer que siempre sacó fuerza de su flaqueza para criar a sus hijos. En esa vida de sacrificio, junto a su gran amor, don Carlos Carabajal, ella, como dice la canción de su reconocido hijo "Peteco", en un tiempo, vendía el pan que amasaba con sus manos. Madre abnegada, doña Zita está muy orgullosa de todo lo construido, de todo lo conseguido en ese camino donde no todo fue un lecho de rosas. De su natal Villa Juana pasó a otra populosa barriada bandeña, Los Lagos, a esa que tanto cantaron desde Carlos hasta "Peteco", "Demi" y su nieta Roxana (hija de Graciela). Luchadora inquebrantable, acompañó a su marido en todo momento, en los buenos y en los malos, en La Banda (tanto en Los Lagos como en su actual morada de Alberdi al 1000) o en Morón, en Buenos Aires, hacia donde tuvo que emigrar, como tantos santiagueños, en búsqueda de mejores horizontes. Familia unida Con la fortaleza de siempre, doña Zita se constituyó en un elemento esencial en la crianza de sus hijos y nietos así como en la constitución de la institución familiar. En su contacto con EL LIBERAL, remarcó lo orgullosa y feliz que se sienta por todo lo hecho. La vida la premió con una familia unida, con hijos que prosperaron merced a la música y la formación que ella y don Carlos les brindaron. Tanto sacrificio, tanto dolor vivido no fue en vano porque la vida la premió con cinco hijos: Graciela, Raúl Fernando (el que falleció cuando tenía dos años), Carlos Oscar "Peteco", Enriqueta y "Demi", quien se llama Raúl Fernando como el segundo hijo. Doña Zita, en estos momentos, se encuentra en Buenos Aires, en la casa de "Peteco". Hoy celebrará el Día de la Madre con él como también con sus demás hijos. l

 
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