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Cáceres hace reír y pensar

Luciano Cáceres aceptó no sólo protagonizar la obra "El ardor" en "La Feliz", sino también dirigirla. "Después de haber actuado en el Cervantes, en el San Martín, con más 30 años en el off, la temporada en Mar del Plata es algo que tenés que hacer", dijo.

- 00:00 Pura Vida

La comedia dramática "El ardor" es uno de los últimos estrenos teatrales de la temporada marplatense, y uno de los responsables de que todo marche sobre ruedas es Luciano Cáceres, que además de protagonizar la obra será su director, un desafío que él define como "intenso, divertido y un poco esquizoide por momentos". Cáceres señaló durante una entrevista con Télam que la obra, escrita por Alfredo Staffolani y protagonizada también por Valentina Bassi, Joaquín Berthold y Santiago Magariños, es la historia de "un matrimonio estancado, dentro de una familia que ya está detonada" y que "provoca emoción, da para la reflexión, y no termina en el aplauso, sino que hay algo que el espectador completa". "El ardor" se presenta los viernes a las 21 y sábados y domingos a las 21.30 en la sala Astor Piazzolla del Teatro Auditórium (Boulevard Marítimo 2280), y es producida por el Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires. Sobre la temporada marplatense, el actor que brilló con su "malvado" en la telenovela "Los ricos no piden permiso" señaló: "Creo que estrenar en la temporada tiene el bonus track de meterse en eso que crearon nuestros antecesores, nuestros colegas. Es como que uno se va recibiendo en el teatro: después de haber actuado en el Cervantes, en el San Martín, con más 30 años en el off, la temporada en Mar del Plata es algo que tenés que hacer, como actor, y en este caso como director también". Y agregó: "Creo que esta obra se acerca además a lo que suelo hacer, más allá de que estrene en verano. Es un comedia dramática que tiene lo que hay que tener desde el entretenimiento, pero además es inteligente. Provoca emoción por sobre todas las cosas, y da para la reflexión. No termina en el aplauso, sino que hay algo que el espectador completa. A mí me gusta hacer obras que no sean digeridas inmediatamente, sino que haya algo que el espectador tenga que terminar de definir, de elegir". La obra, según Castro, invita al espectador a reflexionar en medio del descanso veraniego. Al respecto, amplió: "Pueden descansar porque no deja de ser un entretenimiento. Pero la reflexión en el descanso a lo mejor es un poco más activa. Molière, uno de los mejores dramaturgos de la historia, ponía los temas más agudos como la crítica a la política, a la medicina, a la monarquía, dentro de la comedia, con un personaje como Sganarelle. Él decía que la carcajada expande la lengua, y ahí te puede clavar los clavos de la razón". Por otra parte, explicó cómo llega la obra a unir carcajadas y reflexión: "Empieza como una comedia costumbrista y después se pone mucho más profunda. Arranca como una comedia, luego es una comedia dramática y después viene la trompada", señaló.

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