×

En franca recuperación, el Padre José Ceschi le sonríe a la vida

- 14:51 País

Desde hace dos años que el Padre José Ceschi se encuentra rehabilitándose en la Casa de las Siervas de Jesús, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, tras haber sufrido un ACV isquémico.

Sus familiares mantienen a la comunidad informada a través de las redes sociales y esta semana no fue la excepción.

Una de sus sobrinas compartió en sus redes sociales la foto sonriente del sacerdote, quien nos dejaba las reflexiones sobre la vida en familia todos las noches, desde su lugar de recuperación y en forma de agradecimiento por todo lo que la gente hace por él.

Su vida 

José Ramón Ceschi nació el 9 de enero de 1941 en La Penca, provincia de Santa Fe, tiene 77 años.

Es uno de doce hermanos, de los cuales siete son mujeres y cinco varones; dos fallecieron a temprana edad y una hermana menor partió en enero del año pasado.

Si bien el sacerdote no puede hablar por las secuelas que le dejó el accidente cardiovascular que sufrió el año pasado, su sobrina Analía aportó la información acerca de su estado de salud.

En uno de los tantos videos grabados por Ceschi, habló sobre su vocación con agradecimiento.

“Señor, tú me llamaste para ser instrumento de tu gracia, para anunciar las buenas nuevas y para sanar las almas. Dios me dio un don y un gran regalo a llamarme a la orden franciscana y al sacerdocio”, expresaba y así fue.

“Mis padres «contrajeron matrimonio», no «cometieron el matrimonio» y así la familia se formalizó con doce hijos de los cuales siete son mujeres y cinco varones, dos fallecidos a temprana edad”, comentaba.

Consagración

A los 23 años, un 18 julio de 1964, José Ramón Ceschi se ordenó sacerdote de la Orden Franciscana, en una ceremonia que tuvo lugar en la ciudad de Rosario y a la que asistieron sus padres y hermanos. Si bien la emoción embargaba a todos por igual, la integración de un sacerdote a la familia no resultaba extraña, ya que dos de sus hermanas y tres tías habían elegido los hábitos religiosos como corolario de una decisión vocacional.

Realizó parte de sus estudios primarios y secundarios en el colegio de San Lorenzo y a los 16 años hizo el noviciado, a los 21 la profesión perpetua y a los 23, en 1964, fue ordenado sacerdote en Rosario.

En el Convento de San Lorenzo realizó sus tres años de Filosofía y los cuatro de Teología.

En una entrevista a diario Norte en 2013, contaba: “Mi sueño estaba en marcha, me esperaba un mundo de cambios, pleno Concilio Vaticano II, la crisis de los misiles en Cuba, el asesinato de Kennedy y una Argentina ya marcada por los desencuentros sociales y económicos”.

Luego, enseñó dos años Teología en el seminario de San Lorenzo, estuvo cinco años en Roma para realizar el doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Antonium, además de estudiar idiomas en Francia e Inglaterra. Desde allá comenzó a ser corresponsal de diarios rosarinos y revistas.

Una vez en Argentina, estuvo cinco años en Buenos Aires, de los cuales tres años transcurrió en una pequeña comunidad de Belgrano. Enseñaba entonces Teología en la Universidad del Salvador y en la Facultad de Medicina.

Luego fue a Rosario, donde dio clases de Teología en la Facultad de Ingeniería y después de un tiempo fue a Corrientes y allí permaneció nueve años. Allí empezó a escribir para los diarios locales.


Su apostolado tuvo entonces una inclinación hacia lo literario. Sin embargo, ya desde el año 1966, cuando viajó a Roma para hacer el Doctorado en Teología, publicó su primer artículo que en letras “de molde” tomaron un cariz diferente.

Se sabe que el periodismo es su pasión. De hecho realizó cursos a distancia en Argentina y presenciales en Europa.

Su legado

Escribió más de 2.000 artículos que fueron publicados en páginas de los diarios de varias provincias del país, entre ellos EL LIBERAL de Santiago del Estero.

Además, grabó micros radiales reproducidos por un centenar de emisoras y mensajes televisivos que se transmiten por 40 canales que avalan su trayectoria comunicacional.

Para muchos, estas transmisiones con su meditada palabra son un bálsamo para el espíritu y una pausa para la reflexión.

Más noticias de hoy