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El mal marketing de la migraña

- 10:47 Opinión

Dra Fiorella Martin Bertuzzi. Médica neuróloga, miembro del Servicio de Neurología del Hospital Italiano - MN 136272

Romper con el mito de que la migraña es un simple dolor de cabeza, educar a la sociedad acerca de la gravedad de esta patología y hablar sin tabúes sobre ella, son vitales para comprender a quienes realmente la sufren

Soy médica neuróloga especialista en migraña del Hospital Italiano y al mismo tiempo sufro migraña desde que tengo 32 años. Además de vivirla en primera persona, todos los días doy tratamiento y soy testigo del padecimiento de muchos de mis pacientes que hacen lo imposible para reducir los síntomas cuando se vuelven insoportables, incurriendo muchas veces en los peligros de la automedicación. Mi dolor, el de mis pacientes y la sensación permanente de incomprensión es lo que me lleva a querer compartir estas líneas que tienen por objetivo luchar contra el “mal marketing” de esta enfermedad.


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La migraña es una enfermedad neurológica, genética y muy discapacitante. Sin embargo, la mayoría de las personas continúan confundiendo a esta patología con un simple dolor de cabeza y ese error, es replicado por cientos de miles de personas haciendo que la frase “tengo migraña” sea usada tan livianamente que asusta.

Para tomar real dimensión del problema es importante repasar algunos números. Por ejemplo, en los últimos 12 meses a la mitad de los argentinos tuvo al menos un dolor de cabeza (o sea, cefalea). Y, por otro lado, el 9,5 sufre de migraña, una cifra significativamente menor pero un dolor infinitamente mayor, que se da con mayor frecuencia en las mujeres: 1 de 5 mujeres en comparación con 1 de 20 hombres migrañosos.

Para ser totalmente claros y dejar de repetir el error, la migraña por definición son al menos 5 ataques de dolor al mes y al menos dos de esos ataques tiene las siguientes características:

• dolor en la mitad de la cabeza,

• dolor pulsátil

• empeora con el ejercicio (agacharse, caminar una cuadra rápido, etc)

• intensidad severa.

Además, como si todo esto fuese poco, las crisis se acompañan de síntomas bien característicos como fotofobia o fonofobia (hipersensibilidad a la luz y al sonido, respectivamente), náuseas, vómitos, vértigo, mareos, entre otros. Las crisis a veces

pueden llegar a durar entre 2 y 72 horas, y hay otros casos en los que el dolor se vuelve crónico y constante.


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El subdiagnóstico (gente que todavía no sabe que tiene migraña) y el estigma social de son cuestiones muy importantes que atender ya que, muchas veces, los especialistas vemos que los pacientes sufren de los que se denomina “el miedo anticipatorio” o el “miedo intenso a la próxima crisis” y mucho sentimiento de culpa, lo cual los lleva a no hacer planes a futuro porque temen tener que suspenderlos si la migraña ataca. Trabajar, estudiar, manejar un automóvil, comer u otras actividades básicas son imposibles de hacer durante un episodio.

Es importante comprender quienes sufrimos de esta patología es porque tenemos una predisposición genética que hace que nuestro cerebro reaccione de más ante ciertos estímulos.


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Romper con el mito de que la migraña es un simple dolor de cabeza, educar a la sociedad acerca de la gravedad de esta patología y hablar sin tabúes sobre ella, son vitales para comprender a quienes realmente la sufren y ayudarlos a que reciban un tratamiento adecuado que les permita mejorar su calidad de vida.

Ah!... y la próxima vez que te duela la cabeza, por favor, evitá decir “tengo migraña”. Uno de cada diez argentinos que aprendimos a vivir con ella te lo vamos a agradecer.

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