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Adiós a Juan Giménez, uno de los trazos más singulares del comic argentino

- 20:54 Viceversa

El dibujante argentino Juan Giménez falleció el 2 de abril por coronavirus. Era uno de los exponentes más reconocidos del género a partir de obras de ciencia ficción como “Estrella negra” (1979), “Cuestión de tiempo” y La casta de los Metabarones” (1992), todas ellas ambientadas en mundos futuristas y postapocalípticos.

El ilustrador vivía en la ciudad española de Sitges, en Cataluña, pero a mediados del mes pasado había llegado de visita a Mendoza, su tierra natal, donde pocos días después fue internado en el hospital Central tras confirmarse que tenía coronavirus.

Giménez tenía 76 años y había empezado con los síntomas del coronavirus el 16 de marzo y. por el deterioro de su salud, debió ser internado en terapia intensiva. En ese marco, se convirtió el 2 de este mes en el tercer fallecido por Covid-19 en Mendoza.

Integrante del equipo de la revista “Fierro”, Giménez empezó a dedicarse a la historieta a los 16 años, atraído por el cine de guerra norteamericano y estaba radicado en España desde la década del 70: “Llegué a Europa por el interés personal de conocer otros países, pero además fui atraído por la intriga de probar suerte con mi profesión de dibujante”, contó alguna vez.

Fue autor de algunas de las obras más reconocidas del cómic argentino, como “As de Pike”, “Estrella Negra” (con Ricardo Barreiro como guionista) y los nueve tomos de “La casta de los Metabarones” junto con el chileno Alejandro Jodorowsky. También de “Cuestión de tiempo”, “Basura”, “El cuarto poder” y “Ciudad”.

“Hay en Giménez un escenógrafo de inéditos pero verosímiles paisajes, un coreógrafo capaz de orquestar el movimiento intergaláctico con precisión de rayo láser, un tipo profundamente humano que sabe exprimir las expresiones de sus criaturas para hacer que el sufrimiento, el amor, el goce sean de una abrumadora y sinfónica profundidad”, lo describió alguna vez el guionista Carlos Trillo, fallecido en 2011.

A lo largo de su trayectoria, el dibujante había colaborado en algunas entregas de la francesa Métal Hurlant y llegó a exponer en 1997 en el Centre Pompidou, de París. Recibió diversos premios, entre ellos el prestigioso Bulle d’Or, en 1994. Cuatro años antes, en 1990, había recibido el Yellow Kid norteamericano a Mejor Dibujante Extranjero, uno de los más prestigiosos del cómic.

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