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PLACER

- 15:40 Opinión

Por Francisco Viola, médico y sexólogo, especial para El LIBERAL

El acrónimo es una palabra que se forma utilizando la primera letra de una palabra. Suele ser un juego divertido y, en muchas ocasiones, genera una propuesta inteligente sobre la palabra. El Dr. José Manuel González Rodríguez, de España, hizo un acrónimo con la palabra placer que me quiero traer a colación para hablar de este tema, ya que termina siendo una guía práctica para poder hacer que el placer contribuya directamente a una mejor vida sexual, lo que se sabe, actualmente, que es algo que tiene beneficios para la salud en general. Así veamos los puntos de este acrónimo con la palabra placer:

P de pensamientos sexuales positivos. Es elemental, pero lo olvidamos con frecuencia, el hecho que pensar –y visibilizar- lo que la experiencia sexual tiene de beneficios nos ayuda a comprender que es –o debería ser- una parte importante de nuestras vidas. Para que eso sea así subrayemos que la experiencia sexual se asienta sobre dos puntos claves que debemos revindicar como imprescindibles: la posibilidad del encuentro con el otro y la intencionalidad de la satisfacción. En este sentido se comprende que la vida sexual es una aspiración energizante a buscar.
L de libertad para vivir las experiencias. Todos sabemos el valor de la libertad como un implícito en la actualidad. La pensemos a esa libertad como la capacidad de poder elegir. Esta obviedad implica asumir que la misma nace de nuestro consentimiento para algo. Todos tenemos nuestros límites que no queremos pasar y otros que nos aventuramos a pasar, ocasionalmente. Lo que importa es que al ser el consentimiento la puerta de entrada para las actividades, no se las piensa como fruto de ninguna obligación, ni de algo que esté escrito en el bronce, por ende, algo que podemos revisar y modificar las veces que queramos, como también, valga decirlo, renovarlo las veces que deseamos. 
A de aprender a explorarte para conocer tus gustos. Los gustos son personales y nacen de esa noción elemental de conocerse. Lo que conlleva un dato clave: cada persona tiene su propio mapa erótico. Es decir, las diferentes partes que le generan estímulos placenteros o instancias de gozo. Por ello cada persona es el verdadero guía para el otro. Nosotros, solamente nosotros podemos saber lo que nos gusta, lo que nos apetece, lo que esperamos y lo que deseamos. Nuestra vida sexual crecerá siempre que seamos capaces de profundizar en el autoconocimiento tanto físico como integral.
C de comunicar tus deseos íntimos: El paso siguiente luego del autoconocimiento es este punto. En general se coincide que la comunicación es el recurso humano por excelencia. El poder hablar permite definir consensos y ejecutar soluciones, con mayores facilidades. En este sentido, es lógico pensar que si la vida sexual se optimiza en el encuentro el poder decir lo que deseamos y ser el guía de nuestro mapa erótico para la otra persona es el camino más fácil para llegar y recorrer el placer.
E de enriquecer tu fantasía erótica: “todos los días podemos aprender algo”, dice la sabiduría popular. Este principio es válido también para algo tan importante como es la vida sexual. Ser capaces de potenciar nuestro placer implica el poder zambullirnos un poco en el recurso tan excepcional que tiene la humanidad: la imaginación, que no es otra cosa que poder crear escenarios que faciliten que la realidad sexual se pueda vivir con mayor énfasis. Recordando lo obvio: la fantasía es un recurso, un camino, nunca un destino. El destino es el bienestar.
R de revisar tus ideas negativas sobre la sexualidad: La vida sexual no debería ser un lujo, sino una posibilidad cercana para las personas. Su presencia no debe ser una carga, sino un oasis necesario; Sus contenidos nunca deberían ser negativos, siempre y cuando no haya violencia, sino decisión, conocimiento y consentimiento. 

P de pensamientos sexuales positivos. Es elemental, pero lo olvidamos con frecuencia, el hecho que pensar –y visibilizar- lo que la experiencia sexual tiene de beneficios nos ayuda a comprender que es –o debería ser- una parte importante de nuestras vidas. Para que eso sea así subrayemos que la experiencia sexual se asienta sobre dos puntos claves que debemos revindicar como imprescindibles: la posibilidad del encuentro con el otro y la intencionalidad de la satisfacción. En este sentido se comprende que la vida sexual es una aspiración energizante a buscar.

L de libertad para vivir las experiencias. Todos sabemos el valor de la libertad como un implícito en la actualidad. La pensemos a esa libertad como la capacidad de poder elegir. Esta obviedad implica asumir que la misma nace de nuestro consentimiento para algo. Todos tenemos nuestros límites que no queremos pasar y otros que nos aventuramos a pasar, ocasionalmente. Lo que importa es que al ser el consentimiento la puerta de entrada para las actividades, no se las piensa como fruto de ninguna obligación, ni de algo que esté escrito en el bronce, por ende, algo que podemos revisar y modificar las veces que queramos, como también, valga decirlo, renovarlo las veces que deseamos.

A de aprender a explorarte para conocer tus gustos. Los gustos son personales y nacen de esa noción elemental de conocerse. Lo que conlleva un dato clave: cada persona tiene su propio mapa erótico. Es decir, las diferentes partes que le generan estímulos placenteros o instancias de gozo. Por ello cada persona es el verdadero guía para el otro. Nosotros, solamente nosotros podemos saber lo que nos gusta, lo que nos apetece, lo que esperamos y lo que deseamos. Nuestra vida sexual crecerá siempre que seamos capaces de profundizar en el autoconocimiento tanto físico como integral.

C de comunicar tus deseos íntimos. El paso siguiente luego del autoconocimiento es este punto. En general se coincide que la comunicación es el recurso humano por excelencia. El poder hablar permite definir consensos y ejecutar soluciones, con mayores facilidades. En este sentido, es lógico pensar que si la vida sexual se optimiza en el encuentro el poder decir lo que deseamos y ser el guía de nuestro mapa erótico para la otra persona es el camino más fácil para llegar y recorrer el placer.

E de enriquecer tu fantasía erótica. “Todos los días podemos aprender algo”, dice la sabiduría popular. Este principio es válido también para algo tan importante como es la vida sexual. Ser capaces de potenciar nuestro placer implica el poder zambullirnos un poco en el recurso tan excepcional que tiene la humanidad: la imaginación, que no es otra cosa que poder crear escenarios que faciliten que la realidad sexual se pueda vivir con mayor énfasis. Recordando lo obvio: la fantasía es un recurso, un camino, nunca un destino. El destino es el bienestar.

R de revisar tus ideas negativas sobre la sexualidad. La vida sexual no debería ser un lujo, sino una posibilidad cercana para las personas. Su presencia no debe ser una carga, sino un oasis necesario; Sus contenidos nunca deberían ser negativos, siempre y cuando no haya violencia, sino decisión, conocimiento y consentimiento.

Creo que comprender estos puntos de este anagrama nos permite avizorar con mucha certeza que la vida sexual es ese espacio humano donde se puede gestar la revolución necesaria: la que entroniza a la palabra respetada, al encuentro deseado y al goce compartido como una realidad al alcance de nuestra humanidad. El sexo, en esta lógica, estoy persuadido, quizás, pueda realmente cambiar el mundo para hacerlo más cercano a nuestras utopías.

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