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SERGIO MASSA ¿LA TERCERA VÍA?

La paradoja de la democracia y el desafío de lo político.

- 11:04 Opinión

El 4 de agosto Silvina Batakis debía cumplir el mes al frente del Ministerio de Economía, un lugar que ocupó sin estar en la agenda de ningún análisis, a diferencia de Sergio Massa que se mostró fuertemente sin éxito en cuanto a poder remplazar al ex ministro Guzmán; finalmente su llegada al gabinete se concretó.

Si había una crítica fuerte al gobierno central era justamente la descordinación entre los Ministerio de Economía, Producción y Agricultura, los que quedarán unificados bajo la órbita del nuevo ministro de economía.

Massa aterriza ante el reclamo latente de salir de la parálisis “hay funcionarios que no funcionan” habría deslizado meses atrás Cristina Kirchner. La crisis de adecuación de determinados imaginarios sociales con condiciones materiales concretas de los argentinos no espera más; el gobierno debe recomponer la confianza con todos los sectores de la sociedad. No hay margen de error.

Nadie desconoce la relación aceitada que Sergio Massa mantiene con el establishment, de hecho, como dato no menor, los mercados le dieron señales a la inversa de lo que fue el anuncio al cargo de la cartera de economía de Batakis. Por otra parte, todo indica que el hombre de Tigre viene con una función de política subsidiaria al gobierno, retomar fuerza política siempre es urgente en tiempos de crisis en un sistema presidencialista como el nuestro. ¿Qué significa el posicionamiento de Sergio Massa dentro de la coalición gobernante? Sin lugar a duda que el problema neurálgico es de índole económico cuya solución requiere de un respaldo político y de un peso específico que pueda direccionar un rumbo y permita dar señales positivas a los mercados y a todos los componentes que pudiesen darle al gobierno un mayor control y oxigenación.

Si bien ayer ratificó las metas acordadas con el FMI de cumplir el 2,5 de déficit fiscal para este año, Sergio Massa pretende no ser un Domingo Cavallo que llega con los súper poderes, dicho de otro modo, no sería el poder económico que toma el timón sino el poder político de la coalición gobernante. Deberá demostrarlo con decisión política sosteniéndose en los empresarios y políticos que “bancan” su ingreso como Ministro de Economía, como así también con los gobernadores, que semana atrás le reclamaban al presidente Alberto Fernández mayor protagonismo.

Massa se ha convertido en una pieza clave en esta nueva configuración política de alianzas en nuestro país, por lo que su figura no es la de un péndulo que va de un lado a otro, sino la resultante de un recorrido en pugna de colocar y proponer la hegemonía del Frente Renovador de manera lícita y legítima como la de cualquier otro espacio del Frente de Todos, que lo hacen o intentan hacerlo. ¿Qué nivel de oportunidad política puede significar para el líder del Frente Renovador? ¿Puede acaso superar su propio cielo raso y el techo político interno? Al margen de estos interrogantes, un nuevo escenario ha comenzado, las fichas comenzaron a moverse, por ende la alianza gobernante deberá ir haciendo los ajustes necesarios de los andamiajes de una estructura que necesita fortalecerse.

Uno podría sugerir como lema principal para este nuevo mapa político “ninguna decisión sin responsabilidad”, y como eje central “ninguna autoridad sin democracia”: la única ruta para establecer la autoridad, mantener la paz social, recuperar la soberanía es la plena vigencia de la democracia. Siempre que estos cambios se producen, uno amplia el horizonte hacia la reforma del Estado y del gobierno que sin duda debería ser un principio orientador básico – un proceso de profundización y extensión de la democracia.

Ayer en sus primeras declaraciones como Ministro fue contúndete al señalar que no es un “salvador”. Pasando en limpio y sin caer en un mesianismo estéril, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se pusieron de acuerdo en que el líder del Frente Renovador se convierta en un súper ministro ¿Es Sergio Massa una especie de tercera vía en este gran arco de alianzas y entre las grietas profundas existentes? El sociólogo inglés Antohony Giddens sostiene que los neoliberales quieren reducir el Estado, mientras que los socialdemócratas buscan insistentemente expandirlo. La tercera vía (dirá Giddens) sostiene que lo necesario es reconstruirlo, - ir más allá de aquellos derechistas que dicen que el gobierno es el enemigo y de aquellos izquierdistas que dicen que el gobierno es la solución.

Todo cambio, y en especial aquellas áreas de gobierno tan sensibles deben ser, por más que sea una obviedad, un sentido profundo político. Si bien nuestra historia política está atravesada por fuertes simbolismos, vivimos un proceso de sociedad pos tradicional en las nuevas generaciones: la autoridad ya no puede legitimarse exclusivamente mediante símbolos tradicionales o sosteniendo viejos libretos. Todo cambio en una crisis continua renueva la confianza, la llegada de Sergio Massa deberá serlo en un doble sentido: como signo de fortalecimiento y claridad programática que despeje todo signo de debilitamiento.

dieegoramos@gmail.com

 


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