Marco Antonio Solís vendrá a Santiago, en marzo Marco Antonio Solís vendrá a Santiago, en marzo
Marco Antonio es pasión de multitudes, condición ésta que confirma el extraordinario momento por el que atraviesa el ganador del Latin Grammy.
A un mes de su presencia en Santiago, EL LIBERAL entrevistó en exclusiva a este artista al que todos quieren imitar (en Santiago le rinden tributos el músico profesional Walter Gramajo y, desde el amateurismo, Gustavo Jorge).
Todos coinciden que usted es un ‘romántico a la antigua’
Es un honor que así me consideren. Mis canciones son fruto de esa pasión que tengo por la expresión romántica. Me dicen que por ser un romántico a la antigua pasé a pertenecer a una escasa clase de ídolo que desciende para cumplir sueños femeninos de varias generaciones latinoamericanas.
¿Cuál es su memoria musical más temprana y clara?
Desde muy niño me gustaba la música. Esa pasión se remarcó más cuando mi padre, Marco Solís Marroquín, me regaló una guitarra. Desde niño me gustó cantar, lo hacía en mi casa, en la escuela y en la iglesia del pueblo.
Uno se informa sobre usted y observa que fue en la Iglesia donde comenzó a cantar.
El sacerdocio me tocó un poco el alma. Creo que tal vez fue por todo ese misticismo que tiene la Iglesia. Me sigue gustando hasta la fecha. Había un seminario en mi pueblo. Fue precisamente en la Iglesia donde comencé a cantar y entonces mi gusto cambió.
¿Qué incidencias tuvo la radio en su vida?
A mis hijas suelo contarle historias en las noches. Hace poco les comentaba que siendo niño, yo escuchaba la Radio del Pueblo y oía las canciones. Oía con enorme apasionamiento a Leo Dan y a Los Hermanos Carrión. Me producía una enorme curiosidad. Me asomaba a la radio pensando que ahí estaba Leo Dan o Los Carrión.
¿Qué edad tenía cuando quedó atrapado por la magia de la radio?
Tenía 6 años de edad. Después, a los 8, descubrí definitivamente que me gustaban las melodías. Empecé a involucrarme con la música por que había descubierto que eso era lo mío. A los 10 años tenía tres cosas claras que quería ser: payaso, cantante o sacerdote. Al final, me dedique a componer y a cantar.
Ya que estamos en tren de recuerdos. Hábleme de esa primera canción donde no olvida a su querencia natal.
Muchas gracias por recordármela. La primera canción que escribí estuvo dedicada a mi pueblo, Ario de Rosales. Era sencillita. Decía: “Ya me voy a la capital, dejando mi pueblo sin quererlo abandonar, y yo que siempre lo he querido como hogar, y porque es mi tierra y no lo puedo olvidar”. Vendí mi primera canción cuando tenía 14 años. Los 200 pesos que me pagaron fueron la llave que abrió la puerta a una gran carrera.
De aquél disco que vendió por $ 200 a su primer gran éxito, Falso Amor, con Los Bukis, que vendió en un año un millón de discos, hay una historia para contar.
Hermosos momentos vividos con Los Bukis, aquel grupo que formé con mi primo Joel en 1974. Con Falso Amor alcanzamos un Disco de Diamante. Fueron años locos, de mucho éxito y muchos excesos.
¿Cómo manejaste esa etapa vertiginosa en tu carrera y cómo lo haces hoy?
No medíamos lo que estaba sucediendo alrededor. No fue fácil salir de ese círculo. El éxito es muy difícil de sobrellevar. Luego de varias caídas, logré encarrillar mi vida. Para conseguirlo requerí de mucha disciplina. Hoy me doy cuenta que para cualquier actividad que uno desee hacer bien, la disciplina es fundamental.
Cristina, su mujer, ¿fue la contención que necesita para encauzarse por el camino adecuado?
Sí, en eso Cristian (una ex modelo de ascendencia cubana con quien tiene dos hijas), ha sido fundamental. He contado con su apoyo que es muy sólido y que se deja sentir. Las giras son prolongadas y para resistirlas se necesita la comprensión de la familia. Requiere un acuerdo real para poder estar tranquilo, libre de realizar lo que debemos hacer, con pasión, con paz, con amor, sin estar preocupado por las cosas que dejo atrás.
¿Te das cuenta que ocupas un rol clave como alimentador del lado romántico, especialmente de las mujeres?
Con las prisas del mundo, las muchas distracciones, como el fútbol, los amigos, los hombres perdemos el detalle de decirles alguna cosita, algunas frases, tomarla de la mano a veces. Muchas mujeres identifican esos gestos en mis canciones, con un par de frases que las mueven si no se las han dicho. Los que tenemos pareja tenemos que tratar de que no se nos pase un detalle, aunque sea muy pequeño con nuestras mujeres.








