Crece el escándalo por acoso en la farándula argentina Crece el escándalo por acoso en la farándula argentina
A la denuncia de la microfonista Ariana Charrúa, del canal A24, contra Ari Paluch, por acoso sexual le siguieron las de antiguas locutoras que compartieron trabajos con el conductor; y también la revelación pública de actrices como Miriam Lanzoni y Malena Solda que, según confesaron, en los inicios de sus carreras también debieron sortear ese tipo de violencia de género.
Al testimonio de Ariana Charrúa y de la locutora Verónica Albanese, se sumó ayer el de Federica Guibelalde, quien al enterarse de que su caso había sido mencionado como un antecedente del perfil acosador de Ari Paluch decidió romper el silencio desde Canadá y admitir todo lo que se vino comentando.
Ella es locutora y trabajó con Ari en "La Batidora" y "El exprimidor". Después de 5 años, renunció porque no soportó más la situación. En un audio que envió al programa "Nosotros a la mañana" contó qué fue lo que pasó.
"Primero quiero expresar mi solidaridad con Ariana Charrúa y el reconocimiento por la valentía de haberlo denunciado", dijo, en referencia a la microfonista que hizo que estallara el escándalo al denunciar a Paluch.
La locutora explicó que empezó a trabajar con el conductor cuando era muy joven y recién se había recibido. "Tuve que vivir mi propio tormento en el ámbito laboral", describió. "En aquellos años nadie se atrevía a hablar del tema. Las conductas machistas las aceptábamos como normales y muchas nos callamos por temor de perder el trabajo. Ari no sólo era compañero laboral, era la figura principal y mi jefe", siguió.
Luego de eso, la locutora remarcó sin escatimar detalles el acoso sufrido, siempre según sus dichos, en manos del "difusor espiritual".
"Sufrí con él no abuso pero sí acoso. Desde comentarios y requerimientos verbales hasta ser destinataria de algún regalo inapropiado (se habló de lencería erótica). De confundir la realidad con roles imaginarios que representábamos al aire", remarcó Guibelalde.
La locutora y madre de cuatro chicas, aseguró que ese clima laboral instalado por el ahora cuestionado periodista "provocó una relación difícil de transitar, con muchos altibajos".
"Finalmente al cabo de cinco años ya no aguanté más la situación y dejé definitivamente de trabajar en el programa. Es importante para mí contarles que el motivo de este pequeño testimonio es acompañar la lucha de la consolidación de los derechos de la mujer. Hoy mi condición de madre de cuatro nenas, y pensando en el futuro de ellas, me pone inexcusablemente que yo haga estas declaraciones sobre tan doloroso tema", manifestó hacia el final de su relato.
Maquilladora
La maquilladora Sofía Rigler se sumó a la denuncia de la microfonista: "Viví una situación igual a la que le pasó a mi compañera Ariana. Me pasó dos veces lo mismo, una hará un par de meses, otra hace un mes. Cuando terminaba de maquillarlo me decía gracias, yo tenía buena onda con él. Pero una vez me dijo gracias y me dio dos palmaditas en la cola. Ahí, me quedé sorprendida, no me salió reaccionar, y vino un compañero me dice "¿vi mal o Paluch te tocó la cola?" y le dije que sí que estaba igual de sorprendida que él".
Y agregó: "A raíz de que están diciendo que el video es dudoso, yo doy fe porque conozco mucho a Ariana, es muy buena compañera. Lo que le pasó a ella no fue sin querer, porque a mí me pasó lo mismo".
Actriz Malena Solda
En estos días, durante una entrevista, la actriz Malena Solda también recordó un episodio similar que tuvo como victimario a un director de cine.
"Teníamos que empezar a grabar a las 12 y me citó a las 11 de la noche en un hotel que estaba cerca de la locación para hablar del personaje. Ahí me di cuenta de que pasaba algo raro", contó. "Me di cuenta en el momento porque era chica, pero lo llevé bien, lo encaré, se puso muy incómodo, me lo negó y se terminó la charla", señaló la actriz de "Cuéntame cómo pasó".
A Miriam Lanzoni, la ex de Alejandro Fantino, le sucedió algo similar con un actor y productor, de quien no quiso dar nombre. él le había llevado un libreto a su casa y le pidió que representaran una escena incómoda. Miriam tenía 17 años. Después volvió a encontrarse con el productor y su mujer. No se animó a denunciarlo porque no tenía pruebas.








