Memoria prospectiva: características y procesos mentales asociados Memoria prospectiva: características y procesos mentales asociados
La memoria configura nuestra historia vital y forma parte de nuestra identidad. Es cierto que cuando nos hablan de memoria, tendemos a pensar en el pasado. Sin embargo, existe otro tipo de memoria orientada al futuro; la memoria prospectiva. Este tipo de memoria nos permite almacenar planes e intenciones para el futuro. Por ejemplo, permite recordar qué debo hacer mañana, planificar el día y llevar a cabo los planes pensados. En esta nota que hago llegar a ustedes, conoceremos en qué consiste este tipo de memoria “del futuro”, sus componentes y para qué sirve.
¿Qué es la memoria prospectiva?
La memoria es una función del cerebro que nos permite usar la información de nuestro entorno (y de nuestro interior) de diversas maneras; permite que la codifiquemos, la almacenemos y la recuperemos. Según algunas teorías, la memoria surge a raíz de las conexiones sinápticas repetitivas que se forman entre nuestras neuronas, creando así redes neuronales. La memoria es muy importante para nuestra identidad, porque define en gran parte quiénes somos; además, se trata de una función que usamos constantemente, en prácticamente todas nuestras facetas diarias. Sin embargo, la memoria no solo consiste en conocer y rememorar cosas del pasado, sino que también permite que almacenemos en nuestro cerebro planes e intenciones que están orientados al futuro. Dos autores, Kvavilashvili y Ellis, en 1996, pusieron nombre a este tipo de memoria; se trata de la memoria prospectiva. La definieron como “el recuerdo de hacer algo en un momento concreto del futuro y la ejecución del plan previamente formulado”. Es decir, que incluye dos componentes; uno más teórico (recordar) y otro más práctico (ejecutar el plan pensado).
Modelos
Los modelos taxonómicos consideran la memoria prospectiva como una parte de la memoria episódica o autobiográfica; ésta última, a su vez, consideran que se divide también en memoria retrospectiva (orientada al pasado), junto a la memoria prospectiva (orientada al futuro). Según estos modelos, la memoria autobiográfica hace que tomemos consciencia de nuestro pasado, y nos prepara para actuar en el futuro. Esto lo consideran un avance evolutivo importante, puesto que la información de lo que hemos vivido es fundamental para la autoconciencia. La autoconsciencia incluye un pasado único, personal y propio, y un futuro también propio, que hace que nos vayamos identificando o no con lo que vamos viviendo y recordando.
¿Para qué sirve esta memoria?
A nivel cognitivo y vivencial, ya hemos visto como la memoria juega un papel esencial en todos nosotros. En concreto, la memoria prospectiva también tiene un papel fundamental en nuestra cognición, ya que nos permite desenvolvernos eficazmente a la hora de planificar y desarrollar actividades de la vida cotidiana. Cuando incluimos ciertas actividades o acciones nuevas en nuestra vida diaria (acciones no rutinarias), esto lo hacemos gracias a las intenciones previas. Dichas intenciones necesitan un control y una planificación para llevar a cabo las acciones que queremos realizar, y esto se consigue gracias a la memoria prospectiva y a las diferentes funciones ejecutivas.
Componentes
Algunos autores han tratado de analizar los componentes que forman la memoria prospectiva, con el objetivo de facilitar su evaluación.
1. Metaconocimiento
Se trata del conocimiento necesario y específico para llevar a cabo la acción.
2. Planificación
Formular el plan es imprescindible para facilitar la realización de la acción.
3. Monitorización
Seguir el proceso que queremos realizar, paso por paso.
4. Contenido del recuerdo
Recordar el contenido de la acción a realizar.
5. Conformidad
Debemos estar de acuerdo en realizar la acción.
6. Comprobación del resultado
Se trata de monitorizar también el resultado final, es decir, comprobar si hemos cumplido las expectativas previas de resultado, siguiendo los planes formulados.








