Soledad: el fenómeno, la búsqueda y el cambio Soledad: el fenómeno, la búsqueda y el cambio
Hace 22 años, Soledad Pastorutti irrumpió en la escena folclórica revoleando el poncho y haciendo que el nombre de “la Sole” adquiriera una dimensión, hasta ese momento, inimaginada. La explosión de su talento y su carisma conquistaron al público y a la crítica.
Hoy se anima a más: a mostrar que sus raíces folclóricas han evolucionado hacia otros espacios, sin dejar de pertenecer al cancionero folclórico; y aún más. Soledad, “la Sole, “La Gringa”, “la enana” (por su estatura), todas las que habitan en ella se da permiso para desnudar su alma, la que queda plasmada en sus letras con las que homenajea, entre otros, a quienes han estado antes que ella: su nona Laura y su abuela Valeria. Mujeres que se hicieron gracias a su propia alegría por vivir, según le contó al EL LIBERAL, y al trabajo constante, que ella replica.
En medio de la gira promocional del disco en el que está trabajando, y el cual ya cuenta con varias composiciones suyas, Soledad se animó a ponerle un título a cada etapa de su carrera, como si se tratara de una serie, de tres temporadas disponibles para el público.
“La primera temporada la titularía ‘El fenómeno’ por todo lo ocurrido desde mi aparición en la escena folclórica, de la música de mi país, que siento que fue como una revolución, por todo lo que sucedió. La segunda temporada en donde hubo un montón de cosas, desde una película en cine, conducción, discos de todo tipo se llamaría ‘La búsqueda’ y esta última etapa que espero que no sea la última, pero que es el presente con un final abierto, me gustaría que se llame “El cambio, la evolución”, pero cuando hablo de cambio no lo hablo desde lo negativo. A veces, la gente entiende que cuando uno cambia, deja de ser quien es. Yo creo que los seres humanos, en el mundo en el que vivimos hoy, todos los días aprendemos cosas. Antes era natural algo que ahora ya no lo es. Yo con mis hijas lo noto. Ahora siento que estoy caminando siempre sobre terreno minado. No sabes qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, hasta este paradigma que se está cocinando ahora nos muestre hacia dónde tenemos que ir. Pero a mí me gusta cambiar, me gusta que las nuevas generaciones también me elijan, y me gusta seguir siendo de las generaciones anteriores también, no fallarles a ellos, el tío, al abuelo, al que me eligió desde el comienzo. Siempre estoy en esa constante lucha que es como una balanza difícil de sostener. Pero quiero que mi público, el que me conoció 23 años atrás siga estando orgulloso de mí y se sienta identificado, pero también sé que hay nuevas generaciones que no vivieron aquella revolución, aquel fenómeno y también quiero estar con ellos”, confesó Soledad.
Cómo nació “La Gringa”
Después de conversaciones que llevaron algunos años, Soledad encaró un proyecto musical con el talentoso Carlos Vives, que vio este año la luz, y que tiene por nombre “La Gringa”, el mismo de la canción autobiográfica de la intérprete y también cantautora, folclórica y de otros géneros.
“Mi público hace rato que me llama ‘la Gringa’. Me han puesto muchos apodos ‘la Sole’, ‘la Chica del Poncho’, ‘la enana’ porque soy peticita, pero ‘la Gringa’ me resultaba muy cariñoso, y muy real. Ese mote me sirvó para darme cuenta de que había una parte de mi historia, de mi raíz que nunca la había mostrado de la manera que correspondía. Haber elegido el folclore de chica para mí fue una elección natural porque en mi casa, con mi papá, nunca se escuchaba otra cosa. Pero para el interior del país, yo era como una especie de rareza porque venía de la Pampa húmeda muy influenciada por las grandes ciudades como Rosario, que nos quedaba muy cerquita, y que es una ciudad más de trova y de rock.Y ese apodo “La Gringa” me conectó con mis raíces, con la historia que siempre conté de que mis bisabuelos son italianos y había una a la que conocí, la nona Laura que era la única que cantaba. Había venido a la Argentina con 17 años, muy pobre, con una mano atrás y otra adelante como muchos de los inmigrantes, con el sueño de hacer la América y la pasó muy mal al principio hasta que conoció el amor. Siempre fue una mujer muy trabajadora, muy feliz que nos marcó muy fuerte a toda la familia. Y entonces quise homenajearla y contarle a la gente el porqué del color de piel, por qué mi elección... A mí me hubiese venido mucho mejor tener otra cercanía con la raíz, haber sido realmente hija de esta tierra, pero mis ancestros son de otros territorios. No me tocó, no fue una elección, pero la verdad es que estoy orgullosa de ser quien soy y de tener la familia que tengo”.
¿Quién es la nona Laura?
Tu bisabuela Laura está nombrada en la canción “La Gringa”, adonde la llamas la Cenicienta y la fuente de inspiración de tu familia...
“La nona Laura murió a los 93 años y a esa edad era una persona súper activa. Todavía tenía su quinta detrás de su casa, y cantaba. Yo le digo “la Cenicienta” porque cuando se vino de Italia, en el medio del viaje, de la peor clase del barco a vapor, se le cayó un zapato al mar, así que ella llegó literalmente descalza de un pie a la Argentina. Y vino porque unos parientes le dijeron a su mamá que aquí se vivía mejor. Lo cierto es que cuando llegó la tomaron como sirvienta. Los parientes dejaron de lavar la ropa durante meses y la pusieron a ella y a sus hermanos a hacer las tareas más duras. Y así juntó maíz, pero se ponía a cantar en el surco y era una persona muy alegre a pesar de las dificultades que tuvo que afrontar. Yo creo que eso me identifica mucho. Era hincha de Boca como yo, y era una persona muy especial”, contó Soledad Pastorutti.








