Leo Dan canta tangos y quiere un “Mundo mejor” Leo Dan canta tangos y quiere un “Mundo mejor”
Su cuna fue la chacarera, esa melodía
montaraz que abrazó con pasión
en su Estación Atamisqui natal.
Y de ese amor por ese ritmo apicarado
dio testimonio en varias grabaciones
que hizo, particularmente las
que concretó con Los Manseros Santiagueños.
Luego vino el chamamé,
quizás influenciado por la región en
la que nació y creció.
Posteriormente,
llegaría la balada, el género que
encumbró a Leo Dan y lo convirtió
en el ídolo del mundo, en el referente
de varias generaciones de músicos,
tanto de Argentina como de
otros países, que hoy hacen versiones
de los clásicos del santiagueño.
Ahora, Leo se convirtió en tanguero
al presentar “Mundo mejor”,
cuyo videoclip será presentado mañana
por la discográfica Sony.
En
una entrevista telefónica con EL LIBERAL,
desde Miami, donde vive
con su familia, Leo habló de esta
nueva faceta con la que reafirma su
apertura a las músicas más allá de
los géneros, más allá de las etiquetas
o los encorsetamientos musicales.
-¿Cómo nació la idea de hacer
el tango “Mundo mejor”?
No sé porque tengo alma primero
de chacarereador, después de
chamamecero y ahora de tanguero.
Con este tango, en el que confluyen
influencias de Mariano Mores, Aníbal
Troilo y Astor Piazzola, me propuse
unir todas estas cosas y contagiar
a los jóvenes para ver si se prenden
con alguna idea de tango y me
esforcé más en la melodía que en la
letra. Tantos problemas generados
por la pandemia y por la guerra, me
propuse escribir algo como una oración
cortita, pero que sea importante
para los niños, los adolescentes,
los jóvenes, los adultos. Considero
que tiene (“Mundo mejor”) una melodía
muy linda y es por eso que no
le puse mucha letra. Eso fue un poco
la idea, de que los jóvenes se contagien
y esperemos que así sea porque
estoy teniendo mucha influencia en
jóvenes y eso te da crédito como para
decir que conozco más o menos el
gusto de los chicos.
-¿Cuál es el mensaje que
transmites a través de “Mundo
mejor”?
Le pido a Jesús que nos dé un
mundo mejor. Jesús me responde
diciéndome que todo depende de
nosotros, de lo que tenemos nosotros
adentro. O sea, nosotros somos
los arquitectos de nuestro destino.
Tenemos que educar a nuestros jóvenes,
darles las herramientas para
que el día de mañana sean mejores
que nosotros.








