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Aurelia Vélez: la primera jefa de una campaña electoral en Argentina

Por Eduardo Lazzari / Historiador

04/01/2026 06:00 Santiago
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Aurelia Vélez: la primera jefa de una campaña electoral en Argentina Aurelia Vélez: la primera jefa de una campaña electoral en Argentina

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Como muchas veces hemos sostenido en estas queridas páginas de "El Liberal", la historia suele ser injusta con las mujeres prodigiosas del siglo XIX. Y mucho más cuando esa mujer fue la hija de un prohombre de la patria, esposa de un matrimonio trágico y pareja de uno de los fundadores del estado moderno.

Esa condición de acompañar se impuso a su condición de escritora, polemista, política y sobre todo, compañera en tanto par de su padre y de su amante, aunque es más correcto definir esa relación como una pareja irregular en sus tiempos.

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La vida y la obra de Aurelia Vélez, tal como era conocida esta extraordinaria mujer, es la historia que contaremos hoy, tratando de llevar justicia a su memoria y sacar del arcón de los olvidos, sus logros, sus empeños y sobre todo su condición de personaje importante en los tiempos que le toco vivir.

SU FAMILIA DE ORIGEN Y SU MATRIMONIO FATAL

Aurelia Vélez Sarsfield Velázquez nace en Buenos Aires el 8 de junio de 1836, siendo la primogénita de la familia formada por el abogado cordobés Dalmacio Vélez Sarsfield y Manuela Velázquez Piñero. Era el segundo matrimonio del hombre y su segunda hija.

Eran los tiempos de la segunda gobernación porteña de Juan Manuel de Rosas, una gran oportunidad para un abogado prometedor del interior del país, que por entonces era legislador. Quizá su relación con el Restaurador haya sido el motivo que impidió a Vélez Sarsfield aspirar a la presidencia de la República una vez lograda la organización nacional. Su formidable obra jurídica, el Código Civil que rigió más de 140 años desde 1871 no alcanzó a borrar la marca de su colaboración con el régimen que acabó en la batalla de Caseros en 1852.

La infancia de Aurelia fue distinta a la habitual en la sociedad porteña de los años de 1840 debido al empeño que puso su padre en educarla, tanto a través de institutrices como en la instrucción jurídica que le brindó, lo que permitió a Aurelia convertirse en su secretaria y prácticamente corredactora del Código Civil, mientras su padre lo dictaba, tarea que compartió con el salteño Victorino de la Plaza. Para entonces la familia alternaba su residencia entre la casa del centro y la quinta de Almagro, ubicada en donde hoy se levanta el hospital Italiano de Buenos Aires.

Inició un romance con su primo hermano Pedro Ortiz Vélez, que era hijo de José de los Santos Ortiz, antiguo gobernador puntano y secretario del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga, quien fuera asesinado junto a él en Barranca Yaco. Pedro duplicaba en edad a Aurelia y finalmente se casan en 1853, aunque sólo convivirán ocho meses.

En circunstancias nunca aclaradas Pedro mata a su secretario, de quien se rumoreaba había sido descubierto abrazando a Aurelia. La esposa repudiada regresa a casa de sus padres bajo la acusación social de ser adúltera, y la sala de Representantes de Buenos Aires declara al esposo demente para evitar un juicio por asesinato.

Finalmente, Pedro Ortiz se radica en Santiago de Chile, convive con Enriqueta Sotomayor Valdés, tendrá una hija, curiosamente llamada Faustina y se le pierde el rastro hasta su muerte el 12 de octubre de 1896.

AMOR Y DEDICACIÓN

   La tragedia familiar de Aurelia se desató en los tiempos de la secesión de Buenos Aires del resto de la Confederación Argentina, a la par de la sanción de la Constitución Nacional de 1853 en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz.

Este escenario político es la razón del acercamiento de Dalmacio Vélez Sarsfield y Domingo Faustino Sarmiento con Bartolomé Mitre, conformando un grupo político que definirá los destinos del país en los siguientes quince años. Y es la razón del encuentro de Aurelia con el hombre que será su amor perpetuo.

Durante las tertulias políticas que eran habituales en la casa de don Dalmacio, Aurelia conoce y seduce a Sarmiento, quien acepta el convite y se convierten en amantes. La esposa de don Domingo descubre algunas cartas de los enamorados y se separa de su marido en una de las más grandes riñas familiares que se recuerdan en la Buenos Aires de 1850.

Cuando Sarmiento viaja como embajador a los Estados Unidos en 1864 mantuvo una gran relación epistolar con Aurelia, y frente a las elecciones presidenciales de 1868, la hija de Vélez se convierte en la principal promotora de su candidatura, a través de artículos periodísticos que firma con seudónimo masculino, para poder publicarlos y organiza reuniones de comités para la campaña electoral. 

Logra su objetivo ya que Domingo Faustino Sarmiento se convierte en el cuarto presidente constitucional argentino. Poco se recuerda la febril actividad política de Aurelia y con pena hay que admitir que la mayoría de sus textos políticos se han perdido. 

      Aurelia llega a decirle en una misiva: "Te amo con todas las timideces de una niña, y con toda la pasión de que es capaz una mujer. Te amo como no he amado nunca, como no creí que era posible amar". Y Sarmiento, que era veinticinco años mayor que ella, mantuvo una pasión equivalente durante los treinta años de su romance.

Poco tiempo antes de morir, en 1888, le escribirá: "Venga al Paraguay y juntemos nuestros desencantos para ver sonriendo pasar la vida. Venga pues a la fiesta donde tendremos ríos espléndidos, el Chaco incendiado, música, bullicio y animación. Venga, que no sabe la bella durmiente lo que se pierde de su príncipe encantado".

   Aurelia y Domingo llegaron a convivir, en tiempos que eso era un escándalo, ya que además se trataba de dos personalidades conocidas en la sociedad porteña y ambos separados, algo inconcebible. En algún renuncio de Sarmiento, que fue descubierto "arrastrando el ala de otra dama", Aurelia logró la complicidad de las hermanas de don Domingo y lo echaron de su casa, la casa de él.

Finalmente volvieron ya que el sanjuanino le dedicó una carta en la que le reclamaba no haberse dado cuenta "que ella era la única poseedora de su corazón".

SUS VIAJES, SUS ESCRITOS LITERARIOS Y SU MUERTE

En 1889, luego de la muerte de su amado, emprende un viaje a Europa, en cuyo transcurso muere su hermano Constantino. Durante más de veinte años se convierte en una viajera impenitente entre la Córdoba de su padre, la Buenos Aires de sus amores y la Europa de sus sueños. Es el tiempo en el que escribe alguno de sus mejores textos. Cuando le preguntaban cuál era su ocupación Aurelia contestaba: "escritora".

Vuelve definitivamente a la Argentina en 1910, durante las celebraciones del Centenario, y pudo disfrutar de la consagración de su viejo amigo Victorino de la Plaza como vicepresidente de la Nación. En 1914 celebra la llegada a la presidencia del hombre que había ayudado a su padre, junto a ella, a redactar la pieza más importante del orden jurídico argentino después de la Constitución: el Código de Vélez, como se lo conoció en el mundo. 

Ya octogenaria, y sumida en la mayor soledad, redacta su testamento y muere el 6 de diciembre de 1924, a los 88 años. 

Fue sepultada en el Cementerio de la Recoleta, aunque no en el mausoleo de su padre. Además de ese hecho, contrario a la voluntad de Aurelia, parece una afrenta que los registros funerarios la tengan inscripta con su nombre de casada. Cuarenta años después sus restos fueron cremados y el nicho en que se ubicó la urna con sus cenizas fue olvidado, y en los albores del año 2000, fue vaciado y Aurelia pasó a reposar para siempre en el osario del Cementerio de la Chacarita.

SU MEMORIA ESPERANDO   EL RESCATE

   No hay calles ni plazas con su nombre en las grandes ciudades argentinas. Quizá un viejo prejuicio por su liberalidad en años en que no estaba bien visto, sigue siendo la causa del olvido de una mujer notable, que fue mucho más que la secretaria de su padre y el amor de un gran presidente. Incluso, para ilustrar estas páginas, no fue posible encontrar más que dos fotografías de una ilustre argentina, transgresora y progresista.

   Quiero desear a todos los lectores, los trabajadores y las autoridades de "El Liberal" para desear a todos ellos y a sus familias un muy feliz Año Nuevo, que espero sea de prosperidad y felicidad para todos. 

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