Por Camille Dalmas.
El discurso de León XIV a los diplomáticos, un ejercicio delicado El discurso de León XIV a los diplomáticos, un ejercicio delicado
Por primera vez en su pontificado, León XIV formula sus deseos a los 184 representantes de los Estados entre ellos Palestina, así como a los de la Orden de Malta y la Unión Europea, este viernes 9 de enero. Tradicionalmente, este discurso pronunciado en la Sala de las Bendiciones es objeto de un minucioso escrutinio, ya que define las prioridades de la diplomacia vaticana para el año que viene.
Desde su primer discurso desde la logia de San Pedro, el 8 de mayo de 2025, León XIV situó la paz en el centro de su pontificado. Ante los diplomáticos, su intervención será muy esperada. "La dificultad para él será dar cuenta de los equilibrios geopolíticos actuales sin ceder a las presiones que le incitan a tomar partido", subraya un observador romano, recordando que el Vaticano sigue siendo constitucionalmente neutral.
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La cuestión venezolana
El año 2026 comenzó con agitación tras la detención de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, por parte del ejército estadounidense. Prudente, León XIV defendió al "pueblo venezolano" al tiempo que pedía respeto por la "soberanía del país", sin mencionar ni a Donald Trump ni a Nicolás Maduro.
"Muchos países están haciendo malabarismos tras el secuestro de Maduro, pero la cuestión también es delicada en Roma", confiesa un diplomático destinado en la Ciudad Eterna. Recuerda que muchos venezolanos ocupan puestos clave en la Secretaría de Estado, empezando por monseñor Edgar Peña Parra, sustituto, y que el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, fue nuncio apostólico en Venezuela de 2009 a 2013.
"Se prestará especial atención a la forma en que el primer papa de origen americano aborde este asunto", añade, sobre todo porque "la polarización política en Estados Unidos contamina cada vez más a otros países". "No es un papa que se esconda detrás de trivialidades", afirma un embajador, refiriéndose a su crítica al plan de Donald Trump para Ucrania en diciembre de 2025, en el que el pontífice advirtió contra "un cambio enorme" destinado a "desmantelar" la histórica alianza entre Estados Unidos y Europa.
Ucrania: trabajo entre bastidores
En el Vaticano se observa una mejora en las relaciones con Kiev, ilustrada por las dos audiencias concedidas a Volodymyr Zelensky en julio y diciembre de 2025. Por el contrario, los contactos con Rusia siguen siendo muy limitados en los últimos meses, lo que algunos describen como "un viento frío de Moscú sobre Roma". El statu quo en el frente ucraniano frustra a un papa que sigue esperando desempeñar un papel de mediación, aunque los esfuerzos de la Santa Sede se centran principalmente en el aspecto humanitario. El 9 de diciembre de 2025, León XIV indicó que el Vaticano estaba trabajando "entre bastidores" para facilitar el regreso de los niños ucranianos detenidos en Rusia y la liberación de los prisioneros, al tiempo que lamentaba la lentitud del proceso.
En lo que respecta a Tierra Santa, en el Vaticano se muestran "más optimistas" sobre la posibilidad de encontrar una solución diplomática que en Ucrania, aunque el margen de maniobra del Papa es escaso. "Las palabras son limitadas; se podrían encontrar otras mejores pero es difícil", se murmura.
El plan de paz propuesto por Donald Trump este otoño ha sido acogido favorablemente, ya que el alto el fuego se considera el primer paso para cualquier avance, pero en los pasillos del pequeño Estado se habla de "numerosos problemas" que quedan por resolver. La Santa Sede sigue siendo una ferviente defensora de la solución de dos Estados, aunque internamente se sabe que es "muy difícil de lograr". "Pero es la única solución para la paz en Tierra Santa", se explica tras las murallas leoninas, al tiempo que se asegura la voluntad de ponerse al servicio de ambas partes.
¿La "desoccidentalización" de la diplomacia vaticana?
También se esperará la opinión del Papa sobre crisis menos mediáticas, como las de la República Democrática del Congo, Sudán o Mozambique. "En estos países, donde las conferencias episcopales desempeñan un papel político importante, el Papa tiene una fuerza real para intentar resolver conflictos muy complejos", explica un diplomático. "Esto requiere, en cierto modo, desoccidentalizar el enfoque diplomático", subraya, una evolución ya iniciada por Francisco y que León XIV parece continuar.
Para Aleteia.








