Estas partículas pueden generar una respuesta inflamatoria significativa en las vías respiratorias, agravando cuadros de asma, bronquitis o EPOC.
Expertos alertan sobre los efectos del humo en la salud infantil Expertos alertan sobre los efectos del humo en la salud infantil
Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertan sobre los riesgos de la exposición al humo de los incendios, que es un tipo de humo que está compuesto por una mezcla compleja de gases tóxicos y partículas microscópicas que provienen de la vegetación en combustión y también de residuos plásticos, textiles y otros materiales que suelen encontrarse en las zonas afectadas. Entre los contaminantes más peligrosos -afirman- se destacan las llamadas partículas PM2.5, cuyo tamaño extremadamente pequeño les permite ingresar profundamente en el sistema respiratorio e inclusive llegar al torrente sanguíneo.
"Estas partículas pueden generar una respuesta inflamatoria significativa en las vías respiratorias, lo que puede agravar enfermedades como el asma, la bronquitis o la EPOC. Pero, incluso en personas sanas, pueden producir síntomas como tos, dificultad para respirar o dolor de cabeza. En los niños, los efectos pueden ser más graves, ya que su sistema respiratorio está en desarrollo y consumen más aire por kilo de peso que los adultos", explicó la Dra. Marisa Gaioli, médica pediatra del Comité de Salud Infantil y Ambiente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
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"Las partículas PM2.5, son tan pequeñas que no se ven a simple vista, pero tienen la capacidad de alojarse en los pulmones y atravesar las barreras celulares, pudiendo afectar también al sistema cardiovascular. El cuerpo reacciona como si estuviera siendo invadido por una amenaza, activando respuestas inmunológicas que en personas con enfermedades de base pueden tener consecuencias severas", completó la Dra. Anahí Krüger , médica neumonóloga pediatra, miembro del Comité de Neumonología de la SAP.
Aunque toda la población puede verse afectada por el humo, hay ciertos grupos en los que los efectos se presentan de forma más severa. Ellos son niños y niñas, especialmente menores de cinco años; personas mayores de 65 años; embarazadas y las personas con enfermedades respiratorias (asma, EPOC, bronquitis crónica) o cardíacas (insuficiencia cardíaca o arritmias, entre otras).








