El mandatario estadounidense rechazó la posibilidad de un acuerdo con Teherán y prometió reconstruir la economía de ese país junto a sus aliados tras el conflicto.
Trump exige la rendición incondicional de Irán en medio de una fuerte ofensiva militar Trump exige la rendición incondicional de Irán en medio de una fuerte ofensiva militar
El escenario de confrontación por el conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de máxima rigidez este viernes.
Este viernes, el mandatario estadounidense, Donald Trump, utilizó sus plataformas de comunicación para enviar un mensaje contundente al régimen de Teherán: no aceptará nada que no sea una capitulación total.
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A pesar de las crecientes exhortaciones internacionales a la desescalada y de las tímidas señales de mediación que surgieron desde el Gobierno iraní, la Casa Blanca insistió en que el objetivo es un cambio radical en la estructura de poder de la nación persa.
La situación en el terreno es crítica. En lo que se describe como una "nueva oleada de ataques a gran escala", las fuerzas armadas de Israel informaron haber bombardeado intensamente la capital, Teherán, y otras ciudades clave como Isfahan y Kermanshah.
Uno de los golpes más simbólicos fue la destrucción, por parte de 50 aviones de combate israelíes, de un búnker militar subterráneo.
En paralelo, las fuerzas estadounidenses ampliaron sus objetivos hacia los activos navales. El Comando Central de EE.UU. confirmó un ataque contra el portadrones iraní Iris Shahid Bagheri, el cual quedó envuelto en llamas.
Este buque, capaz de recorrer largas distancias sin reabastecerse, representaba una pieza fundamental en la estrategia de drones de Irán.
Esto se suma al hundimiento de una fragata iraní frente a las costas de Sri Lanka por parte de un submarino estadounidense a principios de la semana.
Impactos en la región
El impacto colateral en la región es devastador. En el Líbano, la cifra de muertos por los bombardeos israelíes superó los 200 en apenas 24 horasr.
Irán respondió lanzando misiles y drones no sólo contra Israel, sino también contra bases en Kuwait, en Qatar, en Arabia Saudita y en Baréin que albergan tropas estadounidenses.
En este contexto de violencia total, la frase de Trump en redes sociales resuena más grave: "¡No habrá ningún acuerdo con Irán excepto la RENDICIÓN INCONDICIONAL!".
La exigencia de Trump no se limita a un cese de hostilidades, sino que busca influir directamente en quién gobernará el país tras la muerte de Ali Jamenei. El presidente estadounidense afirmó que espera la selección de nuevos líderes que sean "grandes y aceptables" para Occidente.
Como incentivo, prometió una reconstrucción económica sin precedentes: "Después de eso... trabajaremos incansablemente para traer a Irán de vuelta del borde de la destrucción, haciendo económicamente más grande, mejor y más fuerte que nunca".
Sin embargo, desde Teherán, el discurso es de resistencia. Miles de ciudadanos congregados para el rezo del viernes en la mezquita Mosala corearon consignas que reflejan la postura de los sectores más conservadores: "¡Ni negociación, ni rendición, lucha contra Estados Unidos!".
El embajador iraní en Moscú, Kazem Jalali, también rechazó cualquier injerencia externa afirmando que Trump no tiene alguna posibilidad de participar en el nombramiento del nuevo líder.
Pese a esta retórica de confrontación, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha intentado abrir una rendija a la diplomacia. Pezeshkian reveló que "algunos países han comenzado esfuerzos de mediación en el conflicto" , aunque subrayó que cualquier diálogo debe dirigirse a quienes iniciaron la guerra.
Entre los posibles mediadores, se menciona a Qatar, a Turquía, a Egipto y a Omán, naciones que buscan evitar una catástrofe mayor regional.
Aun así, la respuesta de los aliados europeos es cautelosa. Un comunicado conjunto de Reino Unido, de Francia, de Alemania y de Italia señaló que "la diplomacia intensiva y la coordinación militar serán claves en los próximos días".








