Está acusado de "publicación, tenencia simple y con fines de distribución, divulgación" de material con contenido sexual de menores
El dueño de una mercería distribuía pornografía infantil El dueño de una mercería distribuía pornografía infantil
Un nuevo procedimiento dentro del marco del programa Silencio Cero por las Infancias se realizó ayer en el barrio Primera Junta de la capital santiagueña donde efectivos de la División Trata de Personas y Delitos Conexos detuvo a al dueño de una mercería acusado de publicación y tenencia de material de pornografía infantil, con el aditamento de que en su domicilio además hallaron plantas de marihuana.
Allí, los investigadores, bajo la mirada de la fiscal Erika Leguizamón coordinadora de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual apresaron a un sujeto de apellido Santillán quien está acusado de publicación, tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil.
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La medida fue dispuesta a raíz de una investigación que comenzó con un alerta internacional que sindicaba que en la casa del acusado se distribuía y recibía imágenes con contenido sexual infantil, desde algunos meses. Al llegar a la vivienda, los efectivos descubrieron que el sospechoso utilizaba una mercería ubicada en su propio domicilio como una fachada para encubrir sus actividades ilícitas en el mundo digital. Además de un supuesto punto de venta de drogas.
Durante el procedimiento, la policía procedió al secuestro de dispositivos electrónicos, dinero en efectivo y otros elementos de interés para la causa, además de disponer medidas restrictivas sobre la pareja del detenido tras una requisa personal.
Hallazgo inesperado: tenía un vivero de Cannabis Sativa
Durante la requisa exhaustiva del inmueble, los efectivos policiales se toparon con un escenario que añadió una nueva arista delictiva al legajo del detenido. Al ingresar al primer piso de la vivienda, la policía descubrió que el lugar no solo era un centro de distribución de material digital prohibido, sino también un sitio de cultivo de estupefacientes.
En una de las habitaciones superiores, los uniformados hallaron un vivero de cannabis perfectamente acondicionado. El espacio contaba con un sistema de iluminación artificial de alta potencia, ventilación controlada y equipos de riego diseñados para optimizar el crecimiento de los plantines. El grado de profesionalismo del cultivo indicaba una inversión constante para mantener la producción bajo techo.
Este hallazgo obligó a dar intervención a las autoridades de Narcomenudeo y al personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas. Los investigadores procedieron al conteo y secuestro de las plantas, además de recolectar evidencias sobre el sistema de "indoor" utilizado para el mantenimiento de las mismas.
La infraestructura del lugar permitía el desarrollo de la droga lejos de la vista de los vecinos que frecuentaban la mercería en la planta baja. También dentro del inmueble hallaron envoltorios con marihuana fraccionada, en bagullos, lista para la venta.
La presencia de este vivero complica aún más la situación procesal de Santillán. Además de los graves cargos por delitos contra la integridad sexual de menores, ahora deberá enfrentar cargos relacionados con la infracción a la Ley de Estupefacientes, debido a la cantidad de plantas y la sofisticación del equipo incautado.

¿Cómo nacen las alertas? El rol fundamental del NCMEC
El inicio de esta causa fue posible gracias a las alertas internacionales emitidas por el NCMEC, una central global de denuncias que trabaja en conjunto con empresas de tecnología (Google, Meta, Microsoft, entre otras) para detectar la circulación de material de abuso sexual infantil en la red.
El programa opera mediante algoritmos avanzados que comparan archivos digitales con bases de datos de material previamente identificado. Cuando un usuario intenta subir, descargar o enviar este tipo de contenido, el sistema genera un reporte automático con direcciones IP y geolocalización, enviado de inmediato a las autoridades del país correspondiente. En Argentina, estas alertas son recibidas por unidades especializadas que inician la investigación de campo para identificar al responsable. En el caso de Santillán, el rastreo de estas huellas digitales permitió a los investigadores llegar hasta el domicilio del barrio Primera Junta.








