Dolar Oficial: - Dolar Blue:- Dolar CCL:- Dolar Bolsa: - Dolar Mayorista: -

EL LIBERAL . Mundo

Artemis II y el dilema lunar: ocupar sin apropiarse, competir sin reglas

Mientras potencias como Estados Unidos y China avanzan con planes para instalar bases, el marco jurídico vigente —creado en 1967— no define cómo resolver posibles disputas ni quién controla los recursos.

(Foto-LA NASA)

(Foto:LA NASA)

11/04/2026 18:40 Mundo
Escuchar:

Artemis II y el dilema lunar: ocupar sin apropiarse, competir sin reglas Artemis II y el dilema lunar: ocupar sin apropiarse, competir sin reglas

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE EL LIBERAL Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

El avance de misiones como Artemis II volvió a poner en el centro la carrera por la Luna, pero también dejó al descubierto un problema de fondo: las reglas que rigen el espacio siguen siendo las mismas que hace casi 60 años.

El interrogante es cada vez más concreto: si dos potencias como Estados Unidos y China quisieran instalar una base en el mismo punto del satélite, ¿quién tendría prioridad?.

También te puede interesar:

Uno de los lugares más codiciados es el polo sur lunar, especialmente los bordes de cráteres donde coinciden tres factores clave: luz solar casi permanente, acceso a hielo —fundamental para obtener agua y combustible— y condiciones favorables para las comunicaciones. En términos estratégicos, es el equivalente a controlar recursos esenciales.

Sin embargo, el principal marco legal vigente, el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, establece que ningún país puede apropiarse de la Luna. Al mismo tiempo, permite explorar, instalar bases y utilizar recursos, lo que abre una zona gris difícil de interpretar.

El tratado prohíbe reclamar soberanía, pero habilita la presencia permanente y el uso de infraestructura. Además, reconoce que cada país mantiene control sobre los objetos que envía al espacio, lo que en la práctica le otorga autoridad sobre sus instalaciones.

Durante décadas, esta ambigüedad no generó conflictos porque las misiones eran breves. Pero el escenario cambió: ahora las potencias planean quedarse. El programa Artemis, impulsado por la NASA, busca establecer una presencia sostenida en la Luna con apoyo internacional, mientras que China y Rusia avanzan con su propio proyecto de estación lunar.

El problema es que no toda la superficie tiene el mismo valor. Las zonas útiles son escasas y altamente disputadas. Si un país se instala primero y establece un perímetro de seguridad para proteger su base, podría limitar en la práctica el acceso de otros, sin violar formalmente el tratado.

Este concepto, conocido como "zona de seguridad", ya genera debate. Para algunos, es una medida lógica para evitar interferencias. Para otros, puede convertirse en una forma indirecta de control territorial.

Intentos de actualizar las reglas existieron, como el Acuerdo de la Luna de 1979, que propone considerar al satélite como patrimonio común de la humanidad y crear un sistema internacional para gestionar sus recursos. Sin embargo, las principales potencias nunca lo ratificaron.

En paralelo, varios países avanzaron con leyes propias que permiten a sus empresas apropiarse de los recursos extraídos en el espacio, lo que agrega otra capa de tensión.

Así, la nueva carrera lunar avanza más rápido que su regulación. En teoría, la Luna pertenece a toda la humanidad. En la práctica, el primer país que logre instalarse en los puntos clave podría condicionar el acceso del resto.

El desafío ya no es solo tecnológico: también es jurídico. Y, por ahora, no hay una autoridad global capaz de hacer cumplir reglas claras en el espacio.

Lo que debes saber
Lo más leído hoy