En el Club Besares se enseña deportes y también resiliencia, donde la inclusión juega un papel clave. Y Franco también es un "payaso de hospital".
El Deliberante homenajeó la solidaridad como forma de vida El Deliberante homenajeó la solidaridad como forma de vida
Hay homenajes que no sólo premian una trayectoria, sino que validan una forma de entender la vida. El reciente reconocimiento en el Concejo Deliberante de La Banda al dirigente Franco Fantusatti, no fue un acto protocolar más. Fue el abrazo de una ciudad a un hombre que decidió que el dolor no sería su final, sino el combustible para salvar a otros.
Hace 11 años, Franco enfrentó la pérdida de su hermano. En ese abismo donde muchos se pierden, él encontró una salida hacia adelante: la solidaridad. Con el apoyo inquebrantable de su familia y sus amigos, el Club Besares comenzó a brillar en La Banda, no por sus reflectores, sino por el calor humano que emana de su interior.
También te puede interesar:
Para Franco, el deporte es más que una competencia; es la herramienta definitiva de inclusión. Besares se ha convertido en un semillero de deportistas que no sólo aprenden a jugar, sino también a hacer resiliencia. En cada entrenamiento, estos niños y jóvenes entienden que las caídas son parte del juego, pero levantarse es el verdadero triunfo, donde el club es una trinchera contra los flagelos.
En una sociedad que a veces parece dar la espalda a las periferias, el Club Besares enfoca toda su energía en el bienestar integral de los niños. El objetivo es ambicioso, pero vital: que nunca más vuelvan a recaer en el flagelo de la droga, o que jamás sientan la tentación de acercarse a ella.
El club ofrece algo que nuestros tiempos agitados intenta robar: sentido de pertenencia. Cuando un niño se siente parte de un equipo, cuando tiene un entrenador que lo mira a los ojos y un presidente que lo cuida, el futuro deja de ser una amenaza para convertirse en una promesa.
Si bien la personería jurídica sigue en trámite, Besares no espera papeles para actuar. Sin fines de lucro y con el corazón como presupuesto, funciona como comedor y merendero, entendiendo que no se puede alimentar el sueño de un deportista si tiene el estómago vacío.
También existe un Franco que recorre los pasillos de los hospitales. Como parte de la ONG Sonrisas y Acciones Solidarias, cumple la tarea de ser un "superhéroe de hospital".








