El influencer y humorista, con una inmensa legión de seguidores en Santiago, abrió su corazón a EL LIBERAL. Hoy llega a la "Madre de Ciudades" para presentar, en el teatro 25 de Mayo, "La risa que me parió".
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- ¿Cuáles son tus expectativas para la presentación que vas a hacer en el Teatro 25 de Mayo?
-Las expectativas son muy grandes porque yo a Santiago lo quiero mucho, tengo amigos, colegas de creadores de contenido, amigos que viven allá. Es la primera vez que viajo con mi espectáculo a Santiago. Estoy emocionado y feliz de poder estar allá. Ojalá que la gente vaya a disfrutar y pasarla bien.
- ¿Cómo nacieron los personajes que presentas en tu show?
-El personaje de la mamá viene prácticamente de mi mamá. Yo me crie con mi mamá solo. El de Sugar viene de una persona que ha trabajado conmigo, un manager que era así. Y la Pelo, mi prima, de mi prima cuando era chica y quería decir la palabra pelo..., la mala palabra, y no le salía y decía pelo. Todos los personajes vienen de las cosas cotidianas y de mis familiares y anécdotas que me van contando y veo día a día.
- ¿Cómo fue el proceso creativo de llevar esos sketches de video al teatro?
Fue un desafío para mí. Cuando lo empezamos a armar fue increíble porque cada cosa que íbamos armando cada vez me emocionaba más, hasta que se logró lo que queríamos: traspasar lo de las redes a la obra con la misma esencia, con todo lo mismo. Que la gente se ría más, que la gente esté más prendida en esa historia, y lo que cuento realmente es mi historia, cómo fueron mis comienzos hasta el día de hoy.
-Y en ese sentido, ¿cómo has concebido a "La risa que me parió"?
-La risa a mí me salvó de muchas cosas, la risa me salvó de los momentos más difíciles de mi vida realmente. Y la persona que me parió, mamá, fue, porque yo nunca tuve padre, mamá y papá a la vez. Mi madre, desde el primer momento, me acompañó, confió en mí cuando nadie confiaba, y ella fue la que me hizo ese empuje para que la gente me conozca a través de esos videos de madre e hijo. Se armó completamente cuando en un momento dijimos con el equipo: "Pablo este es el momento en que tenés que hacer teatro, basta de redes, basta de todo lo que estás haciendo, es el momento de que tengas que subirte al escenario, enfrentarte al público, estar ahí adelante, mostrar lo que tenés". Y fue el año pasado, antes de empezar la temporada de verano, que fue realmente un desafío, y dijimos, vamos con todo que se tiene que dar de esta manera.
-Teniendo en cuenta que el teatro o el arte en general transforma, modifica conducta, es sanador, ¿cómo ha obrado en vos al trasladar todas tus situaciones personales a escena?
-Te voy a contar algo. Me pasó que en redes sociales, yo venía hace diez años subiendo contenido y en esta última instancia me estaba pasando algo de que ya no estaba sintiendo la misma sensación del principio. Era subir contenido, subir, subir, para la gente que estaba pidiendo del otro lado, pero yo no me sentía yo en cada cosa que hacía. Ya era como algo que tenía que hacerlo para los seguidores que querían eso, pero no realmente estaba siendo yo. El teatro me permitió sentirme realmente yo, en todas las características, poder ponerle el amor, el cariño, cuando estoy triste, traspasarlo, en una escena, cuando estoy alegre, mostrarlo también en una escena. Te voy a contar que me pasó hace poco algo, que viene a la pregunta que me hiciste. Me fui de vacaciones cuando se terminó la temporada de verano, y pasó un mes hasta que yo tuve que volver de nuevo a la gira nacional- Y realmente subía contenido en redes sociales, pero sentía que me faltaba algo, era todos los días, pensaba que algo me estaba faltando, y era una sensación de vacío, que solamente me lo está brindando hoy en día el teatro cuando me subo al escenario. Y eso creo que nunca lo sentí antes, ahí viene un poquito la respuesta de lo que me preguntaste.
-¿Cómo explicas el fenómeno cultural que has generado con tu propuesta?
-Siento que la gente se ve reflejada en un chico que salió de abajo, como es mi caso. Que fue creciendo con lo que está haciendo, que se buscó su lugar y a su humor sano, argentino, cotidiano y para toda la familia. La gente lo ve de esa manera y porque me lo hacen saber también. Soy un chico que salió de abajo realmente, porque ellos vieron todo mi proceso, mi cambio, todo como fui arrancando hasta llegar al día de hoy y que no tuve que meterme en ninguna política, en una polémica, en un partido político, para poder llegar a donde estoy hoy en día. Simplemente, llegué haciendo humor, haciendo reír, riéndonos de la vida misma, riéndonos de las cosas cotidianas que nos pasan y la gente se siente identificada con eso. Porque a veces nos olvidamos de reír y es tan importante en este momento, en este país que está pasando tantas cosas. La risa es lo que hace que conecte a la gente conmigo y que hace que las cosas que nos pasan día a día podamos sacarle el juguito de la risa y tomarnos de otra manera todo lo que nos pasa.
-¿Cómo consigues un equilibrio de tu vida personal con la alta exposición que te genera estar en las redes sociales?
-Trato de mantenerme siempre siendo el Pablo de siempre. Si algo que me enseñó mi mamá es siempre de dónde venimos y a dónde vamos. Por suerte tengo, y gracias a Dios, el lujo de tener a mi mamá en vida, que es la persona que me acompaña, que cuando estoy mal está acompañándome, y es la que me pone los pies en la tierra también, que son las personas que te hacen volver de nuevo al origen, por si en algún momento te estás perdiendo por este mundo nuevo de redes, y el mundo de ser conocido. Yo siempre digo lo mismo, la gente puede ser lo que quiera y la gente se le puede mentir y todo lo que quieran decirle, pero la gente no es tonta y la gente sabe lo que ve a través de redes sociales, y no se le puede mentir. La gente ve esa transparencia en mí, por eso me sigue hace tiempo, por eso tengo una comunidad muy bonita, porque sabe que soy lo mismo que ven a través de la pantalla, a través de los videos, a través del día a día que subo y le agradezco a la gente. El Pablo de las redes es el mismo Pablo de la vida real.








