El empate ante Independiente volvió a exponer una estadística preocupante. El Xeneize no logra imponerse ante los grandes y llega con dudas al cruce con River.
Boca no levanta en los clásicos: otra deuda de la era Riquelme Boca no levanta en los clásicos: otra deuda de la era Riquelme
El empate 1-1 frente a Independiente en La Bombonera dejó sensaciones encontradas en Boca. Si bien el equipo mostró aspectos positivos con una formación alternativa, volvió a evidenciar una falencia que se repite a lo largo de la gestión de Juan Román Riquelme: su rendimiento en los clásicos.
Desde que el actual dirigente tomó protagonismo en la conducción del club, el Xeneize disputó 48 partidos ante los otros cuatro grandes del fútbol argentino, con un balance negativo: apenas 11 victorias, 20 empates y 17 derrotas. El dato más preocupante es la actualidad: solo ganó uno de los últimos doce enfrentamientos, lo que refleja una tendencia que no logra revertir.
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El duelo ante el Rojo fue el tercer clásico del año y Boca todavía no pudo ganar ninguno: igualó en todos y convirtió apenas dos goles. Ahora, el foco se traslada al Superclásico del próximo domingo frente a River , en el Monumental, donde buscará cortar la racha y cambiar la imagen.
En caso de conseguir un triunfo, Boca alcanzaría su quinta victoria ante el Millonario en esta etapa, equilibrando el historial reciente. Sin embargo, seguiría en desventaja frente a otros rivales directos como Racing y San Lorenzo.
Justamente ante el Ciclón estuvo cerca de emparejar los números en marzo, pero una derrota frustró esa posibilidad. Hoy, el balance marca dos triunfos, dos empates y tres caídas.
El panorama es aún más complejo frente a Racing, rival ante el cual Boca obtuvo solo tres victorias en 17 encuentros, con siete derrotas y siete empates, siendo el adversario que más le costó en este ciclo.
En contraste, el historial ante Independiente muestra mayor paridad: en diez partidos se registran seis empates y dos triunfos por lado.
Con este contexto, el Superclásico aparece como una oportunidad clave para Boca: no solo para sumar puntos, sino también para empezar a revertir una de las principales deudas de la gestión Riquelme.








