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Cuando la escuela se vuelve espejo de una sociedad fragmentada: qué hay detrás de las amenazas y pintadas en las aulas

Para intentar comprender este fenómeno, EL LIBERAL consultó a la licenciada en Educación Intercultural, Martina Iturre Galván, y al psicólogo social Claudio Gustavo Rojas, quienes aportaron miradas complementarias sobre una problemática tan sensible como urgente.

21/04/2026 23:55 Santiago
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Las pintadas amenazantes que aparecieron en distintas escuelas, tanto en Santiago del Estero y en otros puntos del país, encendieron una alarma que va más allá del hecho puntual. No se trata sólo de una transgresión o de una travesura de mal gusto. Detrás de esas palabras hay señales, tensiones y preguntas incómodas. ¿Qué está pasando con los jóvenes? ¿Qué lugar ocupa hoy la escuela? ¿Y qué responsabilidad le cabe al mundo adulto?

Para intentar comprender este fenómeno, EL LIBERAL consultó a la licenciada en Educación Intercultural, Martina Iturre Galván, y al psicólogo social Claudio Gustavo Rojas, quienes aportaron miradas complementarias sobre una problemática tan sensible como urgente.

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Desde una perspectiva pedagógica, Martina Iturre Galván advierte que el primer error es responder únicamente con castigo."Correrse de una lógica de castigo como única respuesta. Las respuestas punitivas llegan tarde y no están atendiendo la prevención. Necesitamos abordajes integrales que permitan trabajar sobre vínculos y trayectorias. La escuela no puede por sí sola abordar todo esto pero puede ser un espacio clave para implementar políticas sostenidas para enfrentar estos flagelos", señala la profesional egresada de la Unse.

Martina Iturre Galván es Licenciada en Educación Intercultural egresada de la UNSE. Becaria Doctoral Conicet. Trabaja en el INDES (Instituto de estudios para el desarrollo social de doble dependencia UNSE-CONICET). Cursa el doctorado en Educación.

Docentes sin red y la necesidad de equipos

Uno de los puntos más sensibles que surge del análisis y que lo charlamos con los profesionales, es el lugar del docente. ¿Está preparado para enfrentar este tipo de situaciones?. Para la licenciada Iturre Galván, "los docentes tienen herramientas pero no siempre cuentan con contenidos específicos y acompañamiento institucional para detectar y abordar estas situaciones tan complejas". Entonces la incógnita aquí es abordada desde el rol dentro del aula, a lo que la licenciada agrega: "Tampoco podemos pedirle a los docentes que asuman roles para los que no han sido formados. El trabajo dentro de la escuela deja de ser exclusivamente del rol docente, y pasa a ser con abordajes integrales y sostenidos. Abordando así estas problemáticas sería una manera menos simplista y ayudaría a no exponer nuestras infancias y adolescencias".

Pregunta: ¿Se trabaja lo suficiente en educación emocional dentro del aula?

Respuesta: Es importante problematizar qué entendemos por educación emocional. Muchas veces se reduce a la gestión individual de emociones, y caemos en que el adolescente no sabe controlar lo que siente. Pero las violencias no son individuales, sino sociales. Es fundamental implementar en las escuelas una Educación Sexual Integral crítica, porque habilita la palabra, el reconocimiento de las violencias y el trabajo de los vínculos y las desigualdades. No se trata de que cada estudiante aprenda a no explotar, sino de generar espacios donde puedan decir, ser escuchados y acompañados. La explosión es el síntoma de algo, y es fundamental verlo para saber qué está pasando.

P: ¿Cómo se articula el trabajo entre escuela, familia y profesionales externos?

R: La articulación es clave, pero no puede recaer en voluntades individuales. Tiene que haber dispositivos institucionales que la sostengan. Cuando hay equipos dentro de las escuelas esa articulación se vuelve posible, hay continuidad, acompañamiento real. También hay que tener en cuenta la crisis económica. Las familias están sosteniendo jornadas muy largas de trabajo, estrés multiplicado, multiempleo. Entonces, ¿qué espacio real le queda a la familia para el cuidado y el control? Nuestras infancias ven muchos discursos de odio en las redes. Los adultos tenemos que hacernos cargo. ¿Cómo decimos las cosas? ¿Cómo abordamos una situación violenta? Aquí hay un actor clave: los medios masivos. Porque también pueden generar un efecto contagio. En este mundo de internet, los adultos y adultas, tenemos que hacernos cargo y darnos el tiempo de frenar, preguntarnos cómo abordamos este monstruo que son las redes sociales. Nuestras infancias ven muchos discursos de odio en las redes. Y sin entrar en una cuestión política puntual: qué pensarían nuestros niños y niñas si ven a nuestro presidente con una motosierra o lo escuchan llamar mogólicos a las personas con discapacidad y alentando la violencia con discursos misóginos. Eso consumen nuestros adolescentes.

Jóvenes "en jaque" y una sociedad fragmentada

Desde la psicología social, Claudio Gustavo Rojas ofrece una lectura más amplia, que sitúa el problema en el contexto social actual. En la conversación con El Liberal, Rojas explica que "hoy los jóvenes se encuentran en jaque y es preocupante, alarmante, advertir que están solos en un contexto social fracturado, atravesado por la crisis económica, de identidad y violencia que día a día se naturaliza".

Apoyado en la teoría de Enrique Pichon-Rivière, plantea que el individuo no puede entenderse aislado: "No hay nada en el sujeto que no sea la resultante de la interrelación entre el individuo, grupos y clases. El sujeto es producido en una praxis.

Claudio Gustavo Rojas es Psicólogo Social. Técnico Superior en Análisis e Intervención de los campos grupal, instucional.

Desde esa perspectiva, Para Rojas, las amenazas en las escuelas no son hechos aislados, sino síntomas. "Hay que detectar cuál es el rasgo escondido de la vida social que se hace manifiesto. Esta crisis nos devela la antesala de un impacto crítico en la subjetividad de la población. Es clave debatir y poner sobre la mesa la salud mental de este segmento etario. Abordar desde la grupalidad con escucha, sostén y acompañamiento".

Y deja una definición potente: "El adolescente-joven es portavoz: algo nos quiere decir, algo está denunciando en términos metafóricos. Es fundamental generar espacios donde puedan poner en palabras sus necesidades frente a un espejo roto de la sociedad".

P: ¿Qué responsabilidad tiene la comunidad en general frente a estos hechos? ¿Qué rol cumple la escuela como espacio de contención hoy?

R: La escuela deja de ser únicamente un establecimiento educativo y es necesario aggiornarse, generando dispositivos de contención y subjetivación. La escuela debe ser sostén y marco de referencia, porque la crisis fomenta el individualismo y el 'sálvese quien pueda'. Debe intervenir desde la grupalidad, fomentando proyectos colectivos y redes de sostén entre pares que permitan gestionar las angustias compartidas.

Mirar más allá del síntoma

Las pintadas, en definitiva, son apenas la superficie, según coinciden los expertos. Debajo hay malestar, desconexión y una sociedad que, tal como señalan, "también tiene cuentas pendientes". En un claro mensaje de esperanza, quizás el mayor desafío sea ese: dejar de mirar el hecho aislado y empezar a leer el mensaje.

Martina Iturre Galván, en esa línea, plantea que las instituciones educativas enfrentan una exigencia creciente. Y en tal punto considera que "se les exige a los docentes abordar problemáticas muy complejas sin los equipos y las herramientas necesarias". "Y aquí es clave pensar quiénes sostenemos la educación hoy. En gran medida son mujeres. ¿Qué estamos aportando desde nuestro rol y formación? Territorialidad, miradas más situadas, más cercanas. Nuestra formación no quiere reemplazar el trabajo docente, sino complementarlo. Son problemas colectivos que requieren abordajes integrales", explica.

Finalmente, remarca que "muchas intervenciones llegan tarde, cuando el conflicto ya estalló. Las instituciones llevan adelante la prevención. Y eso es clave porque así no terminan en algo muy grave. Pero los organismos externos aparecen cuando el conflicto ya estalló. Son necesarias estas intervenciones, pero no alcanza si no hay un trabajo sostenido".

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