El guía turístico, recorrió santuarios, ciudades históricas y destinos emblemáticos de Europa. Entre la espiritualidad, la cultura y el amor por su profesión, asegura que seguirá viajando "mientras tenga salud y ganas de vivir".
Fidel Figueroa: más de 35 años viajando por el mundo con la pasión intacta y la bandera de EL LIBERAL Fidel Figueroa: más de 35 años viajando por el mundo con la pasión intacta y la bandera de EL LIBERAL
Hay historias atravesadas por la vocación, el esfuerzo y el amor profundo por una profesión. Historias que hablan de resistencia, de sueños postergados y también de la necesidad de seguir descubriendo nuevos paisajes, culturas y experiencias. Así es la vida de Fidel Figueroa, un santiagueño que convirtió al turismo en una forma de vivir y de mirar el mundo.

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Nacido en Las Termas de Río Hondo y radicado desde muy pequeño en la capital santiagueña, en el barrio Sargento Cabral, Fidel lleva más de 35 años dedicado a la actividad turística. Con el tiempo, su nombre se transformó en referencia dentro del rubro y él mismo se define como "una empresa en sí mismo".
En diálogo con EL LIBERAL, relató parte de sus experiencias recorriendo lugares cargados de historia, espiritualidad y simbolismo. Además, como lector y colaborador del diario, acostumbra fotografiarse con la bandera de EL LIBERAL en cada destino que visita, dejando una huella de Santiago del Estero en distintas partes del mundo.

Entre sus viajes más recientes aparecen sitios emblemáticos como Roma, Ciudad del Vaticano y la Basílica de Santa María la Mayor, donde descansan los restos del papa Francisco.

"Puse la bandera en el Santuario de la Virgen en Portugal, que estuve, y también en Lisboa; y después en el Santuario de la Virgen de Lourdes, en Francia, al sur de Francia, que es maravilloso. Las fotos fueron hermosas y con un fuerte contenido espiritual", expresó.

Fidel asegura que cada viaje deja una enseñanza distinta y que el turismo es mucho más que trasladarse de un lugar a otro.
"A lo largo de mi vida y carrera he visitado once países en Europa y muchísimas ciudades. Amo mi profesión, es un sello mío. Soy un guía que trabaja y vive de esto hace más de 35 años. Me siento un mediático, me gusta serlo; es la profesión que amo", resaltó.
"Yo soy una empresa"
- Después de tantos años en el sector y tras la pausa de la pandemia, ¿cómo definís tu labor actual: te considerás un guía tradicional o cambió tu forma de proyectarte?

"Yo soy una empresa. Estoy haciendo un viaje que tenía suspendido desde la pandemia; entonces decidí que este es mi momento de viajar nuevamente y disfrutar de la vida de esta manera, de esta forma.
Gozo de buena salud y ganas de vivir la vida a mi manera y así lo haré mientras tenga salud y pueda económicamente. Voy a viajar por el mundo".

EL RECORRIDO ESPIRITUAL
En su actual recorrido por Europa, Fidel atravesó experiencias profundamente espirituales y también descubrió ciudades modernas cargadas de historia.
- En este recorrido que estás realizando, pasaste de la profunda espiritualidad de Italia a la modernidad del norte de Europa. ¿Qué momentos o lugares te marcaron más personalmente en esta travesía?
"Ha sido muy fuerte lo vivido en el santuario de Carlo Acutis, en Asís. Es impresionante lo que se observa y se siente allí; poder estar en ese lugar fue una verdadera bendición de Dios. Acutis es un santo muy querido por las comunidades de jóvenes en todo el mundo, e incluso en Santo Domingo, el Fray Amado ha fundado una comunidad bajo su advocación y protección".



Actualmente, el guía turístico se encuentra en Copenhague, donde visita a familiares y continúa sumando experiencias.
"Ahora me encuentro en Copenhague, Dinamarca, visitando a mis sobrinos que están radicados aquí. Hoy hicimos un city tour maravilloso por la capital; es una ciudad bellísima, con mucha historia y rincones encantadores", contó.


Con la emoción intacta de quien todavía se sorprende ante cada destino, Fidel Figueroa sostiene que viajar no solo le permitió conocer el mundo, sino también reafirmar su identidad y su vocación. Entre santuarios, ciudades históricas y nuevas culturas, continúa llevando consigo una bandera santiagueña y una certeza: cuando la pasión se convierte en forma de vida, el camino nunca termina.










