Rodrigo Durán Díaz, quien tenía dos hijos adolescentes y se había separado hace un año de su esposa, también funcionaria policial, fue encontrado por sus colegas con una herida de bala en la sien. Antes habló por videollamada con su hija
Hallan a comisario, hijo de ex alto jefe de la policía, con un tiro en la cabeza, dentro de su automóvil Hallan a comisario, hijo de ex alto jefe de la policía, con un tiro en la cabeza, dentro de su automóvil
La fuerza policial santiagueña atraviesa horas de profundo dolor y conmoción tras el hallazgo sin vida de un conocido jefe policial que apareció dentro de su automóvil sobre la Ruta 64, con un disparo en la cabeza, en un hecho rodeado de hermetismo y numerosas incógnitas.
El dramático episodio salió a la luz cerca de las 18, luego de que un circunstancial transeúnte advirtiera la presencia sospechosa del vehículo detenido, encendido, a un costado del camino y alertara a las autoridades.
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Minutos después, efectivos de la Comisaría 10ª arribaron al lugar y se encontraron con una escena desgarradora: el auto en marcha y en su interior yacía el cuerpo sin vida del Comisario Rodrigo Durán Díaz, quien se desempeñaba actualmente como jefe de las Unidades Interceptoras.
Fueron sus propios colegas quienes confirmaron la trágica noticia, en medio de escenas de profundo dolor y desconcierto. El cadáver de Durán estaba sobre el asiento del conductor. La ventanilla de ese sector tenía un orificio de bala.
Dentro del rodado, los investigadores hallaron además un arma de fuego aparentemente se trataría de su pistola reglamentaria elemento que quedó inmediatamente secuestrado para las pericias correspondientes.
El vehículo se encontraba cerrado desde su interior. A partir de ese momento, la zona fue preservada mientras especialistas comenzaban con un minucioso trabajo técnico y científico para intentar reconstruir las últimas horas del efectivo.
La fiscal de turno, Dra. Luciana Jacobo, trabajó personalmente en el lugar junto a peritos de Criminalística y efectivos del Departamento Homicidios y Delitos Complejos. Bajo estrictas medidas de resguardo, los investigadores realizaron relevamientos fotográficos, levantamiento de rastros y distintas pericias dentro y fuera del automóvil.
Fuentes ligadas a la investigación indicaron que el procedimiento se desarrolló bajo un marcado hermetismo y que, hasta el cierre de esta edición, no existían precisiones oficiales sobre los motivos que habrían derivado en la drástica determinación. Ninguna hipótesis era descartada por los pesquisas, quienes aguardaban además los resultados de las pericias complementarias.
El cuerpo del funcionario policial luego de varias horas de un minucioso trabajo de expertos científicos fue trasladado a la morgue judicial para ser sometido a la correspondiente autopsia, examen clave que permitirá establecer con precisión las causas y circunstancias del deceso.

Fuentes judiciales y policiales que trabajaron en el lugar de la tragedia indicaron a EL LIBERAL que previo a ser hallado sin vida, el comisario había realizado una videollamada con una de sus hijas. La investigación continúa bajo estricta reserva judicial mientras familiares, amigos y compañeros de trabajo intentan asimilar la tragedia.
La noticia golpeó con fuerza en toda la comunidad policial santiagueña, donde Durán era ampliamente conocido y respetado por sus años de servicio. Su padre, Hugo Durán, fue jefe de Policía. Apenas se conoció el hecho, numerosos efectivos y allegados comenzaron a expresar mensajes de dolor y despedida en redes sociales y grupos internos de la fuerza.
Al cierre de la presente edición, el silencio oficial en el avance de la investigación alimentaba la incertidumbre alrededor de un caso que conmocionó a toda la provincia.
Dolor y consternación por la tragedia
La muerte de Durán provocó una profunda consternación entre sus compañeros y dentro de toda la estructura policial. El funcionario era hijo de un alto jefe de la Policía comisario general Hugo Durán actualmente retirado de la fuerza, y pertenecía a una familia históricamente vinculada con la institución.

Con más de 18 años de trayectoria dentro de la Policía, había logrado construir una reconocida carrera que lo llevó a ocupar actualmente la jefatura de las Unidades Interceptoras en el Escuadrón Táctico Motorizado, una de las áreas operativas más activas de la fuerza provincial.
Entre sus pares era considerado un hombre de carácter, comprometido con el trabajo y muy respetado en distintos ámbitos policiales.
Tenía dos hijos adolescentes y, según trascendió, se había separado hacía aproximadamente seis meses de su esposa, quien también integraba la fuerza policial. Actualmente residía solo en el barrio 8 de Abril. Estudiaba abogacía con la intención de ampliar su carrera profesional.
Compañeros y allegados lo describieron como una persona reservada, dedicada plenamente a sus responsabilidades laborales y familiares. La noticia de su fallecimiento causó un fuerte impacto entre quienes compartieron años de servicio junto a él, generando innumerables muestras de dolor en distintos sectores de la comunidad policial.
Hasta anoche, el clima en dependencias policiales era de absoluto pesar. Muchos efectivos seguían incrédulos frente a una pérdida que enluta a toda la institución y deja numerosas preguntas todavía sin respuesta.








