La iniciativa busca atraer proyectos de gran escala en sectores estratégicos como inteligencia artificial, energía nuclear y autos eléctricos. En la Casa Rosada admiten que trabajan contrarreloj para mandar el proyecto al Congreso.
Super-RIGI: el Gobierno analiza exigir inversiones mínimas de US$2000 millones Super-RIGI: el Gobierno analiza exigir inversiones mínimas de US$2000 millones
El Gobierno nacional avanza en la elaboración del llamado "super-RIGI", un nuevo esquema de incentivos destinado a captar inversiones multimillonarias en sectores considerados estratégicos para la economía argentina. La propuesta, impulsada por la administración de Javier Milei, contempla fijar un piso mínimo de US$2000 millones para que las empresas puedan acceder a los beneficios del régimen.
La iniciativa apunta a diferenciarse del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) actualmente vigente, cuyo umbral general es de US$200 millones. Con este nuevo esquema, el Ejecutivo pretende enfocarse exclusivamente en proyectos de gran magnitud y fuerte impacto económico.
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Fuentes oficiales señalaron que el texto forma parte de un paquete de leyes que el oficialismo busca enviar al Congreso en los próximos días. Sin embargo, dentro del propio Gobierno reconocen que los tiempos son ajustados y que todavía continúan las revisiones técnicas y jurídicas antes de la presentación formal.
En la Casa Rosada aseguran que el objetivo es acelerar el ingreso de capitales en áreas donde el país aún no desarrolló industrias de escala global. Entre los sectores que podrían quedar alcanzados aparecen la inteligencia artificial, los centros de datos, la infraestructura nuclear, la industria de defensa, los vehículos eléctricos, las baterías de litio, el procesamiento de cobre, la cadena del uranio y la fabricación de fertilizantes.
También figuran proyectos vinculados con energías renovables, como paneles solares y turbinas eólicas, además de industrias derivadas de la actividad pesquera.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ya había adelantado algunos de los beneficios que incluiría el nuevo régimen. Entre ellos, una reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias al 15%, por debajo del 25% previsto en el RIGI actual, junto con un esquema de amortización acelerada para facilitar las inversiones iniciales.
El proyecto además contempla exenciones de aranceles para importaciones vinculadas a la producción y eliminación de derechos de exportación desde el comienzo de las operaciones.
Otro de los puntos clave será la negociación con las provincias y municipios. El Gobierno pretende que las jurisdicciones adheridas limiten el cobro de Ingresos Brutos a un máximo de 0,5% y que las tasas municipales no se calculen sobre el nivel de ventas de las compañías beneficiadas.
En Balcarce 50 consideran que estas condiciones son necesarias para ofrecer mayor previsibilidad a los inversores internacionales y reducir el riesgo de futuros conflictos judiciales. Mientras continúan las revisiones legales, el oficialismo también define la estrategia parlamentaria para el tratamiento del proyecto y evalúa por cuál de las cámaras iniciará el debate legislativo.








