Del interior santiagueño a marcarle un gol histórico a Boca con la camiseta del "Pirata".
Micaela Bulacio, la santiagueña que hace historia con la camiseta de Belgrano Micaela Bulacio, la santiagueña que hace historia con la camiseta de Belgrano
Desde su Santa Ana natal, a a 18 kilómetros de Sumampa, Micaela Bulacio soñaba con jugar al fútbol y llegar a la Selección argentina. De momento, el primero de esos sueños ya es una realidad: la joven de 19 años no solo es una de las jugadoras estrella de Belgrano de Córdoba, sino que fue la protagonista de un triunfo histórico ante Boca, en lo que fue el primer triunfo de las Piratas ante el máximo ganador del fútbol femenino argentino.
Belgrano venía de una racha esquiva. Los resultados no acompañaban y el arco parecía cerrado. Sin embargo, en el partido más difícil, apareció un gol de Bulacio para romper el maleficio. "Hacerle un gol a Boca para conseguir la primera victoria contra ellas en toda nuestra historia fue algo único e increíble. Veníamos de una racha negativa donde nos estaba costando marcar; hay que ser sinceras, no teníamos gol. Por suerte pudimos romper esa sequía y sumar de a tres en un partido tan importante", relató Micaela.
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En un partido que quedará para la historia, la delantera santiagueña no pudo evitar emocionarse y recordar a su familia, que la acompañó desde siempre y confió en ella: "En lo primero que pensé fue en mi familia, que estaba ahí presente en el predio. Apenas hice el gol, los busqué para dedicárselos, pero entre tanta emoción no los encontraba. Saber que estaban ahí lo hizo mucho más especial", contó la jugadora.
Sus inicios en el campo santiagueño
La historia de Micaela no comenzó en un club, sino en la profundidad del pueblo de Santa Ana. Allí, donde la vida transcurría entre el cuidado de los animales y el trabajo artesanal de sus padres.
"Yo vivo en el campo, campo (sic). Mi casa está a 18 kilómetros de un pueblo que se llama Sumampa. Ahí empecé en una escuelita de fútbol con varones cuando tenía 5 o 6 años. Jugaba con mi hermano, que me lleva cuatro años, así que me fui formando contra chicos más grandes. En ese momento no existían clubes de fútbol femenino allá, solo escuelitas o algún torneo amateur que se jugaba una vez por mes", recordó Bulacio.
El salto al fútbol cordobés no fue sencillo. En 2019, tras una prueba, quedó en Unión Florida, club de la Liga Cordobesa, pero la distancia la obligaba a un régimen de entrenamiento casi heroico para una adolescente.
"Entrenaba en mi pueblo, en mi casa, de lunes a jueves. Los viernes salía del colegio y viajaba a Córdoba para jugar el sábado; después del partido me volvía a Santiago. A veces nos buscaba el DT y otras veces viajaba sola en colectivo. En 2021 hicimos un torneazo con Unión Florida y ahí me llamó Daniela Díaz para venir a Belgrano, pero tenía solo 15 años y no me animé al cambio tan grande de venirme a vivir sola. Belgrano no tenía pensión", confesó sobre su primer acercamiento al Pirata.
Finalmente, tras anotarle un gol precisamente a Belgrano jugando para Unión Florida en 2022, la decisión fue inevitable. En 2023 se mudó a Córdoba, terminó el colegio secundario mientras entrenaba con el plantel profesional y comenzó a desandar un camino que hoy le dio su recompensa.
Con un contrato profesional renovado hasta diciembre de 2027, Bulacio ya no es una promesa, sino una realidad. Su crecimiento la llevó a ser convocada por la selección argentina Sub-20, una noticia que recibió junto a sus padres en un momento de pura emoción
"Me llegó la citación justo cuando mis viejos habían venido de paseo a Córdoba. Poder contarles personalmente fue una emoción tremenda. Ahora me veo preparada para pelear un lugar para el Mundial; esto es ir partido a partido, preparándose cada una individualmente para dar lo mejor", sostuvo sobre la chance de integrar la nómina para el torneo de este año en Polonia.
El corazón en el campo
A pesar de que su sueño está en la capital cordobesa, Micaela no olvida de dónde viene. Sus padres siguen trabajando en el campo en Santa Ana, dedicándose a las artesanías y a la cría de cabritos
"A veces me cuesta ir de visita y tener que irme, porque me gusta mucho el campo. Es una vida sacrificada, pero sé que mis sueños y mis metas hoy están fuera de ahí. Si no me hubiese animado a dar ese salto, hoy estaría allá trabajando en el campo con mis viejos. Estoy donde estoy y logré lo que logré gracias a que ellos nunca me soltaron la mano", afirmó la delantera.








