"La vida es positiva": historias de amor, esperanza y segundas oportunidades en el Día Nacional de la Donación de Órganos "La vida es positiva": historias de amor, esperanza y segundas oportunidades en el Día Nacional de la Donación de Órganos
En el Día Nacional de Donación de Órganos y Tejidos, Santiago del Estero volvió a llenarse de mensajes de esperanza. En el predio del exdumbo, en el Parque aguirre, trasplantados, familiares, profesionales de la salud y vecinos participaron de una jornada cargada de emociones, donde un mural colectivo se convirtió en símbolo de vida, gratitud y segundas oportunidades.
Entre las historias que atravesaron la jornada estuvo la de Carolina López, secretaria de la asociación Trasplante y Vida Santiago del Estero (ATyVSE). Su voz se quebró varias veces al recordar uno de los momentos más difíciles y trascendentes de su vida: cuando su madre le donó un riñón a su padre.
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"Es muy importante para mí, en mi vida y en mi familia, porque tengo una mamá donante y un papá receptor. Eso me enseñó a amar la vida sobre todas las cosas, con el gran ejemplo de mi madre, que donó su órgano al amor de su vida. Familiarmente, fue muy emocionante saber que ella podía ser la donante y que mi papá no tuvo que pasar por una diálisis. Fue una decisión de amor inmensa", recordó en una charla con EL LIBERAL.
Pero hay una imagen que aún permanece intacta en su memoria. La de aquellos largos pasillos del hospital y la espera interminable mientras sus padres eran intervenidos al mismo tiempo. Ese espejo de esperanza por ratos se nublaba pero la fe inquebrantable la mantuvo de pie. Carolina deambulaba horas y horas esperando que ambos salieron de quirófano.
Durante el trasplante, el hospital estaba cerrado íntegramente para ellos y yo estaba sola ahí. Nunca imaginé tener a mi mamá en un quirófano y a mi papá en otro al mismo tiempo. Cuando terminó todo y los vi a los dos bien fue una emoción enorme. Mi mamá sigue teniendo una vida saludable y mi papá también la tuvo durante 14 años más. Su trasplante funcionó perfectamente hasta el día en que partió", contó con lágrimas en los ojos.
Para Carolina, el trasplante devolvió tranquilidad a toda la familia. Significó recuperar calidad de vida, autonomía y la posibilidad de volver a disfrutar de la cotidianeidad. Por eso insiste en la importancia de derribar prejuicios y buscar información. "Hay muchos mitos y muchos miedos. Pero cuando uno se informa, entiende realmente lo que significa donar. No hay que tener miedo. Hay que creer muchísimo en las segundas oportunidades, porque existen, y también en las terceras. La vida es positiva, en todo sentido", afirmó.
La concientización
La jornada también contó con la participación de Vanina Lescano, directora del Centro de ablación e implante de Santiago del Estero (CaySE), quien destacó el valor de las campañas de concientización y el impacto que tienen las decisiones solidarias en la vida de cientos de personas.
"Hoy cerramos un mes de actividades con una jornada muy emotiva. Hicimos un mural gigante donde todos pudieron dejar sus manos y mensajes de esperanza. Las frases que aparecen hablan de vida, altruismo, voluntad y segundas oportunidades. Todo apunta a que la gente comprenda que la vida no termina con la muerte", expresó.
Vanina explicó que cada proceso de donación moviliza a un enorme equipo humano compuesto por médicos, enfermeros, psicólogos, asistentes sociales y especialistas de distintas áreas. Incluso mientras participaba de las actividades, aguardaba resultados de compatibilidad para posibles receptores.
"La muerte no es el final. Una persona puede salvar hasta ocho vidas con la donación de órganos y mejorar muchas más con la donación de tejidos. Ese es el mensaje que queremos transmitir. Que incluso en medio del dolor más profundo puede aparecer el consuelo de saber que otras personas seguirán viviendo gracias a ese gesto solidario", señaló en la entrevista con EL LIBERAL.
Mientras las manos quedaban estampadas sobre el mural y los mensajes de agradecimiento cubrían las paredes, las historias de Carolina y de tantos otros trasplantados recordaron el verdadero significado de la fecha. "Detrás de cada órgano donado hay familias que esperan, médicos que trabajan contra reloj, pacientes que vuelven a soñar y vidas que encuentran una nueva oportunidad para seguir adelante", añadió Vanina.
Pregunta: Carolina ¿Cuál es el mensaje y qué has aprendido a partir de esa experiencia?
Respuesta Que siempre vale la pena creer en la vida.
"Pude ver crecer a mi hija". "La segunda vida de una mujer trasplantada"
Hay fechas que se recuerdan por lo que ocurrió ese día. Y hay otras que marcan un antes y un después para siempre. Para Iris Assefh, presidenta de Atyvse, el trasplante que recibió hace años significó mucho más que una intervención médica: fue la posibilidad de volver a vivir. Durante seis años convivió con la diálisis, un tratamiento tan necesario como invasivo. Su rutina estaba condicionada por horarios, controles y limitaciones. Los proyectos quedaban suspendidos y el futuro parecía medirse en semanas o meses. Sin embargo, cuando finalmente llegó el trasplante, todo cambió.
"Recibir un trasplante fue volver a nacer y vivir junto a mis seres queridos unas nuevas oportunidades de vida, con nuevas experiencias y resignificando mi existencia", resume con serenidad en un mano a mano con EL LIBERAL.
Al recordar aquellos años, Iris no habla primero de sí misma. Habla de su hija. Porque entre todos los sueños que recuperó gracias al trasplante hubo uno que sobresalió por encima de cualquier otro. "El principal y más deseado era seguir viviendo para poder criar a mi hija. Cuando recibí el trasplante ella tenía apenas cuatro años. Hoy tiene 24 y puedo disfrutar de verla crecer, acompañarla y compartir su vida. Ese fue el sueño más importante que pude cumplir", cuenta.
La emoción aparece en cada palabra. No hay dramatismo, sino gratitud. La gratitud de quien entiende que detrás de cada trasplante existe una decisión solidaria capaz de cambiar destinos enteros: "Trato de vivir de la mejor manera posible, de cuidarme y de llevar el mensaje de la donación. Esa es mi forma de honrar permanentemente a mi donante y a su familia. Cada acción que realizamos para concientizar sobre la donación también es una forma de agradecer".
"Mi vida cambió al cien por ciento. Pude volver a trabajar, a viajar, a compartir momentos con mis seres queridos y a realizar todas las actividades que había dejado de hacer. Después de tantos años de diálisis, volver a la vida cotidiana fue recuperar algo que para muchos parece normal, pero que para nosotros tiene un valor inmenso", sostiene.
P: ¿Qué le diría a los que están pasando por lo que le tocó vivir a usted?
R: Que no pierdan la fe ni las esperanzas. Apóyense en su familia, en sus amigos y busquen siempre información correcta. El acompañamiento es fundamental. Hay momentos muy difíciles, pero también existe una enorme alegría cuando llega el trasplante y uno puede volver a vivir.








