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EL LIBERAL . Santiago

Cómo acompañar el reinicio de clases desde la empatía y la rutina como eje organizador

La especialista, desde su postura, recomienda cómo debería ser la primera semana para los alumnos y para docentes. 

02/08/2026 06:00 Santiago
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Cómo acompañar el reinicio de clases desde la empatía y la rutina como eje organizador Cómo acompañar el reinicio de clases desde la empatía y la rutina como eje organizador

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El comienzo del ciclo lectivo representa un desafío emocional y organizativo para las familias. Santiago del Estero da por finalizado el receso escolar y ya mañana toda la comunidad educativa debe retomar las obligaciones para encargar la segunda y última parte del ciclo lectivo.

"Invaden momentos de desasosiego y ansiedad porque el inicio de clases comienza con una fecha estipulada pero los aconteceres pueden ser tan variados como inesperados que ocurren tanto en el escenario familiar como en el escolar y porque los seres humanos sabemos que no todas las variables pueden ser controladas . Sin embargo es posible transformar para la incertidumbre en confianza y construir, una alianza sólida con la escuela", expresa la Mgter. Lic. Olga Romagnoli, Psicopedagoga.

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El valor de la anticipación emocional y biológica

"El regreso a las aulas no se produce únicamente el primer día de clases; es un proceso que se inicia días antes en la dinámica del hogar. Tras un período de mayor flexibilidad, el cuerpo y la mente de niños y adolescentes necesitan un tiempo de reajuste. La regulación progresiva de los horarios de sueño y la reducción paulatina del tiempo frente a las pantallas son medidas operativas fundamentales, pero no suficientes. Desde el punto de vista psicopedagógico, la preparación más importante es la emocional. Es esperable que surjan manifestaciones de ansiedad, entusiasmo o incluso resistencia. Validar estas emociones —permitiendo que los chicos expresen lo que sienten sin minimizar sus temores— constituye el primer andamio para una adaptación saludable", sostiene la especialista en Educación.

La autonomía como motor del entusiasmo

Involucrar activamente a los hijos en los preparativos del año escolar favorece un sentido de pertenencia y control sobre el proceso que van a iniciar.

-Participación en la logística: Preparar juntos la mochila, etiquetar los útiles o seleccionar la indumentaria no son meras tareas administrativas; son ritos de paso que ayudan a elaborar la transición.

-Espacios de estudio compartidos: Definir en conjunto un lugar tranquilo, iluminado y libre de distracciones para las tareas fomenta hábitos de autogestión desde el primer día.

"El objetivo pedagógico en la primera etapa no debe centrarse en la exigencia del rendimiento académico, sino en la reconstrucción del rol de estudiante y la adaptación al ritmo escolar y que el alumno pueda descubrir el deseo de aprender y la pulsión de saber van juntos a la par para forjar un futuro ciudadano con una cultura impartida desde lo institucional", aconseja.

La alianza familia-escuela: un pilar insustituible

La percepción que los hijos tienen de la escuela está directamente condicionada por el discurso que escuchan en su hogar.

"Construir una alianza positiva con el equipo docente transmite seguridad. Cuando la familia valida la autoridad y el rol de la escuela, el estudiante habita el aula con menor incertidumbre. Ante las dudas o inquietudes que puedan surgir a lo largo del año, el canal adecuado siempre será el diálogo institucional directo, evitando trasladar las tensiones adultas al ámbito de los niños. En este punto es muy aconsejable reeditar ese vínculo o alianza escuela-familia mediante reuniones de Padres, convivencias, encuentros, etc. ya que recordemos la institución escolar estuvo fuertemente amenazada por episodios que vinieron a irrumpir la calma escolar".

Herramientas prácticas para el hogar: cómo deben transitarse estos días para que el impacto a la rutina sea leve?

1. Gradualidad: Ajuste los horarios de sueño y comidas al menos cuatro o cinco días antes del inicio.

2. Escucha atenta: Al regresar de la escuela, evitar el interrogatorio cerrado. Cambiar el "¿Cómo te fue?" por preguntas que inviten al relato, como "¿Qué fue lo que más te gustó de tu día?" o "¿A qué jugaron en el recreo?".

3. Paciencia con los tiempos: Cada estudiante tiene un ritmo de adaptación distinto. La irritabilidad o el cansancio en las primeras semanas suelen ser habituales y allí ofrecer espacio de descanso.

"La primera semana de reingreso escolar es un período clave de transición y encuadre. Más que un momento para volcar contenidos académicos de inmediato, debe entenderse como la oportunidad para construir el clima de aprendizaje, revincular a la comunidad y sentar las bases de la convivencia y el trabajo del año", aconseja la Lic. Olga Romagnoli.

Para los Docentes

El foco para el equipo docente debe estar en el encuadre institucional, el trabajo colaborativo y la preparación emocional. Jornadas de acogida institucional: Espacios para compartir expectativas, prioridades pedagógicas y evaluar el estado de la comunidad educativa tras el receso.

Planificación articulada y flexible: Diseñar las primeras actividades no de forma aislada, sino coordinando criterios entre ciclos o departamentos.

Clima de trabajo cuidado: Fomentar espacios de escucha entre pares; el bienestar del equipo docente influye de manera directa en el clima del aula.

Criterios unificados de convivencia: Acordar límites institucionales claros (uso de pantallas, tiempos de recreo, pautas de comunicación con las familias) para hablar un "mismo lenguaje" desde el día uno.

Para los Alumnos 

Para los estudiantes, la prioridad es la seguridad afectiva, el sentido de pertenencia y la progresividad.

Revinculación y Pertenencia (Días 1 y 2)

Dinámicas de bienvenida e integración: Espacios para compartir vivencias del receso, expresar expectativas y temores.

Habitar el espacio: Reconocer el aula, la escuela y a sus pares, especialmente en años de articulación o cambio de nivel

Acuerdos de Convivencia y Rutinas (Días 2 y 3)

Co-construcción de normas: Definir las reglas de convivencia junto con los alumnos, dialogando el porqué de cada pauta. Esto genera compromiso real en lugar de mera imposición.

Explicitación de rutinas: Presentar con claridad cómo se estructurará la jornada, los tiempos de trabajo, el descanso y las formas de evaluación.

Evaluación Diagnóstica Progresiva (Días 4 y 5)

Sin presión evaluativa: Introducir dinámicas lúdicas, talleres o proyectos breves que permitan observar saberes previos, habilidades socioemocionales y estilos de aprendizaje sin generar ansiedad.

Regulación del ritmo: Graduar la carga cognitiva para acompañar la adaptación del cuerpo y la mente a los horarios y rutinas escolares.

Eje clave: Primero se aloja al sujeto, después se enseña el contenido. Un clima de aula seguro y estructurado durante la primera semana reduce la conflictividad y potencia los aprendizajes del resto del ciclo.

"El aprendizaje es un proceso que se sostiene sobre la base de la seguridad afectiva. Acompañar a los chicos a cruzar el umbral de la escuela con serenidad y presencia es el mejor punto de partida para un año de crecimiento social, pedagógico, cognitivo y emocional como andamiaje en donde el estudiante pueda sostenerse", cerró.

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