El asesinato de Ignacio, de 8 años, a manos de su padre, quien luego se quitó la vida, conmocionó a Villa Alem y volvió a poner en debate las dificultades que atraviesan algunas familias que tienen a su cargo niños con TEA. La investigación busca reconstruir qué ocurrió antes de la tragedia.
Filicidio: asesinaron a un niño con autismo y su padre se quitó la vida Filicidio: asesinaron a un niño con autismo y su padre se quitó la vida
El crimen de Ignacio, un niño de 8 años con un cuadro severo de autismo, conmocionó a toda la provincia de Tucumán. El pequeño fue asesinado por su padre, Oscar Mauricio Sosa, de 38 años, quien posteriormente se quitó la vida en una vivienda de Villa Alem.
La tragedia generó una profunda conmoción entre vecinos, familiares y organizaciones vinculadas a la discapacidad. Mientras la Justicia intenta reconstruir las circunstancias que desembocaron en el filicidio, también comenzaron a surgir interrogantes sobre el contexto en el que se encontraba el padre y las condiciones en las que estaba a cargo del niño.
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Vecinos de Sosa expresaron su desconcierto frente a lo ocurrido y remarcaron que ninguna circunstancia puede justificar el asesinato de un menor. "No hay excusa posible. Hay que estar muy enfermo para matar a un niño", sostuvo Lucinda Jiménez, una de las personas que conocía al hombre.
El caso se produjo en un contexto que también genera preocupación entre las autoridades tucumanas. En lo que va del año se contabilizaron 26 homicidios en la provincia y seis de ellos estuvieron vinculados con episodios de violencia dentro del ámbito familiar. A esa cifra se suman cuatro femicidios registrados durante el mismo período.
El jefe de Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, había advertido anteriormente sobre la necesidad de abordar este tipo de situaciones desde diferentes áreas. "Esto ya no es solamente una cuestión de persecución penal. Es necesario que intervengan otras áreas del Estado para intentar revertir estos índices. Muchas veces desconocemos lo que ocurre dentro de un hogar", había señalado.
La situación de Sosa presentaba además algunas particularidades. El hombre cumplía arresto domiciliario en el marco de una causa por drogas que se tramitaba en Córdoba. Según trascendió, había obtenido ese beneficio debido a que tenía bajo su responsabilidad el cuidado de Ignacio.
Su situación familiar se había modificado aproximadamente dos meses antes de la tragedia, cuando se separó de su pareja y quedó como principal cuidador del niño. Familiares del hombre contaron que atravesaba dificultades económicas y que recibía ayuda de sus hermanos.
"Se vio solo, desbordado. No tenía trabajo y no podía salir. Lo ayudábamos entre los hermanos", relató una de sus hermanas durante una entrevista televisiva. También habló de una acumulación de circunstancias que, según su percepción, fueron afectando progresivamente al hombre.
Los investigadores buscan establecer qué ocurrió en los días previos al crimen y cuáles eran las condiciones personales y familiares de Sosa. Entre los elementos incorporados al expediente se encuentra una carta en la que el hombre habría manifestado su preocupación por el futuro de su hijo y por quién quedaría a cargo de él.








