El local tenía 25 computadoras distribuidas en boxes individuales y permitía realizar apuestas desde $5.000 en juegos online similares a las tragamonedas. La actividad fue detectada a través de Instagram y terminó con un allanamiento, la clausura del comercio y el secuestro de los equipos.
Condenaron a tres años de prisión en suspenso al dueño de un ciber que funcionaba como casino clandestino Condenaron a tres años de prisión en suspenso al dueño de un ciber que funcionaba como casino clandestino
Un comercio del barrio porteño de San Telmo que funcionaba bajo la apariencia de un ciber terminó convertido en el escenario de una investigación por apuestas ilegales. En el lugar había 25 computadoras preparadas para acceder a juegos de azar similares a las tragamonedas y los clientes podían apostar desde $5.000.
Por la explotación no autorizada de esos juegos, el responsable del establecimiento fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional, luego de reconocer su responsabilidad mediante un acuerdo de avenimiento alcanzado con la Fiscalía.
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La investigación comenzó de una manera inesperada: durante tareas de monitoreo de redes sociales, agentes de la División Investigaciones Comunales 1 Sur de la Policía de la Ciudad encontraron una publicación en Instagram en la que se observaba un espacio con numerosas computadoras encendidas.
El contenido de las pantallas despertó la atención de los investigadores, ya que permitía acceder a juegos conocidos como "slots", similares a los utilizados en las máquinas tragamonedas. Al profundizar el análisis de la cuenta, también encontraron publicaciones que promocionaban un comercio ubicado en San Telmo.
La información fue puesta en conocimiento de la Fiscalía Especializada en Juegos de Azar (FEJA) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, a cargo del fiscal Juan Rozas. A partir de allí se realizaron distintas tareas investigativas que permitieron identificar al responsable y determinar que el establecimiento, presentado como un ciber, era utilizado para desarrollar una actividad de apuestas que no contaba con autorización oficial.
Los investigadores establecieron que el local no tenía permiso de la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires (LOTBA) para explotar juegos de azar. También comprobaron que no existía señalización que advirtiera sobre la prohibición de ingreso para menores de 18 años.
Con las pruebas reunidas, Rozas solicitó un allanamiento, que fue autorizado por el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°26, a cargo de Nicolás Repetto.
El operativo estuvo a cargo del Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal porteño y contó con la participación de efectivos de la Policía de la Ciudad, inspectores de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) y personal de LOTBA.
Durante el procedimiento, los investigadores encontraron 25 boxes individuales equipados con computadoras. Los equipos permitían a los usuarios ingresar a diferentes plataformas de juegos de azar online con características similares a las tragamonedas.
Además, se constató que las apuestas comenzaban en $5.000 y que los pagos se realizaban directamente dentro del establecimiento.
A raíz del procedimiento, el responsable fue detenido y se secuestraron computadoras, teléfonos celulares, dinero en efectivo, anotadores y otros elementos que, según la investigación, estaban vinculados con la actividad.
La AGC también dispuso la clausura del comercio. Durante la inspección se detectaron otras infracciones: el establecimiento no contaba con matafuegos y se permitía fumar en el interior.
Posteriormente, los equipos informáticos fueron sometidos a peritajes. Los especialistas del CIJ determinaron que las 25 computadoras estaban conectadas y configuradas para permitir el acceso de los clientes a los juegos de "slots". El resultado de los análisis coincidió con las publicaciones encontradas inicialmente en Instagram.
Con las pruebas incorporadas al expediente, la investigación avanzó por el delito de organización y explotación de juegos de azar sin autorización de la autoridad competente.
Finalmente, la causa se resolvió mediante un acuerdo de avenimiento entre la Fiscalía y el acusado. El responsable del local admitió su participación en los hechos y aceptó una pena de tres años de prisión de ejecución condicional, por lo que no deberá permanecer en una cárcel siempre que cumpla las reglas de conducta establecidas por la Justicia.
La resolución fue homologada por Bettina Mobillo, titular del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N°7.








