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Tragedia ferroviaria en España: las dos hipótesis que investigan tras el choque de trenes

Los investigadores buscan determinar por qué una formación AVE habría retomado la marcha a velocidad normal pese a que el sistema de señalización estaba fuera de servicio. El protocolo de seguridad establecía un límite de 40 kilómetros por hora y las primeras hipótesis apuntan a una posible falla en la coordinación ferroviaria.

Foto- X@nanana365media

Foto: X/@nanana365media

28/10/2026 14:07 Mundo
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La investigación por el trágico choque de trenes en España, que dejó más de 60 muertos y decenas de heridos, se centra en dos posibles causas: una falla en el sistema de señalización y un eventual error humano durante la reanudación del servicio. Los especialistas intentan reconstruir las decisiones que se tomaron en el centro de control antes de que una formación impactara desde atrás contra otra que permanecía detenida.

El accidente ocurrió en las inmediaciones de la estación de Urda, en un sector ferroviario ubicado entre las localidades de Mora, Orgaz y Urda. Según las primeras reconstrucciones, un tren de alta velocidad AVE colisionó contra una formación de la empresa Iryo, que había quedado inmovilizada aproximadamente 25 kilómetros más adelante.

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Uno de los puntos centrales de la investigación es establecer por qué se permitió que los trenes volvieran a circular con normalidad después de que dejara de funcionar el sistema informático de seguridad. Fuentes del Ejecutivo español señalaron que el operador ferroviario habría tenido información sobre la ubicación del tren detenido, aunque presuntamente no habría advertido al conductor del AVE sobre la necesidad de reducir la velocidad o frenar.

La primera hipótesis técnica apunta a una interrupción del sistema LZB, utilizado para supervisar el movimiento de los trenes de alta velocidad. De acuerdo con la información publicada por El País, la falla provocó que alrededor de seis formaciones quedaran detenidas en la zona, tres en cada sentido.

Ocho minutos después, el centro de control habría pasado a un procedimiento manual y autorizado la reanudación de la circulación. Sin embargo, el tren de Iryo no consiguió ponerse en movimiento y continuó detenido sobre las vías. Las razones por las que no pudo arrancar todavía forman parte de las cuestiones que deben esclarecerse.

En ese escenario, los investigadores analizan si el controlador de Adif, la empresa estatal responsable de la infraestructura ferroviaria, autorizó al AVE a continuar su recorrido sin las precauciones correspondientes. También buscan determinar si omitió comunicar al maquinista que debía detenerse ante la posibilidad de encontrar un obstáculo.

Los registros de las comunicaciones y las instrucciones impartidas quedaron documentados y están siendo examinados por los técnicos. Esa información será clave para establecer qué indicaciones recibió el conductor y qué datos tenía disponibles el personal encargado de coordinar el tránsito.

El protocolo previsto para una interrupción de estas características establece que los trenes deben avanzar "a la vista". Esto significa circular a una velocidad lo suficientemente baja como para poder reaccionar ante cualquier obstáculo que aparezca en las vías. Según las primeras reconstrucciones, el límite indicado en ese procedimiento era de 40 kilómetros por hora.

La principal sospecha es que el AVE habría recibido autorización para retomar la marcha a velocidad normal, en lugar de hacerlo bajo esas condiciones de seguridad. Con el sistema informático fuera de servicio, el conductor dependía de las instrucciones transmitidas desde el centro de control y no contaba con el funcionamiento habitual de las alertas automáticas.

Mientras otras formaciones que habían quedado detenidas pudieron continuar sin incidentes al encontrar despejado su recorrido, el AVE terminó chocando contra el tren de Iryo. En ese tramo, las formaciones pueden alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora, aunque todavía no se determinó a qué velocidad circulaba el tren al momento del impacto.

Por ahora, la investigación no ha establecido de manera definitiva qué provocó la colisión. Los peritos deberán analizar los registros técnicos, reconstruir la secuencia de órdenes y determinar por qué la formación de Iryo permaneció inmovilizada.

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