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Borges y Artigas: reflexiones sobre autonomía y federalismo

23/04/2016 18:38 Viceversa
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Borges y Artigas: reflexiones sobre autonomía y federalismo Borges y Artigas: reflexiones sobre autonomía y federalismo

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“Artigas quería ser argentino y nosotros

no lo dejamos”. Tajante y cargada de

mea culpa dijo la ex-presidenta Cristina

Fernández en un acto en la ciudad de

Paraná en ocasión del Bicentenario de

aquella ciudad litoraleña (2013). La referencia

histórica generó polémica y críticas

en los medios de comunicación, centrándose

especialmente en el anacronismo

conceptual utilizado por la ex -jefa de

Gobierno para referirse a la Argentina.

Más allá de tratarse de un discurso

político y del contexto (un acto público,

la euforia discursiva, etc.) y sin ánimo de

juzgar a la líder como si fuera historiadora

(es abogada) es válido un análisis de

su frase y esbozar algunas preguntas útiles

para un abordaje inicial sobre la autonomía

y el federalismo ¿A qué se refiere

la ex-presidenta con el adjetivo “argentino”?

¿Artigas quería ser porteño? ¿O de

las Provincias Unidas? De igual modo ¿a

quiénes enrostra haber impedido al prócer

sumarse a la gloriosa nación argentina?

¿Acaso las acciones de los porteños

en contra de Artigas y sus ideas, pueden

ser una herencia nacional? ¿Están incluidos

los entrerrianos, tan cercanos a

Artigas, en ese “nosotros”? ¿O los patagónicos

(como ella) tan lejanos en la década

de 1810 a los sucesos posrevolucionarios?

En estas preguntas encontramos algunas

líneas para repensar nuestras

ideas de autonomía y federalismo en el

año del Bicentenario de la Declaración

de Independencia de las Provincias Unidas

de Sudamérica, y teniendo como antecedente

que en 2015 hemos conmemorado

otro bicentenario: el del Congreso

de los Pueblos Libres en Concepción

del Uruguay liderado por Artigas. Y

ambas efemérides se corresponden en

Santiago del Estero con los 200 años del

primer (1815) y segundo intento (1816)

autonomista que encabezó el coronel

Juan Francisco Borges, el santiagueño

precursor de la Autonomía Provincial.

Comencemos por esbozar algunas similitudes

entre las figuras de Artigas y

Borges ¿Qué une sus trayectorias? ¿Qué

puntos de conexión existen? Varios.

Ambos tuvieron estos atributos en común:

nacieron en la década del sesenta

del siglo XVIII (Artigas en 1764 y Borges

en 1766), pertenecieron a familias destacadas

o “decentes” como les llamaban en

la época, se plegaron sin vacilar a la Revolución

de Mayo, fueron líderes militares

en batallas contra ejércitos realistas

(Borges, para apoyar al Ejército del Norte,

fundó el cuerpo de Patricios Santiagueños

y Artigas resultó vencedor en la

Batalla de las Piedras en mayo de 1811),

fueron insumisos y se pusieron en contra

de las autoridades que pretendieron

doblegarlos (Borges contra el cabildo y la

gobernación del Tucumán, Artigas contra

el directorio porteño) y ambos, por

lo menos en un primer momento, fracasaron

en sus proyectos (Borges no pudo

concretar la Autonomía y Artigas vio

languidecer su Liga de Pueblos Libres).

Artigas: oriental,

¿nacional y popular?

Hay un consenso entre los historiadores

en ubicar a José Gervasio Artigas

como uno de los voceros más importantes

de la “causa federal”, más allá de

lo que eso signifique. Pero quisiéramos

destacar la perspectiva de un historiador

norteamericano, quien escribió un

notable libro sobre nuestro país: hablamos

de Nicolás Shumway y La invención

de la Argentina. Aquí el autor estudia lo

que él denomina “las primeras ficciones

orientadoras de la Argentina, tal como

aparecen en los escritores y pensadores

más importantes del país entre 1808 y

1880”. Shumway, al esbozar una genealogía

de la tradición nacional y popular

frente a la tradición liberal en Argentina,

encuentra una pieza clave en las ideas de

Artigas. él sostiene que el caudillo oriental

es el primero en haber articulado los

conceptos básicos del populismo, y señala

al poeta Bartolomé Hidalgo como

quien le diera una voz y un rostro humano

a esos pensamientos abstractos.

A través del análisis que hace este autor

de las numerosas intervenciones de Artigas

que están documentadas (discursos,

cartas, reglamentos) encuentra que

aparecen una y otra vez temáticas que

mucho tiempo después hallarán mayor

congruencia en la formulación del discurso

populista. Pero cuidado. No debemos

caricaturizar la elaboración conceptual

de Shumway. No nos está diciendo

que Artigas sea Juan Domingo Perón. La

cuestión es mucho más sutil.

Pero hagamos algunas precisiones

biográficas sobre el caudillo oriental, en

especial de su carrera política. Ya dijimos

que nació en 1764. Su abuelo vino a

estas tierras de Sudamérica acompañando

al fundador de Montevideo. Es decir

que los Artigas, de estirpe aragonesa,

formaban parte de las familias precursoras

de esta ciudad. Trabajó desde joven

en la campaña, en estancias propias

o ajenas, y esta familiaridad con el medio

rural le ayudó tiempo después a lograr

la empatía con gauchos, indios y

negros durante su liderazgo de la Banda

Oriental y el Litoral. La efervescencia

política que trajo la Revolución de

Mayo a ambos lados del Río de la Plata

encontró a Artigas siendo un hombre

maduro. Tenía 47 años en 1810.

Para aquella época, cuando el promedio

de vida era mucho menor que el

de hoy, estar en los umbrales de los 50

lo convertía en un hombre mayor, por

eso el apodo de “El Viejo” que le

enrostraban algunos de sus

aliados o enemigos.

Sin dudarlo, Artigas

se ofreció a las autoridades

de Buenos Aires para

trabajar en favor de

la revolución. Pronto

tuvo su bautismo

triunfal en el terreno militar, con la Batalla

de las Piedras. Pero a medida que el

curso revolucionario comenzó a complicarse,

empezaron los desacuerdos entre

Artigas y la dirigencia porteña. Esas desavenencias

se agigantaron con la actitud

de Buenos Aires en relación con la Banda

Oriental, sobre todo cuando se firmó

el “armisticio” con Montevideo. .

Por supuesto que los conflictos se

agudizaron mucho más con la realización

de la Asamblea del año XIII, en

donde los cinco diputados orientales

fueron rechazados. Claro, los legisladores

vinieron con las famosas “Instrucciones”

que los obligaban a bregar por la declaración

de la independencia y la adopción

de un sistema federal. Es interesante

recordar cómo habían sido elegidos

estos diputados. No lo fueron por el dedo

de Artigas. Fueron electos por asambleas

con una gran participación popular.

Veintitrés pueblos se reunieron en

Tres Cruces (inmediaciones de la sitiada

Montevideo) y en esa asamblea Artigas

pronunció sus famosas palabras:

“Mi autoridad emana de vosotros y ella

cesa por vuestra presencia soberana. Vosotros

estáis en el pleno goce de vuestros

derechos. Ved ahí el

fruto de mis ansias

y desvelos”.

De allí salieron

los enviados a

Buenos Aires

cuyos diplomas

fueron

impugnados.

En 1814

las adhesiones

hacia el liderazgo de Artigas crecen,

se forma una liga de provincias bajo

su influencia y se recupera Montevideo.

Triunfos para Artigas. Al mismo tiempo

los debates con la dirigencia porteña llegan

a un punto álgido cuando Posadas,

primer Director Supremo, firmó un decreto

infamante para el caudillo, en el

que lo califica de traidor.

Así llegamos a 1815. La mayoría de

los especialistas coinciden acerca de la

estatura política que alcanza Artigas. Dice

Shumway: “A mediados de 1815 Artigas

estaba en lo más alto de su influencia.

Tras proclamar al Uruguay, Entre

Ríos, Corrientes y Santa Fe como la Liga

de los Pueblos Libres del Litoral, y él su

protector, era el gobernante de facto de

toda la región”. Por su parte, dice Félix

Luna en Los caudillos: “Ha llegado acaso

al cenit de su trayectoria. Su estrella

luce en todo el ancho territorio acuchillado

que cabe entre el Paraná y el océano,

entre el Río de la Plata y las Selvas del

Matto Grosso y aun brilla mucho más

allá, en las provincias mediterráneas”.

Es además el año de la realización del

Congreso Oriental en Arroyo de la China

(actual Concepción) en donde los representantes

de las provincias bajo dominio

artiguista deliberaron sobre el futuro

de la organización de este territorio que

aún no había llegado a ser un país unificado.

Cuando algunos representantes

de aquel congreso fueron a Buenos Aires

a tratar de negociar, se encontraron con

las respuestas esperadas: o se sumaban

de manera incondicional al futuro congreso

-que se realizaría en Tucumán- o

podrían tomar su propio camino y proclamar

la independencia total de aquella

Liga. Artigas no aceptaba ninguna de las

opciones.

Los avances del federalismo

en el interior, según Tulio Halperìn

Donghi, se debieron

más a coincidencias ocasionales

que a afinidades profundas.

Lo cierto es que en

este contexto y en sintonía

con un momento de

importante poder de Artigas

y sus aliados, un santiagueño

liderará una rebelión

que buscaba poner

el acento en la soberanía

local para proclamar la autonomía.

?

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