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Dos Rosas en una misma historia

"Es como si estuviera en el Purgatorio. Los personajes son como dos fantasmas. El de la materia, muriendo, y el de lo mitológico que lo acecha", adelanta Rodrigo De la Serna sobre lo que se mostrará al público que asista a ver la obra.

- 00:00 Pura Vida

Hoy a las 20, en el teatro 25 de Mayo, subirá a escena "El Farmer", obra protagonizada por Rodrigo de la Serna y Pompeyo Audivert. Los actores, en entrevistas exclusivas con EL LIBERAL hablaron acerca del texto de Andrés Rivera que refleja los últimos días de Juan Manuel de Rosas.

-¿Cómo fue trabajar el "doble mítico" para la puesta de "El Farmer"?

-La idea del doble mítico surge de una idea que se planteaba cuando empezamos con el trabajo. En un principio pensaba hacer un monólogo porque la obra de Rivera es un monólogo. Estaba en esa dificultad de no poder sostener teatralmente esa operación, ya que el monólogo era muy pesado y abrumador, hasta que casualmente me crucé con Rodrigo quien me manifestó su deseo de hacer ese material también. Ahí fue donde se nos ocurrió dividir al personaje en dos voces, en dos cuerpos, el cuerpo de Rosas biológico que se está muriendo y el cuerpo del mito histórico e inmortal, ese mito que permanecerá latente por detrás de todos los acontecimientos históricos nacionales. A partir de esa idea tan simple, teatral y tan metafísica en el sentido de la partición de una identidad en dos cuerpos, empezamos a dividir los textos según nos parecía que correspondía a uno o a otro de estas entidades. A partir de ahí, la obra apareció con mucha facilidad como si estuviera esperando. Todo esto desencadenó con mucha simpleza la adaptación, el ritmo teatral y la agilidad teatral para llevar adelante esta entidad vibrante que dialoga consigo misma.

-Un viejo refrán sostiene: ‘Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores’. ¿Cuánto aporta "El Farmer" a generar conciencia sobre este aspecto?

-Hablar de la figura de Rosas nos ayuda a refrescar nuestra identidad, que es algo que los argentinos estamos dispuestos a perder con mucha facilidad. Últimamente, nos olvidamos quienes somos, de dónde venimos y a dónde estábamos yendo. En ese sentido, retomaría una frase de Marx cuando habla que la historia se da primero como tragedia y después como comedia. Esta obra nos ayuda a enfocar un nivel de identidad de lo nacional, que es muy potente, muy ardiente, que es muy nuestro y que no tiene nada que ver con los cantos de sirena a los que nos tienen acostumbrados y que nos están queriendo llevar hacia una suerte de amnesia colectiva. Además, siento que "El Farmer" hace una jugada teatral donde la cuestión histórica es un plano más, es una unidad poética. Por lo tanto, uno no sabe hasta dónde podrá afectar por un lado histórico o por un lado más sagrado, más metafísico a aquellos espectadores que vienen a ver la obra. De todos modos, el teatro siempre funciona como una suerte de asamblea histórica y metafísica.

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