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Violencia de género: “Rogué a Dios que él se durmiera para poder huir”

La mujer, madre de dos adolescentes, intentó pedir ayuda en la Comisaría, pero su pareja la atrapó antes. En el motel, las empleadas llamaron a un remís, que fue el vehículo en el que pudo escapar.

- 18:43 Policiales

En el primer piso de un centro de salud privado, con suero ingresando por una de sus manos, la cara vendada a la altura de la nariz, soportando fuertes dolores, “María” (nombre ficticio) la mujer que fuera brutalmente golpeada por su novio, es una sobreviviente de violencia de género que no para de decir que tiene aún “mucho miedo” por lo que puede llegar a pasarle, luego de haber salvado su vida huyendo desde un motel donde el bestial sujeto la tenía la madrugada del domingo pasado.

El caso -publicado en exclusiva en EL LIBERAL- salió a la luz, cuando un remisero la rescató y la condujo a una Comisaría.


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Con voz casi inaudible, “María” dialogó con este medio y contó detalladamente como se inició la relación y, sobre todo, el calvario en el que terminó.

“El primer mes (de noviazgo) fue todo muy hermoso. Se mostraba dulce, atento, servicial. Nosotros nos conocíamos desde antes. Él me decía que estaba muy enamorado de mí”, comenzó relatando la mujer, quien tiene dos hijos con una pareja anterior.

Todo cambió hace una semana, cuando se produjo la primera agresión. “Una semana antes nos habíamos distanciado por una discusión que tuvimos. Él todo comenzó a insultarme y luego lo hacía todo el tiempo. Me acusada de tener amantes y relaciones paralelas. En una de esas peleas me zamarreó”.

En ese momento “María” cortó el vínculo, pero ante las promesas y pedidos de “perdón” del sujeto, ella admitió que días después retomó el vínculo.

“Él nunca ingresaba a mi casa donde están mis hijos. Siempre me buscaba de la vereda y salíamos. Los últimos días me amenazaba diciendo que iba a entrar para hacer lío. Para evitar todo eso yo salía, pero lo hacía con miedo”, sostuvo.

Consultada sobre la noche del sábado, manifestó que lo que era una salida para divertirse se convirtió en un verdadero calvario.

“Salimos a comer, todo estaba bien. O al menos no había agresiones. Después fuimos a buscar a mi hermano. Ahí él, que tenía mi teléfono en su poder, nota que estaba en silencio, entonces comienza a insultarme. Me decía que yo lo había silenciado porque no quería que suene cuando me llamen ‘mis machos’, todo el tiempo repetía lo mismo”.

Antes de llegar a donde estaba el hermano de “María”, el acusado -empleado del Sease- le dijo: “Cambiá esa cara y no se te ocurra decir nada. Cuando llegamos me acerco a mi hermano y él -el acusado- me abraza fuerte y me dice ‘perdoname, me puse celoso, no va a pasar nunca más’, entonces yo no digo nada”.

Tras ese encuentro los tres se dirigen a un boliche en la autopista. “Cuando estábamos por entrar alguien me roza la mano. Otra vez comenzó todo. Otra vez los insultos. Estuvimos hasta las 5 y me dijo ‘vamos aquí están todos tus machos, todos te miran’ y me quiere sacar, pero mi hermano le pide que me deje, que él después me llevaría de vuelta a casa”.

Según el relato de “María”, su novio no accedió a ese pedido. “Ella vino conmigo y se va conmigo”, le dijo tajante el empleado público al hermano de la víctima y de inmediato la sacó del boliche y la obligó a subir a su auto.

Ambos se dirigieron a la casa del sujeto y allí se produjo el despiadado ataque.

“Cuando estábamos en el auto, sonó otra vez mi celular. Por el chat de Facebook me había escrito mi ex cuñado. Me decía que me vio en el boliche y que no lo saludé, nada más. El se hizo pasar por mí y lo invitaba a tener relaciones a que nos veamos, por supuesto que mi ex cuñado no respondió más”.

La víctima reveló que el sujeto manejaba todas sus redes y que él le “autorizaba” qué amigos podía tener. Tras esa situación, dentro del auto la atacó con golpes de puño en el rostro y la llevó a su casa, en el Bº Centro.

“Llegamos a su casa y me pide que me baje. Abrió la puerta, me empuja y me tira al piso. Como puedo me levanto porque estaba aturdida y empiezo a correr porque yo sabía que estaba cerca la Comisaría 14”.

Con sus ojos cerrados y moviendo la cabeza de un lado al otro, como si sintiera aún los tirones del cabello, sostuvo: “Antes de llegar él me alcanzó y me agarró del pelo con las dos manos, me arrastró por la vereda y otra vez me hizo entrar al auto. Me amenazaba diciendo que si lo denunciaba él iba a estar detenido dos días, después iba a salir, me iba a matar y se iba a matar él porque no tenía nada que perder”, sostuvo e indicó que después se despertó en la puerta del motel.

En Jalisco

“Cuando me desperté me llevaba arrastrando a la pieza. Ahí me pide que entre a bañarme. Él tenía mi celular en su mano. Me saqué la ropa. En el baño le pedía a Dios que se durmiera para que pudiese salir a pedir ayuda. Hice tiempo mientras me limpiaba. Me tapé con una toalla y salí. Él estaba dormido”, reveló.

“María” sabía que ésa era su única oportunidad y que tenía que hacer “todo bien y en silencio. Acudo a las empleadas y les pido que llamen a la policía porque mi novio me había pegado, pero me cortan el teléfono. Vuelvo a comunicarme y les pido por favor que me ayuden que estaba golpeada”.

Angustiada, “María” contó que les pidió que le abriran la puerta de servicio y “que me saquen por ahí, pero que por nada del mundo tocaran el timbre. Hacen eso y me ayudan a sacar mi teléfono. Cuando estaba del otro lado -por donde ingresan las empleadas a las habitaciones- él se despierta y al no encontrarme sale a buscarme”.

Según relató “María”, las empleadas del motel -ubicado sobre la Ruta 51- llamaron un remís y ayudaron a la mujer a huir del lugar. “Cuando subo al remís le dije al chofer que por favor evitara que se diera cuenta el hombre del auto rojo, porque él andaba dando vueltas por el motel buscándome. El conductor me lleva a la policía”, indicó.

“María” está internada y seguirá allí por al menos tres días más. “Ahora tengo mucho miedo porque yo sé que cuando salga él me va a buscar otra vez y esta vez me va a matar. El me decía que me iba a matar, que yo no iba a vivir más”, finalizó.

Dra. Marta Elena Ovejero: “Se entregó y ya he pedido la detención inmediata”

La causa está en manos de la Dra. Marta Elena Ovejero, coordinadora de la Unidad de Violencia de Género e Intrafamiliar de La Banda, quien enterada de la situación ordenó que la policía apresara al acusado.

El agresor, un sujeto de 46 años, residente en el Bº Centro y empleado del Servicio de Emergencia y Accidentología de Santiago del Estero, luego de golpearla se retiró del motel.

En diálogo con EL LIBERAL la representante del Ministerio Público Fiscal manifestó que “cerca del mediodía el acusado se presentó en la Unidad Fiscal para ponerse a disposición de la Justicia en compañía de su abogado defensor”.

La Dra. Ovejero manifestó que tras su aparición “se solicitó a la Justicia de Control y Garantías -a cargo de la Dra. Roxana Menini- que se ordene su inmediata detención, imputado por el delito de lesiones leves calificadas y amenazas”, por lo que el empleado público quedó tras las rejas.

Además, la fiscal informó que el acusado será indagado en los próximos días. Si bien no habló ante la Justicia, se supo que a sus allegados el agresivo hombre intentó justificarse diciendo que estaba “ebrio” y que la víctima lo había “uñado”.

La Dra. Ovejero ordenó algunas medidas, pero aguarda que la joven se reponga para recibirle la ratificación de la denuncia y obtener más detalles sobre la relación amorosa que mantenían.

Las tres fases más graves de la violencia de género


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Expertos en psicología sostienen que la violencia de género está constituida por tres etapas, en las que las interacciones violentas dentro de la pareja están vinculadas con un incremento de la tensión en las relaciones de poder establecidas.

Según sostienen entendidos en la materia, durante el ciclo los intercambios son cada vez más tensos y allí es cuando emerge la violencia física.

Existen tres fases:

* La I: que comprende la “acumulación de tensión” y es ahí donde se dan pequeños episodios que llevan a roces permanentes, con un incremento constante de ansiedad y de hostilidad. Los psicólogos sostienen que esta fase puede durar años, por eso, si la víctima busca ayuda en ese momento se puede prevenir la irrupción de la fase aguda o del golpe.

* La II: es la del “golpe”. En esta etapa la mujer, frente al golpe, realiza una denuncia judicial. La violencia física se convierte en un detonador y es por eso que intenta poner fin a esta crisis.

* La III: comúnmente llamada “la idealización o luna de miel”. Ahí se produce con el arrepentimiento por parte del él. La mujer lo perdona y puede volver a creer en su pareja.

En esta fase, él suele hacerle regalos para que ella vea que es el hombre del cual se enamoró. Frente a tal comportamiento, la mujer puede dejar sin efecto la denuncia. Luego de un determinado período todo comienza de nuevo y ya se pasa a una fase cada vez más violenta que puede terminar en la muerte de la víctima.

Citaran al hermano, empleadas del motel y al remisero

El acusado, se entregó ayer ante las autoridades.

Mientras tanto, la Fiscalía citará en los próximos días a todas las personas que fueron parte de la odisea que vivió María cuando su novio la atacó a golpes tras sacarla de un boliche.

Según se supo, en los próximos días desde la Unidad de Violencia de Género se citará a declarar al hermano de la joven agredida, quien estuvo con ellos en el boliche.

También será llamado el remisero que la auxilió desde el motel y la llevó a la comisaría. Además, la Dra. Ovejero pidió que se identifique a las empleadas del hotel alojamiento que le brindaron ayuda a la víctima. 


Si sufres violencia de género o conoces a algún caso, pedí ayuda. Llamá al 144 o a cualquier comisaría cerca de tu domicilio.

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