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Rocío Sanjurjo, la nieta del gran Adolfo Ábalos, toma el legado

La riqueza folclórica, canciones de autores contemporáneos y las propias conviven armónicamente en el disco que grabó con el músico argentino Darío Barozzi.

- 20:53 Pura Vida

Rocío Sanjurjo Ábalos es la nieta del gran Adolfo Ábalos, padre de Nancy Ábalos, la madre de esta artista quien con Darío Barozzi comulgan en su disco “Anidar” con temas que se aferran a sus raíces, conviven con autores contemporáneos y vuelan con canciones propias. Al disco, a través de las plataformas digitales, lo presentarán el viernes 18. Antes, Rocío, vía Zoom, habló con EL LIBERAL.

¿Qué te motivó a grabar “Anidar”?

“Anidar” es un concepto que se aplica en la naturaleza, de generar un nido. Lo que implica es una acción, estar en movimiento para dar vida. En este caso, para nosotros, es para gestar música y que los dos podamos traer lo que tenemos a mano. ¿A qué me refiero con esto? También haciendo una comparación con la naturaleza, los pajaritos traen para su nido lo que tienen a mano. Nosotros, como músicos, con Darío, lo que hicimos es mantener la sinceridad de nuestra expresión musical. En mi caso, desde un bagaje de la música folclórica vivenciada y sentida desde mi hogar, desde mi familia, desde mi nacimiento, de estar rodeada y permeable a toda esta música. Por el otro lado, el aporte de Darío con su formación académica y su interés dentro de la música popular. El lenguaje de la música y la poesía son nuestra expresión.

“Vitillo” solía decir que hay que “argentinizar al habitante argentino”.

Estamos en un país muy diverso, de culturas muy arraigadas. A la región que vayamos en la Argentina vamos a encontrar una identidad muy fuerte. La música no sabe de límites político. Si entiendo por el lado que dice “Vitillo” de que todos podamos sentir gusto por ese conocimiento porque no se ama lo que no se conoce. Esto es algo que decía “Vitillo”. Para mí tiene que ver con ser más abiertos los argentinos. El argentino tiene que estar abierto a esa paleta de culturas, identidades, sonoridades, comidas, de gustos. Y amar esto tiene que ver con poder conocer. Poder federalizar es importante.

¿El lenguaje de la música y de la poesía está remarcado en el repertorio elegido para “Anidar”?

El disco tiene esa raíz folclórica que mi abuelo y sus hermanos aportaron a la cultura argentina, pero también elegimos un tema de Luis Alberto Spinetta. Además, nosotros aportamos música propia. Hay una vidala de Leda Valladares y Silvia Eisenstein. Hay una Tonada, de Armando Tejada Gómez y Tito Francia, como también creaciones de Gustavo “Cuchi” Leguizamón. Poder aunar toda esa música de compositores diversos y de diversas épocas y aportando lo nuestro, creo que logramos que todo el recorrido de ese disco tenga una identidad sonora que nos identifica a nosotros. La formación de voz, bombo y guitarra es la estructura nuclear de la que fuimos tejidos y la que nos brinda identidad sonora y argumental. Eso es lo que queríamos encontrar.

Mi búsqueda en la música es poder generar un clima, un momento que dé un contexto, que no sea la música solo por la música. También, desde mis redes sociales, doy clases de bombo, hago entrevistas a otras mujeres cantoras y en Buenos Aires hago una peña. Siempre me gustó generar redes y espacios de contención que, sí, tienen el lenguaje de la música, pero que no se queda ahí sino que tiende redes.

¿Cómo has vivido la experiencia de cantar el tema “Tuna” con tu hija Nina?

Es algo muy hermoso poder compartir la música con tu hija. Yo también lo vivencié de esa manera. Mi mamá (Nancy Ábalos) siempre me tendió una mano para que yo me subiera a un escenario con ella a cantar. “Tuna” es un tema de Darío que cuando estábamos yendo al estudio a grabar decidimos incorporarlo al disco. En ese tema, que es instrumental, puse la voz a disposición como un canto más sin palabras, como aportar la voz desde una sonoridad. Y Nina agarró una kalimba que había en el estudio de grabación de Néstor Díaz y con esa música que iba sonando y yo iba grabando las voces, ella iba tocando esa kalimba e iba conectándose con la música.

Esa búsqueda de identidad sonora y conceptual se reafirma también con la participación de “Vitillo” Ábalos en tu disco.

Tuvimos la fortuna de tenerlo a “Vitillo” participando en la chacarera del Cachi Mayu. Fue su última grabación en un disco. Él, súper generoso. Hay algo que aprendí en mi casa materna y paterna y a su vez en la casa de mi abuelo Adolfo que es que la música es una sola, es un idioma universal, es lo que nos convoca para muchas cosas y la música folclórica no está separada del baile, de la danza, de la comida, del contexto que se arma. A mí siempre me maravillaba que es una forma de vida que tenía mi abuelo y mi abuela siendo bailarina también de compartir la vida con la música, que sea parte del cotidiano.


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