Fútbol, escándalo, destrozos y un policía con hundimiento y fractura de cráneo Fútbol, escándalo, destrozos y un policía con hundimiento y fractura de cráneo
Trece hombres y una mujer
han sido apresados en
Monte Quemado, Copo, al
término de un grave hecho de
violencia con destrozos, un
sujeto enrejado con un revólver
repleto de proyectiles y un
policía apedreado, víctima de
“hundimiento y fractura de
cráneo”.
El escenario fue la cancha
del Club San Martín. ¿El motivo?
Un encuentro crucial entre
los equipos de Defensores
y Quilmes.
El último fue eliminado
por penales y estalló una
campal.
Al comienzo de la fiesta,
los policías habían verificado a
los hinchas que ingresaban a
la cancha. Allí, los funcionarios
demoraron a un sujeto
identificado como Juan Almeida,
de 20 años, con residencia
en Villa Atamisqui.
Los efectivos
le descubrieron, oculto,
un revólver con el cargador
lleno.
Hubo preguntas con respuestas
ambiguas y el fiscal
Santiago Bridoux no anduvo
con vueltas. Almeida fue separado
de los hinchas y conducido
a la Seccional 22.
El partido siguió su derrotero
y tras el final, más de una
veintena de revoltosos decidió
que todo debía acabar en caos:
atacaron a los policías a
pedradas y los uniformados
aguantaron, hasta cuando
pudieron.
Uno de los efectivos,
en pleno caos de violencia,
recibió un fuerte golpe en
la cabeza que lo derribó de inmediato
y el momento quedó
registrado en los videos de
varios testigos.
Superados en cantidad,
los policías intentaron controlar
a los maleantes, pero éstos
trasladaron la batalla a las calles.
Allí, reinó la barbarie, con
una “lluvia” de piedras y ladrillos:
fue tal el terror, que los
vecinos de las cuadras siguientes
se encerraron, con
niños y hasta con sus perros.
Los policías apresaron a
14 personas, los que fueron
alojadas en las celdas de la
22.
Furia y traslados
El día después, la Fiscalía
ayer definía las imputaciones:
Almeida debe hacerse cargo
por el arma de fuego secuestrada.
A su vez, el grupo mayoritario
es candidato a cargos
por “lesiones graves, leve
s , d e s t r o z o s , d a ñ o s ,
atentado y resistencia a la
autoridad”, solo por citar las
más fuerte del Código Penal.
Mal pensaron los vecinos
que sus problemas serían mitigados
con solo encerrar a
los belicosos. Entre la noche
del domingo y la víspera, la
fachada de la 22 se convirtió
en receptora de los cuestionamientos
de la familia de los
14 presos.
Como el descontento iba
en ascendente crecimiento, el
fiscal anoche buscaba descomprimir.
La salida ensayada
era una urgente derivación
hacia las comisarías vecinas:
por ejemplo, se debatía conducirlos
a la 18 de Campo Gallo,
Alberdi, o bien la 43 de
Pampa de los Guanacos.
A su vez, los vecinos comenzaron
a formular denuncias
por daños en sus propiedades.
Contracara: las urgencias
de los unos y los otros
El fiscal Santiago Bridoux
anoche definía prioridades,
acompañado con
el equipo de trabajo. En su
escritorio, abundaban los
nombres y planteos de
abogados, resueltos en
que sus clientes recuperen
la libertad, sin siquiera
pasar el filtro de una audiencia
de conversión.
Imposible una respuesta
satisfactoria, ya
que todo está en proceso:
es más, nadie descartaba
que los vecinos denuncien
al pelotón y exijan que alguien
se haga cargo de los
daños en sus casas.
Todos proclamaban
ser inocentes, demandan
derechos, pero evitaban
visualizar los videos en
que numerosos sujetos
descargaban su ira contra
unos pocos policías y
hasta atacaban a patadas
a uno en el piso.
Allí concentraba sus
energías Bridoux. Si n
apresurarse y confiado en
una audiencia que en las
próximas horas devendrá
en respaldo del Juzgado y
dejará en claro a los 14
presos que su paso por
una celda quizá se dilate
más de la cuenta.
El ruego de su madre: “Franco saldrá de esta
porque es fuerte y lo acompañamos todos”
Antonia Ferreyra de Garnica acompañaba
anoche a su hijo, en un centro privado
de salud de la ciudad capital. Franco Garnica
(22) es el agente que fue derribado de
una pedrada en la cabeza.
“Mi hijo sufrió hundimiento y fractura de
cráneo. Está internado y ruego a Dios que
salga bien”.
Profundizó: “él está en pareja y
vive en el B° Virgen del Carballo. Se la pasa
trabajando y mire lo que le viene a pasar, un
domingo de fútbol y trabajo...”, lamentó su
progenitora.
El agente fue internado y los cirujanos
avaluaban anoche el cuadro emergente.
Las heridas se sitúan en la cabeza y al cierre
de esta edición, el objetivo era operarlo.
Afuera, su madre rezaba y clamaba para
que su hijo supere este trance. “Hemos
pasado cosas peores y sé que mi hijo saldrá
adelante. Tengo cinco hijos y nada podrá
romper el amor y la unión que hemos alcanzado
como familia”, enfatizó Antonia. La
noche se perfilaba eterna; una rara mezcla
de ruego y esperanza.








