Gran Hermano no pierde el tiempo y se ''''reactiva'''' Gran Hermano no pierde el tiempo y se ''''reactiva''''
La posibilidad de un consumo distractivo parecido al de las redes sociales, la identificación con personas anónimas y la empatía con el encierro después de la pandemia son algunas razones que especialistas de la industria encuentran para explicar el inesperado fenómeno de "Gran Hermano" que sigue siendo lo más visto de la televisión argentina y que con miras a mantener el interés de los televidentes, y el alto rating, activó el repechaje con el reingreso de 4 de los "hermanitos" que habían sido eliminados.
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La primera en volver a la casa, por votación de los que continúan en el reality, fue Juliana Díaz, quien al incumplir con la norma de no divulgar información del afuera fue expulsada, casi al mismo tiempo en el que se conocían los nombres de los que el público quería volver a ver en el juego: Daniela Celis, Lucila Villar la "Tora" y Agustín Guardis.
La vuelta de estos tres jugadores dividió las aguas tanto dentro de la casa como fuera. Entre los "hermanitos", la más shockeada es "Coti". "No quiero salir de la pieza. Ni siquiera quiero ir a comer. ¿De dónde saco fuerzas para aguantar lo que se viene ahora?", dijo angustiada en una charla con Alexis, el "Conejo".
La joven de Corrientes se mostró también frustrada por cómo se reorganizarían los cuartos luego de la expulsión de Juliana, ya que Maxi se había mudado a su pieza.
"Si Maxi se va de la pieza me quedo con gente que me odia completamente", analizó sobre la posibilidad de tener que compartir habitación con las que traicionó, Daniela, Romina, Julieta y la "Tora".
Y quien ya mostró las uñas en su regreso fue Daniela, la joven que protagonizó un comentado romance con Thiago, de quien se mostró algo distante durante su reingreso.
"¿Mi cama está desocupada o está ocupada?", preguntó Daniela en la cocina y Romina le contestó: "Thiaguito dormía a veces". "¿Dormías en mi cama? ¿Me extrañabas?", indagó entonces Celis a Thiago, quien le confesó: "Sí, te extrañaba".
"¿En serio? Gracias, qué amable", le respondió indiferente ella y Thiago quedó sorprendido con su actitud al punto de retirarse de la cocina.
El "reality" holandés devenido en experimento sociológico replicado en más de 70 países, que fue furor en Argentina a principios de siglo cuando no existían las redes sociales y la televisión de aire aún gozaba de buena salud, desembarcó el 17 de octubre pasado para una nueva edición con la conducción de Santiago del Moro.
Y, contrariamente a lo que podía pensarse en tiempos de ratings magros y la TV perdiendo terreno frente a las plataformas de streaming, "Gran Hermano" se convirtió en el programa más visto de la televisión abierta con un promedio en noviembre de 19.6 puntos, según datos de la consultora Ibope Kantar Media.
¿Cómo se explica este éxito 20 años después? Según Yamila Heram, doctora en Ciencias Sociales y magíster en Comunicación y Cultura, "una de las cuestiones a pensar tiene que ver con estas personas anónimas que podrían llegar a ser cualquiera de nosotros y, a fin de cuentas, al igual que las redes sociales, se usa para ver la vida de otras personas".
"Hay algo de la forma de consumo -agregó en diálogo con Télam- parecido al de las redes mirando la vida de los otros sin prestarle atención. Es un consumo distractivo, desatento, del que no somos muy conscientes como el de las redes".








