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Una construcción material o una construcción humana–espiritual

Por Marcela Roxana Lazo - Presidente de Asociación Civil Colonia Jaime

14/01/2026 15:23 Opinión
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Haber nacido en un hogar comunal, con un propósito claro y un camino para alcanzarlo, me ha permitido distinguir algo esencial: los fines y los medios.

Encuadrar este sistema de vida único por su forma organizativa, en los organismos públicos, provinciales y nacionales, donde he colaborado para su comprensión, reafirmó aún más en mí la diferencia y la relación entre fines y medios, ya que era en gran parte, el núcleo de discusión.

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FINES Y MEDIOS

Las personas estamos conformadas por fines y medios: es decir, una misión de vida y una forma de llevarla a cabo. Esto es natural, real y profundamente humano; habla de quiénes somos.

En la diversidad, encontramos personas para quienes el medio se convierte en el fin; otras que solo conocen los medios; algunas que buscan "poder" a través de ellos; y otras que intentan integrar armónicamente medios y fines.

Por ejemplo, el FIN de nuestra comunidad y de sus integrantes, es la construcción de una vida Comunal donde se aprende y se enseña la Fraternidad a través de acciones concretas como: el estudio de la filosofía; la práctica de los valores; el trabajo digno; la satisfacción de lo esencial; el cultivo de lo espiritual; cimentado en la convivencia entre personas que no necesariamente están unidas por lazos de sangre, sino por un propósito mayor.

Los MEDIOS son el trabajo individual y colectivo de todos los miembros en las diferentes áreas productivas, agropecuarias y comerciales que generan los recursos económicos para que, desde un fondo común, se cubran las necesidades de la institución, de los comuneros y la función social que conlleva.

SI ESTOS ROLES SE CONFUNDEN...

Cuando la misión de vida y la forma de alcanzarla se conjugan claramente - en un mundo tan complejo como el que vivimos- se puede apreciar la vida con más sustento emocional; más comprensión, más empatía y aceptación. Los obstáculos se tornan oportunidades para crecer y aprender. Trabajas día a día, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad, el respeto hacia el otro y conectas con el Amor. Puedes avanzar, retroceder, pero siempre vamos en evolución.

Claro que esa conjunción no es fácil. A veces- sin querer o queriendo- huimos del cultivo de nuestra esencia humana profunda a la que todos estamos llamados a cuidar y abrazar; sea cual sea el país, las creencias, o la cultura a la que pertenezcamos.

Ahora cuando el medio ocupa el lugar del fin, algo deja de funcionar en equilibrio y aparece una luz amarilla que advierte: estamos viviendo solo para lo material-por ende- a nuestra construcción le está faltando algo.

Si vivir solo en el medio nos hace feliz, estamos en paz con nosotros y con los otros y además, dejamos una huella positiva, ADELANTE, es quizás nuestra Misión.

Ahora, si sentimos que nos falta algo, y ese vacío nos quita alegría, entusiasmo, ganas de hacer, o nos pone triste, nos resta fuerzas, nos irrita, o nos peleamos con el mundo porque no estamos bien con nosotros, ¡quizás sea el momento de detenernos y reflexionar!

Los fines y los medios deben ir de la mano. Si se adelantan, tanto uno como el otro, hay desequilibrio. Y basta la vida, nosotras las personas y el mundo para comprobarlo.

Y aquí me viene la famosa frase contundente: "cuando te mueras, no te vas a llevar nada".

LO QUE TENEMOS, ES LO QUE NOS LLEVAMOS

La realidad dice que, al partir de esta vida, nada material nos llevamos. Entonces ¿Qué es lo que verdaderamente importa TENER para–UNA VIDA PLENA o PARA LLEVARNOS?

Y responde el Alma —o la Energía, la Conciencia, el Espíritu — como cada uno lo llama: esa dimensión profunda que nos mide con una vara invisible de Luz y Amor, sabía por naturaleza; precisa e inapelable:

TIENES QUE LLEVAR:

logros alcanzados;

actitudes nobles frente a la adversidad;

el amor brindado a cada persona que se cruzó en nuestro camino;

los gestos de solidaridad hacia quien lo necesitó;

los diálogos amorosos con hijos, padres, abuelos, amigos, hermanos de la vida;

los abrazos dados sin condiciones;

las veces que socorrimos al herido, al confundido, al diferente;

las ocasiones en que evitamos juzgar, reconociendo que no conocíamos la verdad;

el saber disculparte, perdonar, reconciliarte;

y lo mejor ¡la llave de la Misión Cumplida! Esa que abre la puerta y confirma que ¡los buenos pensamientos, las buenas acciones, el esfuerzo, las luchas han sido totalmente aprovechados!!

Ahora, si nada o poco de esto tenemos; al abrir esa puerta puede aparecer un vacío profundo, un dolor incomprensible y surge la frustración en su más grande expresión de arrepentimiento o ira o enojo que pasamos de generación en generación.

LA BUENA NOTICIA

¡La vida es eterna y continuada!! Podemos volver a transitar el camino del aprendizaje y la evolución, aunque, con más esfuerzos, menos posibilidades, pero inevitable al fin.

Y claro que cuanto más demoramos en asumir nuestro verdadero propósito —individual y colectivo— más pesada y agonizante se vuelve la experiencia humana. Más máscaras necesitamos para ocultar ese vacío, más resbalamos en el barro de la confusión, y más difícil se hace alcanzar el verdadero progreso.

Entonces ahí ameritará preguntarnos:

¿La vida que vivimos tiene fines claros y medios coherentes?

Pues de esa respuesta quizás dependa algo esencial: ¡NUESTRA VERDADERA LIBERTAD!!

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