Por Eduardo Lazzari.
Juana Manuela Gorriti: la creadora de la novela Histórica Argentina Juana Manuela Gorriti: la creadora de la novela Histórica Argentina
Los historiadores, a veces, no miramos con mucha simpatía la novela histórica, ya que la mezcla de la ficción con los hechos del pasado abona la posibilidad de malas interpretaciones, tergiversaciones y sobre todo la invención de episodios para redondear un relato, recurso válido para la literatura, pero desconcertante para la historia. Sin embargo, tenemos gran admiración por aquellas obras literarias en las que el escritor pone su empeño en ayudar a entender el contexto y sobre todo, en contar la historia tal como transcurrió en el pasado. En el mundo hay gran cantidad de ejemplos de novelas históricas que contribuyen al entendimiento del pasado en forma de una exquisita literatura. En la Argentina, varias escritoras notables han dedicado su vida a la literatura histórica en forma de novela. Son ejemplos notables María Esther de Miguel, Florencia Bonelli, y sobre todo quien inició el camino, allá por mediados del siglo XIX, la salteña Juana Manuela Gorriti, a cuya vida nos dedicaremos hoy
Su origen norteño y sus familias
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Si bien hay dudas sobre el exacto lugar y la fecha de su nacimiento, es muy posible que Juana Manuela naciera en el campamento de Los Horcones, en las cercanías de Rosario de la Frontera, al sur de la provincia de Salta, el 15 de junio de 1818. Era hija del general jujeño José Ignacio Gorriti, hé roe de la guerra de la Independencia, compa ñero del general Martín Miguel de Güemes, y uno de los diputados del Congreso General Constituyente que en San Miguel del Tucumán declarara la independencia el 9 de julio de 1816, siendo también varias veces gober nador de Salta; y de Feliciana de Zuviría, her mana de Facundo, quien sería más adelante presidente del Congreso General Constituyente de Santa Fe, que sancionara la Constitución de 1853, culminando su carrera pública como miembro de la primera Corte Su prema de Justicia de la Nación, nombrada por el presidente Bartolomé Mitre.
Esta familia de gran abolengo histórico tuvo al menos ocho hijos y durante los comienzos de la guerra civil entre federales y unitarios, fueron de los muchos que debieron exiliarse en Bolivia, hacia 1830.Exiliados en Tarija, el 19 de agosto de 1832, Juana contrae matrimonio con Manuel Isidoro Belzú, en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz. Los esposos se habían conocido mientras los Gorriti eran huéspedes de Fernando Campero Barragán, hijo del último marqués de Yaví. Eran tiempos donde las fronteras nacionales eran sumamente flexibles y el tránsito absolutamente natural entre el norte argentino y el sur boliviano. Tuvieron tres hijas: Edelmira, Mercedes y María Delfina. Belzú es un protagonista central de los primeros años de la república de Bolivia, habiendo participado anteriormente de la guerra de la Independencia contra el imperio español, siendo su bautismo de fuego en la batalla de Zepita. Un episodio que tuvo por protagonista al matrimonio ocurrió cuando Belzú regresó anticipadamente a su casa en Oruro y encontró a su antiguo amigo, el general José Ballivián, cortejando a Juana Manuela, trenzándose en una pelea que culminó cuando Belzú disparó contra Ballivián, quien se fue herido, y comenzó una enemistad furiosa que tuvo su correlato en la política de Bolivia. Belzú se convirtió en adversario político de la aristocracia paceña, y logró la presidencia de la república en 1848, que mantuvo hasta su renuncia en 1855.
La trágica muerte de Belzú y su dedicación a la literatura
Queda claro que por herencia y por matrimonio, Juana Manuela Gorriti pertenecía a la clase social vinculada con la independencia y la organización nacional de dos países: el suyo y el de su marido. Era una mujer muy culta para los cánones sociales de su tiempo, poniendo su afición a las artes y a las letras al servicio de una obra literaria extraordinaria. Vale aclarar que su matrimonio no fue feliz y ella, abandonada por su marido, se radicó con sus dos hijas sobrevivientes en el Perú. La muerte violenta de Belzú fue relatada por ella con estas palabras: "El 27 de marzo de 1865, dos días después de la fecha de la carta de Ud., Belzú, mi marido, el hombre que enlutó mi destino en tero, vencedor de un combate en el que el pueblo derrotó al ejército, fue asesinado por el general que mandaba este. Vinieron a decirme que Belzú había caído atravesadas las sienes de un balazo, y yo corrí en medio del combate; llegué hasta donde yacía el desventurado ya cadáver, lo levanté en mis brazos y en ellos lo llevé a casa: ¡a ese hogar que él había abandonado tanto tiempo hacía! Con mis manos lavé su ensangrentado cuerpo, y acostándolo en su lecho mortuorio, lo velé y no me aparté de él hasta que lo coloqué en la tumba. La misión de la esposa parecía ya acabada; mas he aquí el pueblo que me rodea y me pide más: me pide que lo vengue. Sí: lo vengaré con una noble y bella venganza, haciendo triunfar la causa del pueblo que era la suya."
Sus obras
En Lima funda un Salón Literario como consecuencia de las tertulias que comenza ron a realizarse en su casa. Anteriormente había fundado una escuela elemental en la que se puso en contacto con lo más granado de la distinguida sociedad limeña. En el ámbito del Salón Literario dio a conocer sus es critos, que causaron sensación, por la temática histórica, pero sobre todo por la exquisitez de sus textos. Comenzó a publicarlos, y lo hi zo en Perú, Chile, Argentina y Colombia. en su literatura. Su gran compañera fue la soledad, y la incomprensión de un mundo en que la mujer no tenía lugar ni en la literatura ni en la política. Sus ideas progresistas y liberales causaban más espanto que acompañamiento. Y no deja de ser una paradoja que su libro más conocido y divulgado fuera el que dedicara a las recetas de las comidas de su tierra sudamericana: "La Cocina Ecléctica", de gran valor culinario, pero sobre todo vale como documento que ha permitido la memoria de la alimentación y el recetario popular del siglo XIX en gran parte del continente.
Su muerte, su glorificación y sus homenajes
Como periodista fundó una revista lla mada "La Alborada del Plata". Su produc ción literaria, de una calidad notable, está orientada a los hechos históricos de los que Juana Manuela fue contemporánea y es no table la fidelidad a lo ocurrido que toda su obra manifiesta. Escribió libros de cuentos como "Quien escucha su mal oye", "El luce ro del manantial", "La hija del mazorque ro", "La Hija del Silencio" y "El guante ne gro". Sus novelas más importantes fueron "La guerra", "Álbum de un peregrino", "El pozo del Yocci", "La tierra natal" y "Oasis en la vida". Sin embargo "La quena" es una obra fundamental de la literatura argentina, ya que es la novela histórica pionera de nues tras letras. "Panoramas de la vida" y "Misceláneas" son relatos cortos que muestran con cla ridad descriptiva todos los eventos de los que fue testigo Juana Manuela en su vida y en sus tiempos. Fue la autora de "Camila O'Gorman", el primer relato, entre periodís tico e histórico, de la tragedia romántica más impactante de los tiempos del gobierno de Juan Manuel de Rosas. Es de destacar el magistral manejo de los distintos tipos de litera tura que usó Juana Manuela Gorriti. Hacia 1874 viajó a Buenos Aires, y se ra dicó definitivamente allí. En la calma que pa ra ese entonces ya era habitual en la Argenti a, se dedicó al ordenamiento de suscuentos y de sus novelas para proceder a su pos terior publicación. Vuelve en 1879 a Lima, donde su hija Mercedes muere en sus brazos. Anciana, y quizá sintiendo la cercanía de su muerte, realiza un viaje en tren a su Salta natal, para recuperar sus sensaciones de antaño, y confirmar las impresiones que plasmó en su literatura.
Su gran compañera fue la soledad, y la incomprensión de un mundo en que la mujer no tenía lugar ni en la literatura ni en la política. Sus ideas progresistas y liberales causaban más espanto que acompañamiento. Y no deja de ser una paradoja que su libro más conocido y divulgado fuera el que dedicara a las recetas de las comidas de su tierra sudamericana: "La Cocina Ecléctica", de gran valor culinario, pero sobre todo vale como documento que ha permitido la memoria de la alimentación y el recetario popular del siglo XIX en gran parte del continente.









